Fotografía macro: primeros experimentos

Trabilla vaquera

Este año los Reyes han tenido a bien regalarme un objetivo macro para la cámara… y ahí ando, experimentando con él. La fotografía macro siempre me ha llamado mucho la atención: esa capacidad para sacar los detalles que cuesta ver a simple vista me fascina. Me pasa un poco como con el teleobjetivo y su capacidad para aislar detalles del conjunto. Aquí es lo mismo. De hecho, en un libro que me regaló mi hermana, hablan de las dos como de fotografía de aproximación.

De momento mis experimentos no me han llevado muy lejos. Lo justo para empezar a apreciar la dificultad intrínseca de este tipo de fotografía, que tiene que ver sobre todo con la profundidad de campo; con una distancia focal tan corta, la parte que queda bien enfocada es muy pequeña, y hay que aprender a regular «a mano» el enfoque para poder «hacer foco» justo donde quieres.

Por lo demás, muy contento. Hay cientos de motivos que se me ocurre fotografíar (mira, bichos no me hacen demasiada ilusión: igual es porque tampoco tengo paciencia para atraerlos). Aunque claro, como pasa casi siempre, cuando más profundizas más vas echando en falta cosas: una buena iluminación, una caja de luz… pero bueno, poco a poco. Primero experimentar, luego gastar.



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