365 días

El otro día estuve viendo un episodio de “El Ala Oeste” (The West Wing), una de mis series favoritas. En concreto, el episodio 6×12 titulado “365 days”. Ojo, a partir de aquí empiezo a hablar de la serie: aunque trataré de ser lo menos explícito posible, si no la has visto y te fastidia que te den pistas sobre lo que pasa, puede que prefieras dejar de leer. Por la misma regla de tres, si has visto más que yo, ten cuidado con tus comentarios porque te puedo arrancar los ojos si me haces un spoiler :D

El caso es que la administración del Presidente Bartlet afronta el último año de su legislatura. Mientras todos los miembros del equipo presidencial están sumidos en el día a día, respondiendo a una y mil crisis, uno de los personajes (que por motivos que no vienen al caso ha estado apartado de ese día a día durante un tiempo) se dedica a repasar obsesivamente los discursos del estado de la nación y de investidura de todos los años precedentes. Y aprecia una notable diferencia respecto al del último año: han desaparecido los grandes retos, las grandes aspiraciones. El equipo presidencial está cansado, no tiene iniciativa, se limita a actuar de forma reactiva a las crisis que van surgiendo.

Entonces, les reune a todos para comentar este hecho, limitándose a escribir en su pizarra “365 días”. Es el tiempo que les queda en la Casa Blanca. “En un día aquí podemos resolver más cosas de las que podremos resolver en el resto de nuestra vida una vez salgamos; ¿qué vamos a hacer en estos 365 días?“.

Una nueva llamada hacia la reflexión acerca de lo importante frente a lo urgente, la necesidad de plantearse hacia dónde vas, y qué quieres conseguir.

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