Finge, consultor, finge

Aprendí mucho en mi primera etapa de consultor en gran empresa de consultoría. Muchas cosas buenas, y también alguna un poco regular de la que no consigo desprenderme del todo. Y es que en ese mundo se lleva mucho lo de fingir, lo de aparentar ser lo que no eres. Quizás todo empiece unos meses antes, cuando haces los procesos de selección. Y no siempre cuentas la verdad sobre tí, sino aquello que sabes que tu interlocutor quiere escuchar; tienes que dar el perfil. Pero lo peor viene luego, cuando tienes que fingir de puertas hacia afuera. Y no por tu propia voluntad, sino porque te incitan a hacerlo:

  • Finge tu edad, dí que tienes tres o cuatro años más de los que realmente tienes: nadie quiere a un niñato recién salido de la universidad en sus proyectos, que un niñato que no sabe nada de la vida les diga lo que hay que hacer, y de hecho estamos cobrando por tí como si fueras ya un tío más mayor y con más experiencia.
  • Miente sobre tu experiencia real: dí que has estado en no uno, sino en varios clientes del mismo sector, en empresas de similar tamaño, haciendo proyectos del mismo tipo. Vamos, que para tí esto es coser y cantar. Aunque sea en realidad la primera vez, en el curriculum que le pasamos al cliente pondremos cuatro o cinco proyectos similares (sin citar el nombre del cliente, “para respetar la confidencialidad”). Sin saberlo, has participado en todos los proyectos desarrollados por la empresa en los últimos años. O si no, nos los inventamos sin más. ¿Que no es creible que hayas hecho esos proyectos llevando tan poco tiempo? Recuerda que en realidad tienes cuatro años más de los que realmente tienes… y eso da para mucho.
  • Exagera tus conocimientos: aunque no entiendas la mitad de las cosas de las que se hablen, y la primera toma de contacto sobre el tema sea el documento que te han pasado esta misma mañana, recuerda que eres “el experto”, “uno de los tíos que más sabe de esto”. Recuerda que tienes que tienes que mantener esta fachada por encima de todo, este cliente está pagando por un experto, no por un cantamañanas
  • Aparenta un estilo de vida desahogado: viaja con tus trajes, tus aparatejos, coge tantos aviones como hagan falta, alojate en bonitos hoteles, taxi arriba, taxi abajo, púlete las dietas en unos buenos restaurantes. Recuerda que eres un hombre de mundo, que puede permitirse ese estilo de vida gracias a sus conocimientos y experiencia, a todo lo que sabes. Total, paga el cliente
  • Y a medida que va pasando el tiempo, no te olvides de aparentar que sí, que efectivamente le has dedicado al proyecto todas las horas que vas a facturar , que has revisado con atención el informe que estás presentando, que conoces el más mínimo detalle del proyecto. Aunque te hayas limitado a echar un vistazo a los papeles que tu equipo ha preparado. Al fin y al cabo, “tienes el culo pelao”.

Lo que no tengo ni idea es a qué ha venido tanta acidez a estas alturas de la película… cuando después de tanto tiempo son cosas que debería tener olvidadas o asumidas. Pero nunca pude asumirlo como algo normal, y lamentablemente todavía de vez en cuando me pongo en guardia y me saltan los viejos mecanismos. Y es que es lo que tienen estas empresas con culturas tan fuertes: que hacen un buen trabajo de “inmersión cultural” para lo bueno y para lo no tan bueno.

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3 comentarios

  1. Además de esto con lo que en algunos casos me he sentido identificado y comparto la misma crítica; a mi me saca de mis casillas, cuando en un proyecto en el que haces algún tipo de consultoría a un grupo de empresas de manera “gratuita” (pagadas por el organismo gubernamental de turno) los resultados acaban siendo los que ese organismo quiere y como quieren, no los que realmente necesitan esas empresas para mejorar. En ese momento, te desilusiona totalmente un gran trabajo como es la consultoría (a pesar de su mala fama) y los proyectos públicos (cosa de la que seguramente ya estemos todos deilusionados hace tiempo)
    Y por el camino, un cambio, el de tus ganas de hacer un trabajo bueno que tenga excelentes resultados por el de realizar un trabajo tedioso y sin buenos resultados, que justifique un dinero invertido por el estado.

  2. ¡Excelente; un blog en el que se enseña a mentir! ¿Qué encontraremos mañana?

    Inescrupuloso trabajo, Raúl Hernández. ¿Sabes qué sucederá desde ahora cuando ingresare al home de este sitio (http://www.raulhernandezgonzalez.com)? Pues ¡no creeré nada de lo que ahí dice! Tanta verborrea escrita para nada, si con esta entrada has conseguido echar al piso tu credibilidad.

    Pero bueno, a ti te dará igual, total vivirás fingiendo ser un blogger cuando en realidad no eres ni la sombra de lo que dices ser.

    ¡Saludos!

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