Consultoría

Mi trayectoria como consultor

Empecé a trabajar en consultoría en 1999, cuando recién salido de la Universidad me incorporé a Arthur Andersen (en realidad, 1998 si cuento las prácticas en lo que por aquel entonces todavía era Coopers&Lybrand). Allí estuve hasta 2003, luego pasé a Garrigues donde estuve hasta 2006, y a partir de ahí empecé a trabajar como consultor independiente.

Desde que comencé, han pasado muchos años, muchos clientes, muchos proyectos. He trabajado para grandes clientes y también para empresas pequeñas, de muchos sectores diferentes, en proyectos largos y proyectos cortos.

Empecé haciendo “consultoría de RRHH” (análisis organizativo, estructuras organizativas, sistemas de retribución, sistemas de gestión por competencias…), aunque fui evolucionando a una visión más amplia/transversal de los proyectos.

También ha ido cambiando mi forma de abordar los proyectos: desde una consultoría más “de producto”, más “industrial”… a una visión más artesana, centrada en preguntar, escuchar, entender… y a partir de ahí acompañar a los clientes en la definición y puesta en funcionamiento de soluciones transversales.

¿Qué tipo de proyectos hago?

Como consultor / asesor no me gustan demasiado los proyectos “de producto”, aquellos donde el cliente “tiene claro lo que quiere” (o eso dice :D) y simplemente busca “un proveedor” que se lo dé.

Aunque a veces también hago ese tipo de cosas, cuando aporto más valor es cuando el cliente me deja explorar con él cuál es su situación, entenderle, indagar, ver toda la complejidad y los matices de su caso… y a partir de ahí nos ponemos a co-definir posibles líneas de acción, a trabajar con las personas de la organización para ponerlas en marcha y a avanzar y a darle seguimiento a la intervención a lo largo del tiempo.

Una de mis fortalezas es mi visión transversal de las organizaciones. Entiendo las implicaciones estratégicas, operativas, financieras, tecnológicas, de gestión de personas… y por lo tanto puedo articular proyectos que tengan impacto sin estar limitado por mi “especialización”, ni por un portfolio predefinido. Dicen que “para un martillo, todos los problemas son clavos”; pues bien, yo no soy un martillo.

¿Cómo trabajo?

La ventaja de llevar tantos años haciendo proyectos es que acabas teniendo una visión bastante clara de lo que funciona y de lo que no. Por eso, cada vez soy más selectivo, y trato de involucrarme en proyectos donde se den las condiciones para lograr un impacto de transformación real:

  • No hay dos personas iguales, no hay dos empresas iguales, no hay dos procesos de cambio iguales. Por eso dedico tiempo y esfuerzo a entender el contexto de las organizaciones y las especificidades de su situación. A partir de ahí es cuando se puede plantear un conjunto de actuaciones que se adaptan a su situación.
  • Las palancas del cambio pueden ser múltiples y variadas. Herramientas, procesos, políticas, comunicación, formación… mi análisis y mis recomendaciones siempre van a tener un carácter transversal, y van a tener en cuenta todas las posibilidades, incluso cuando éstas caigan fuera del alcance de lo que yo pueda ejecutar. Siempre voy a estar del lado de la organización, aconsejando lo que crea que sea más eficaz para el cambio, y no lo que más me convenga a mí.
  • La clave de cualquier cambio sostenible es que las personas de la organización lo hagan suyo. Por eso apuesto claramente por involucrar a cuantas más personas mejor en los proyectos, incorporando sus puntos de vista, sus ideas y sus enfoques, y adaptándome a sus ritmos. Los cambios de verdad ocurren sobre el terreno. Y en ese sentido es mejor una idea “imperfecta”, pero respaldada por las personas que la tienen que llevar a cabo, que una idea “perfecta” que nace en un despacho y muere en un powerpoint.
  • Los procesos de cambio en particular, y las organizaciones en general, tienen un alto grado de complejidad, y los proyectos deben abordarse teniendo en cuenta esa realidad. Por eso utilizo un enfoque ágil; rehuyo de grandes planificaciones, cronogramas, estimaciones, hitos, comités… en su lugar apuesto por lanzar iniciativas en plazos cortos, evaluar su impacto y a partir de ahí plantear los siguientes pasos; de esta forma se adapta permanentemente el proyecto a las necesidades, y la organización y yo podemos el tiempo a lo que realmente tiene impacto.
  • En una relación profesional las cosas funcionan mientras las dos partes están a gusto. Busco establecer relaciones de confianza y respeto mutuo prolongadas en el tiempo, pero creo que eso es algo que debe surgir poco a poco y que no se puede forzar. Si la dinámica es positiva, las cosas vendrán por sí solas. Y si no funcionan, lo mejor es afrontarlo con honestidad, darse la mano y continuar cada cual su camino

¿Crees que te puedo ayudar?

Trabajo tanto de forma directa para clientes, como integrado como freelance en equipos de consultoría más grandes. Si te gusta lo que has leído, y crees que estás en una situación en la que puedo ayudarte, estaré encantado de que nos tomemos un café o hagamos una videoconferencia y exploremos esa posibilidad.