Consultor de trinchera

Abandonadito que tengo el blog. Y muchas otras cosas. En los últimos tiempos he dado en implicarme en un proyecto de consultoría bastante absorbente… y en esas ando. Y es que a mi edad (ya van para 12 años de vida profesional) estoy descubriendo un “nuevo” mundo para mí: la consultoría de trinchera.

Efectivamente, en mi primera etapa como consultor “de negocio”, o “de organización”, o “de estrategia”, o de “recursos humanos” (dependiendo del momento), la inmensa mayoría de mis proyectos eran más de “consultoría de salón”. Algunos con más trabajo de campo, otros con menos… pero en general todos acababan con un informe final, un bonito powerpoint al que perdías de vista. Rara vez llegabas a saber si tus conclusiones, tus propuestas, tus ideas… llegaban a implantarse, o si se iban directamente a una estantería a coger polvo. Durante un tiempo eso fue para mí una fuente de frustración; ¿para qué tanto esfuerzo, para qué tanto remar, para qué tanta paja mental… si al final no acababas de ver el impacto de lo que estabas haciendo?

Sin embargo, en esta ocasión me he metido (además, de una forma bastante poco ortodoxa; fui allí para echar una mano con un tema puntual y he acabado implicándome a un nivel tremendamente operativo… pero eso es otra historia) “de hoz y coz”. Es decir, yendo mucho más allá de los powerpoints (que también los hay, de vez en cuando), y trabajando para una implantación real, incrustado entre las “tropas” del cliente, coordinando temas de sistemas, de administración, de operaciones… lidiando con resistencias organizativas, con conflictos políticos… en fin, que no me aburro.

¿Y qué me parece todo esto? Pues la verdad, depende del rato. Hay momentos en los que estás desbordado, en los que hay elementos que escapan de tu control, en que las cosas se tuercen… y piensas en lo bien que vivías cuando estabas tranquilo con tu powerpoint, y que quién te habrá mandado bajar al barro. Y hay otros momentos en los que, en el fragor de la batalla, consigues dominar los elementos y sientes que estás haciendo avanzar el barco en la dirección adecuada, que tu aportación está teniendo un impacto real en la organización más allá de haber juntado cuatro letras en un documento. Y eso es satisfactorio.

También en

Raúl Hernández González

Soy Raúl, el autor desde 2004 de este blog sobre desarrollo personal y profesional. ¿Te ha resultado interesante el artículo? Explora una selección con lo mejor que he publicado en estos años.

¡Y si te suscribes podrás seguir recibiendo más reflexiones y herramientas útiles para ti!

También en

4 comentarios en “Consultor de trinchera

  1. Parece que vas encontrando el equilibrio entre escribir recetas y comerte lo que cocinas :D

    Personalmente lo veo como algo estupendo: poder hacer la “consultoría de salón”, pero luego tener que meterte en el barro para demostrar(te) que lo que hiciste tiene valor para la organización.

    Enhorabuena.

  2. Ay no me podría sentir más identificado contigo que ahora…al final creo que es tan sencillo como que echas de menos lo que dejas atrás y que no dejamos de ver las imperfecciones de las cosas que uno hace…si te sirve de consuelo, a mí me pasa lo mismo que a ti…me cambié a mi trabajo actual odiando lo ‘filosófico y estratégico’ de mi trabajo anterior y ahora lo que busco es un respiro de la primera línea…aunque creo que eso te da la opción de aprender, de desengrasar las neuronas y de forzarte a estar al día en temas tanto operativos como estratégicos…Me alegro por lo bueno que tenga tu proyecto actual ;-)

Deja un comentario