Cerrando la etapa de Actibva

Desde diciembre pasado he estado involucrado en el proyecto de Actibva. Hoy hemos puesto en producción una nueva funcionalidad, un “juego de bolsa” (ya sabéis: comprar acciones, vender acciones, y ver quién obtiene mejores rentabilidades), y con esto se completa (al margen de que haya que estabilizar la plataforma, ver si nos hemos dejado algo y corregir algún bug que se puedan haber escapado) el plan inicial de desarrollos previstos para este proyecto.

Y con ello, termina también mi involucración en el proyecto. Cuando hablé con Julio la idea inicial era impulsar esta primera fase de desarrollos y, después, plantearnos mi continuidad (con otras condiciones) en los meses posteriores (llamémosle fase de “mantenimiento”). Lo cierto es que ni siquiera hemos llegado a hablar de “condiciones”; hace unas semanas le comenté a Julio que no veía mi continuidad en el proyecto, y pusimos en marcha el proceso para hacer que mi salida tuviese el menor impacto posible; a partir de ahora, será Martín Fernández el que tome mi relevo.

El motivo principal es el mismo que me llevó a renunciar a mis labores de “responsable de servicios a empresas” en WSL hace unos meses. Una vez que los proyectos pasan la fase de definición (donde fundamentalmente se aportan las ideas, donde se conceptualiza) y entran en una fase de estabilidad (incluso antes, en la fase de desarrollo donde eres un malabarista), la labor del responsable del proyecto es menos estimulante: hay mucho de control, de rutina, de “peleítas”… Creo que por mis características, lo que puedo aportar en esta fase es mucho menos que en la primera. Algo que también ocurre a la inversa; lo que me puede aportar a mí el proyecto en esta fase también cambia. Así que mejor dejarlo aquí que prolongar la colaboración; parafraseándome, “antes de que la rutina me venza, a otra cosa”.

Creo que Actibva tiene un buen futuro por delante. Hemos trabajado duro para, en pocos meses, poner en marcha el barco. Sin duda, hay espacio para mejorar y para incorporar cosas nuevas; y sobre todo, para conseguir formar a su alrededor una comunidad sólida y estable. Estoy seguro de que sus responsables, tanto en BBVA como en WSL, conseguirán llevar este barco a buen puerto.

Yo, a partir de ahora, paso a “usuario raso”.

Adios, El Blog Salmón, adios

Supongo que era fácil de intuir cuando, hace algo más de un mes, me puse de “vacaciones blogueras“. En realidad, creo que fue algo como lo que se dice en las parejas cuando las cosas no van bien pero no quieres romper drásticamente: “vamos a tomarnos un tiempo de reflexión”. Pero rara vez tras esos tiempos de reflexión las aguas vuelven a su cauce, sino que es un primer paso hacia la ruptura definitiva.

Y así ha sido en este caso. Tras casi tres años y casi seiscientos posts, hoy he dado carpetazo a mi labor como editor (y también coordinador) de El Blog Salmón. Son sensaciones extrañas, se hace difícil decirle adios a un proyecto que has visto nacer, que has ayudado a expandirse y que te ha dado un buen puñado de satisfacciones. Pero hay que rendirse a la evidencia y ser honesto primero con uno mismo y luego con los demás, y de un tiempo a esta parte las cosas no estaban siendo igual.

Los motivos ya los expliqué: sensación de agotamiento, de no estar aportando nada interesante, de escribir más por obligación que por devoción. La decisión sobre El Blog Salmón quedó pendiente de ver si esa “devoción” volvía. A lo largo de estas semanas he ido escribiendo en mi blog lo que me ha apetecido y cuando me ha apetecido… y muy pocas de esas cosas tienen que ver con la temática de El Blog Salmón, desde luego no lo suficiente como para justificar el seguir siendo parte del equipo de editores y pensar que en los próximos meses puedo remontar el vuelo. Así que, a pesar de una cierta sensación de nostalgia y “penita” (hay que ser idiota, encariñarse con un blog), hemos “cortado”.

