Redes sociales, especialistas y monotemas

Hoy mantenía un intercambio de pareceres con @alfonsosiloniz a raiz de un tuit en el que decía: “Las redes sociales dificultan los perfiles multidisciplinares. Favorecen los hiper-especializados. Yo salgo perdiendo”. Un planteamiento (que como cualquier idea expresada en 140 caracteres admite matices), con el que discrepo. En cierta forma me ha recordado también a Andrés Pérez y su enfoque del uso de las redes sociales de cara a construir/difundir una “marca personal”, con el que no suelo estar demasiado de acuerdo.

Pero vayamos por partes.

En primer lugar, puedo entender la percepción de Alfonso. Es verdad que si te haces un blog de “El blog del gurú en la materia hiperespecífica” donde te dediques únicamente a crear contenidos de esa materia hiperespecífica, a hablar de libros de la materia hiperespecífica, a enlazar a personas que hablan de esa misma materia hipersepecífica… y además te haces una cuenta de twitter @expertoenmateriahiperespecífica donde te pasas del día dando la matraca con la misma materia hiperespecífica, retuiteando enlaces de la materia hiperespecífica, relacionándote con otros tuiteros de la materia hiperespecífica… acabas generando una vinculación muy fuerte entre la materia hiperespecífica y tú. Un “posicionamiento de marca“, por así decirlo.

Ahora bien, ¿eso qué te aporta? De alguna manera, me recuerda a esos hombres anuncio que se suelen ver por las calles con carteles o chaquetas de “COMPRO ORO”. Así, en grande. “COMPRO ORO” dice su cartelón, “COMPRO ORO” dice el folleto, “COMPRO ORO” te dice segun pasas. Perfecto, me ha quedado claro, compras oro. Ahora bien… ¿eres serio? ¿eres profesional? ¿eres alguien con quien es fácil llevarse? ¿eres alguien sensato? ¿eres alguien divertido? ¿eres alguien interesante?

Probablemente para vender oro, todo eso dé igual. Al fin y al cabo, es un sitio al que vas puntualmente, con un único objetivo que es precisamente vender oro. Te interesa el precio, y poco más. Pero para establecer una relación profesional (como la que yo esperaría establecer) todas esas cosas no son muy importantes. Diría que incluso mucho más que los conocimientos. Si yo busco un proveedor, un colaborador, un socio… quiero saber muchas cosas de él. Si yo quiero construir una relación de confianza, hay muchísima información, muchísimas sensaciones… que un “blog monotemático de materia hiperespecializada” y una “cuenta de tuiter monotemática de materia hiperespecializada” no me van a dar.

Desde luego, en mi experiencia personal y como “follower/seguidor” de gente, puedo decir que los que tienen una presencia monotemática e hiperespecializada me aburren soberanamente, muchísimo, hasta el límite de prescindir de ellos. Vale, sí, sé que “fulanito es especialista en X” (igual que sé que la tienda con el cartelón “COMPRA ORO”), pero no tengo ninguna conexión emocional con ellos. Sin embargo, aquéllos que a lo largo de todos estos años he ido manteniendo en mi lista de “seguidos” tienen en común que su presencia en redes es multidisciplinar; a veces hablan de su trabajo, sí, o de su área de especialización. Pero también de sus hobbys, de sus familias, de su día a día, comentarios de actualidad económica y política, hacen bromas y chistes. Es a través de esa supuesta banalidad a través de la que yo he generado con ellos una relación de cordialidad, de confianza a través de las redes sociales, que muchas veces no se concreta en nada más. Pero que estoy seguro de que es una relación más fructífera (incluso vista en términos de “oportunidades profesionales”) que la que se establece únicamente a través de la autopromoción monotemática.

Por lo tanto, volviendo al tuit original de Alfonso, discrepo. Es verdad que una presencia monotemática en redes sociales es más fácil de “vender” en términos de posicionamiento de marca (algo que en su día ya reflexionaba yo mismo). Pero creo que genera, en términos generales, relaciones superficiales, insuficientes, carentes de una verdadera conexión. El tipo de conexión que se genera a través de una presencia más poliédrica, más multidisciplinar, menos formal y “planeada”, más (en definitiva) ajustada a cómo somos en realidad. El tipo de conexión que, en última instancia, hace que te fíes de otra persona. El tipo de conexion que hace que quieras trabajar con ella (*)

A lo mejor nos cuesta más llegar. A lo mejor, llegamos a menos gente. Llegamos con menos claridad. Pero creo, de verdad, que al final llegamos mejor.

(*) Si mi objetivo fuera “vender libros”, o “vender conferencias” a lo mejor lo veía de otra forma. Pero no es el caso.

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