Tiempo parcial no es contrato basura

Leía hoy en El País un artículo sobre los contratos a tiempo parcial, y sobre cómo en España es una figura que no acaba de cuajar porque ni tirios ni troyanos se la acaban de creer. Y francamente creo que es una lástima, porque es una figura que puede dar mucho juego en el mercado laboral… pero que está estigmatizada.

Conozco el caso de una empresa en la que están trabajando en una política de tiempos parciales muy sólida. La premisa de la que parten es la siguiente: “Si tu ofreces un contrato de tiempo parcial para alguien que aspira a tener jornada completa, va a considerarlo un contrato basura. Pero hay una serie de colectivos para quienes los contratos de tiempo parcial son ideales.” Piensan por ejemplo en estudiantes (a quienes les viene muy bien tener unos ingresos compatibles con sus estudios), o en situaciones en las que hay que compatibilizar responsabilidades familiares con la necesidad de un cierto nivel de ingresos. En general, en gente que quiere trabajar pero que no puede o no quiere una jornada completa. Se trata, pues, de casar esa oferta y esa demanda. Y todo ello con una serie de políticas (de reclutamiento, de selección, de formación, de retribución…) acordes al carácter parcial de la jornada que implican una serie de matices importantes.

¿Son los tiempos parciales adecuados para todas las personas? No. Y tampoco para todas las empresas. Hace ya un tiempo me metí en un jardín al hablar de las jornadas reducidas en consultoría… y es que pensaba entonces, y sigo pensando ahora, que algunos trabajos no son “troceables”, porque es difícil tener una “hora de entrada” y una “hora de salida”. Pero muchos otros sí. Pienso en fábricas, en atención al cliente, en restauración… donde el “tiempo de dedicación” es una variable más segmentable. Y en algunos, además, la propia variabilidad de la actividad (p.j. estacionalidad a lo largo de la semana) hace que poder disponer de tiempos parciales con los que dimensionar una fuerza de trabajo que se ajuste a esa estacionalidad sea una fuente muy importante de rentabilidad.

En definitiva, que cuando se dan las circunstancias adecuadas tanto por parte de las necesidades de la empresa como del trabajador, el contrato a tiempo parcial es una opción muy a tener en cuenta. Obviamente, dejando fuera a los “piratas” que hacen contratos parciales y luego obligan a trabajar jornadas completas… que esa es otra historia.

Foto: pasukaru76

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7 comentarios

  1. Yo estoy de acuerdo, es más, en mi empresa he tenido gente contratada a tiempo parcial que estaba muy contenta. Lo que es difícil es poder ajustar por ejemplo, cambios de contrato en el caso de bajada de trabajo, para que, en vez de despedir a alguien, hacer una reducción de jornada hasta que capee el temporal.
    En los tiempos en que estamos, creo que es mejor eso que nada, pero a los sindicatos (que viven de la gracia divina y los presupuestos del estado), no les hace mucha gracia.

  2. Me parece muy interesante el tema. Y como todo en la vida existen muchos elementos a tener en cuenta.
    Yo por encima de sindicatos o normativas legales, siempre voy a parar al mismo lugar: la cultura empresarial. Existe mucha desconfianza de las empresas y de los empresarios españoles a las contrataciones a tiempo parcial. No sé si es que se considera solamente válido para puestos de poca responsabilidad o para personal poco comprometidos. En realidad yo creo que todo lo que huela a “innovador” en recursos humanos (formación, RSC o conciliación) le produce al empresario un rechazo compulsivo… Personalmente he conocido puestos de trabajo sobredimensionados en tiempo de dedicación que, con unos ajustes muy sencillos, aumentarían la competitividad y la satisfacción del trabajador.

  3. En estos tiempos de dedicación interminable y jornadas de esclavitud, el trabajo a tiempo parcial es una rara avis por dos razones fundamentales y definitivas:
    – al empresario le interesa tener a gente de sol a sol. Calentando el asiento, haya o no haya trabajo. Otro dia hablaremos de porqué el teletrabajo no cuaje en nuestro país.
    – al empleado no le interesa un tipo de contrato que reduce sus beneficios sociales, ya sea en cuanto a cotizaciones o derechos de desempleo.

    Entre todos la mataron y ella sola se murió.

  4. Raúl, ya lo creo que es una lástima y, aunque estoy de acuerdo con tu comentario, creo que en ocasiones la falta de voluntad es la clave para que no se haya desarrollado más. Incluso en empresas y sectores en que parece difícil es posible encontrar esquemas de relación “diferentes” y “flexibles”. No osbtante, espero que la “crisis” facilite el desarrollo de esta opción contractual.

  5. En realidad la contratación a tiempo parcial es una fiugura mal ocupada por una gran parte de los empresarios, la idea original de la contratación a tiempo parcial es la generación de empleo y la inserción laboral , quisiera saber si alguien sabe los origenes de la misma

  6. Estupenda entrada.
    Vamos apañaos, si el empresario/gestor es incapaz de ver lo positivo de una buena gestión de trabajadores parciales, ¿cómo siquiera lo van a vislumbrar éstos?
    A estas alturas no es ya posible que ni unos ni los otros se contenten con sillas calientes y escasa productividad.
    ¿Como inmbuir esta mínima cultura del ganar-ganar?

  7. Intersante artículo, estos contratos no se aplican a todas las posiciónes laborales menos con aquellas de alta exigencia de profesionalismo, de amplio abanico de funciones y de instituciones educativas estatales que politizan los puestos.

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