Pongo fin así también a mi época de “blogger a sueldo”, que empezó precisamente con El Blog Salmón. No es mala actividad, pero siempre y cuando la diversión y la pasión superen a la obligación. Porque si no…

Cerrado por Ddos

No voy a decir que tenga que ver con esto, porque tampoco me han dicho nada que permita ligar una cosa con otra. Pero lo cierto es que en los últimos dos días, este blog ha tenido problemas de acceso (parciales en el día de ayer, totales en el día de hoy), que desde el servicio de atención al cliente de mi proveedor de hosting confirmaban que se trataba de un ataque Ddos:

We are experiencing some problem on the server because of heavy dos attack on the server where your account is hosted

Obviamente, se trata de un servidor compartido, y sería un poco absurdo pensar que era este blog el objetivo del ataque. Pero bueno, casualidades de la vida, ha coincidido así. Afortunadamente parece que ya pasó, y que vuelvo a estar online. Y por lo visto empiezan a aparecer pistas de quiénes son los responsables de estos ataques Ddos.

Qué curiosa sensación la de querer postear y no poder… y no os digo nada cuando ha coincidido con fallos de twitter… ¡yo quería gritar cosas al mundo y no podía! Vale, ya sé que “al mundo” le da igual, pero basta que no puedas hacer una cosa para que te fastidie el doble no poder hacerlo.

Arrepentíos… el fin del mundo está cerca

End WorldNo, no os vayáis a pensar, que ni me he vuelto un apocalíptico ni me he tomado nada de eso que a Arrabal le inspiró en su momento a decir aquéllo de “el mineralismo va a llegaaaaaarrr“. Pero va en serio, hoy he tenido una revelación y el final del mundo está cerca… No me refiero al mundo como planeta, ni como civilización, sino a este mundillo de miniemprendedores que nacen al amparo de la llamada “webdospuntocero”.

Recapitulemos. Estamos en un momento en el que la tecnología se ha puesto al alcance de muchos, y permite que surjan proyectos de debajo de las piedras. Ya en su día critiqué el poco criterio con el que se califica a cualquiera con un proyecto de “emprendedor”, porque lo que hay es mucho proyecto y muy poco negocio. Pero bueno, alguno de vez en cuando sale adelante.

Mientras tanto, nos decimos muy ufanos que las empresas tradicionales “no se enteran”, que son “from the past”… y aquí es donde viene el eje de mi razonamiento: queda poco, muy poco, para que las empresas “tradicionales” dejen de serlo. Y entonces… se acabó el mundo feliz del “dospuntocerismo”.

Hoy he estado hablando con el máximo responsable de internet de un importante medio tradicional. Hemos charlado de varias cosas que me han dejado claro, sin ningún género de dudas, que “es uno de nosotros”. Y que el momento en el que esas empresas “tradicionales” van a empezar a poner toda la carne en el asador en internet no está lejos. Pienso que hablamos de meses más que de años. Y cuando lo hagan… ¿qué va a pasar?

He oído decir a Julio Alonso en alguna ocasión que su competencia no son otras redes de blogs, sino los medios online tradicionales. Las apuestas estratégicas de Weblogs SL van en ese sentido. Y hace bien. Porque queda muy poco para que esos medios online reaccionen, y entonces todo aquel que no haya alcanzado una dimensión importante (y no sólo en términos de volumen de visitas o de ingresos; también de profesionalización, de estructura empresarial, etc.) simplemente verá cómo se le viene encima el tsunami.

De momento, disfrutamos de la falta de reacción de los “tradicionales”. Son estructuras, grandes, lentas, en las que las decisiones cuesta tomarlas. Y por encima de todo son conservadoras, muy conservadoras. De eso vivimos. Porque en cuanto se convenzan de que tienen que entrar en un mercado, tienen todos los ases en la manga para arrasarlo; tienen un indudable músculo financiero que les permite abordar cualquier proyecto (tanto de desarrollo propio como comprado a golpe de talonario) como quien chasquea los dedos, tienen un enorme escaparate para atraer a masas ingentes de visitantes y tienen un más que notable poder de negociación frente a otros actores (leasé agencias de publicidad, por ejemplo).

En realidad esto no deja de ser un “déjà vu”, 10 años después, de aquellas diferenciaciones que se hacían entre el mundo del “brick&mortar” y las “puntocom”. Estamos volviendo a lo mismo… y cada vez queda menos.

Vacaciones blogueras

Hace casi tres años que empezó la aventura de El Blog Salmón. Desde entonces, puede decirse que soy “blogger profesional” o, por decirlo de otra manera (más correcta, creo), “blogger a sueldo”. A El Blog Salmón se unión más tarde ¡VayaTele!, y luego El Blog Hipotecario, y El Blog de FOX, y en fechas más recientes Pymesyautonomos. Todos blogs con unos determinados compromisos que he ido cumpliendo mes tras mes, durante todo este tiempo… hasta ahora.

Porque me he saturado. A mediados de diciembre escribí mis últimos posts. Coincidió con el inicio del periodo navideño (que para mí implica viajes) y con el inicio del nuevo proyecto en el que me he embarcado. Ninguna de las dos cosas, en todo caso, eran suficientes para hacerme “dejar de bloguear” por sí mismas: en anteriores ocasiones también he tenido circunstancias similares. De hecho, en mis viajes me llevé toda la parafernalia necesaria para bloguear. Pero me daba una pereza terrible. Simplemente, no me apetecía bloguear.

En realidad, ya llevaba una época con esa sensación. La de que estaba blogueando más por obligación que por diversión. Que no escribía “porque tengo algo interesante que me apetece contar”, sino que como “tengo que escribir x posts, a ver qué encuentro de lo que pueda hacer un post”. ¿Resultado? La sensación de que en muchas ocasiones acababa haciendo posts “de relleno”, totalmente prescindibles para mí y para quien pudiera leerlos. “¿He aportado algo escribiendo hoy? ¿He contribuído a que mejore la calidad de los contenidos en internet? ¿Me he divertido haciéndolo?”. Si no hay respuestas positivas a esas preguntas… malo.

Lo cierto es que hace unos meses pensé, ante mi “periodo sabático”, que dedicar unas horas al día a “ser blogger a sueldo” era una buena idea. Incrementé mi ritmo de contribución a los blogs en los que ya estaba, y me apunté a alguno más. Pero lo cierto es que no ha resultado como esperaba. Sí en la parte económica (donde no me puedo quejar del resultado), pero no en el grado de “diversión” que creía iba a suponer. En algunos casos, la temática del blog me venía grande (con lo que en vez de escribir de forma natural, me las veía y me las deseaba para hacer cuatro posts medianamente decentes). En otros, simplemente, ocurre que no tengo tantas cosas que decir (¿las hay, realmente?) como para generar x contenidos al mes. No al menos con el grado de profundidad y conocimiento que creo que son necesarios para que esto merezca la pena.

Porque creo que bloguear tiene sentido (para el blogger) si lo hace con pasión y diversión. Siempre he considerado que bloguear por dinero tiene sentido en la medida en que es un “hobby retribuido”: algo que harías igualmente gratis, porque te divierte y te apasiona. En ese caso, obtener un rendimiento económico a esa pasión y a esa diversión es la cuadratura del círculo. El problema viene cuando pones “el carro antes que los bueyes”, y empiezas a obligarte a escribir más de lo que te realmente te apetece, o sobre temas que no te apasionan realmente, con un fin económico. Entonces, la gracia desaparece.

Creo que es lo que me ha sucedido a mí. Sobrepasé la línea. Y me cansé. Adicionalmente, se ha unido una reflexión de corte estratégico: “¿Para qué me sirve bloguear?” “¿A qué objetivo sirve?” “¿Me permite posicionarme de alguna forma?” “¿Me permite mejorar mis habilidades en alguna dirección?”. Es una pregunta interesante, porque en algunos casos la respuesta es que bloguear sirve “para bloguear” (sin más; lo cual cuando es divertido per sé está bien, pero si no lo es…) o “para ganar unos euros” (sin más; no está mal, pero tampoco se justifica por el dinero). Que no contribuye a ningún objetivo de carácter superior, que no te hace avanzar en ningún orden.

Sobre esta base, he tomado algunas decisiones con el fin de devolver las aguas a su cauce y acabar con esta situación:

  • El Blog de Fox (un blog en el que me costaba bastante escribir, habida cuenta de la nula colaboración de la cadena en el flujo de contenidos y de que no sigo en realidad casi ninguna de las series que ofrecen) terminaba el pasado mes de diciembre. Un problema menos.
  • El Blog Hipotecario me venía definitivamente grande. Mis conocimientos sobre el mundo hipotecario son demasiado superficiales como para escribir de forma regular en un blog tan especializado. Y tampoco es un mundo en el que me apetezca ni interesa profundizar. Por lo tanto, he decidido simplemente abandonar el equipo de edición.
  • ¡VayaTele! ha sido divertido durante algunas épocas. Pero hace ya tiempo que prácticamente no veo la televisión. Apenas una horita al día, dedicada a alguna serie de la que probablemente ya esté todo dicho (nada de “ritmo americano”). Por lo tanto, se me hacía muy cuesta arriba escribir contenidos de primera mano, y acababa recurriendo a comentar “noticias” de forma un tanto rutinaria. Y teniendo en cuenta que tampoco es un mundillo en el que me interese lo más mínimo posicionarme, también he decidido dejar este blog.
  • En cuanto a El Blog Salmón, la situación es diferente. El Blog Salmón es “mi blog”, estoy en él desde el primer día. Y normalmente he escrito a gusto en él, y es una temática que sí tiene más afinidad con mi perfil. Lo más normal es que siga adelante, aunque he decidido tomarme un descanso de unas semanas. Quiero despejarme, quitarme de encima la sensación de “bloguear por obligación”, y dejar que las ganas de escribir vuelvan por sí mismas. Lo que tengo claro es que, si vuelven, será eso exactamente lo que escriba: lo que me apetezca y cuando me apetezca. No tengo que batir ningún record. No se trata de eso.
  • Por último, con Pymesyautonomos tengo más dudas. La idea a priori me atraía, como una extensión de mi actividad en El Blog Salmón. Pero no sé si es que ha llegado en mal momento (sintiéndome saturado por el resto de temas) o qué, pero no estoy muy seguro de ser capaz de aportar cosas “con miga”. Mis conocimientos del mundo empresarial (a nivel “operativo”) son los que son, y al final me veo escribiendo siempre sobre “espíritu emprendedor” y cosas similares… que bueno, están bien, pero no dejan de ser dar vueltas a los mismos temas una y otra vez… En fin, en este caso lo que vamos a hacer es dejar que las cosas vayan cayendo por su propio peso; si entro en una dinámica positiva estupendo, y si no encuentro el punto satisfactorio, lo dejaré tranquilamente.

En definitiva: le he dado un revolcón a mi relación con los blogs “profesionales”. Quiero recuperar el espíritu de la pasión y la diversión al escribir. Quiero escribir en la medida en que contribuya a mi desarrollo, porque sólo entonces tendrá sentido para mí, y sólo entonces tendrá sentido compartirlo con otros. Puede que sin pasión y sin diversión escribiese cosas útiles para los lectores (¿por qué no?), pero si no disfruto del trayecto, entonces no merece la pena.