Etiqueta: webdospuntocero

Hablando con Tuenti

Bueno, no con el “señor Tuenti”, sino con Ícaro Moyano, su responsable de comunicación. A raiz del post que escribí el otro día sobre Tuenti y mi condición de “treinti”, se puso en contacto conmigo para invitarme a un café en sus oficinas… y el miércoles pasado me fui para allá.
De paso, conocí a Ícaro, [...]

Pequeña historia de éxito de la webdospuntocero

Os cuento un “sucedido” de esta misma mañana, que me ha hecho gracia, y que pone de relieve (a una escala pequeña; pero creo que precisamente ésta es la escala a la que tienden a suceder las cosas en esta bienamada “webdospuntocero”) las curiosas implicaciones que puede tener esto de los usuarios que generan el [...]

Arrepentíos… el fin del mundo está cerca

No, no os vayáis a pensar, que ni me he vuelto un apocalíptico ni me he tomado nada de eso que a Arrabal le inspiró en su momento a decir aquéllo de “el mineralismo va a llegaaaaaarrr“. Pero va en serio, hoy he tenido una revelación y el final del mundo está cerca… No me [...]

Webdospuntocero: mucho proyecto, poco negocio

Para mí la diferencia está clara, pero sigo percibiendo una enorme confusión entre lo que es un proyecto y lo que es un negocio en este mundo “dospuntocero” en el que vivimos. Gracias a la tecnología, los API’s, la comunidad… hoy en día un tío con unas nociones de programación (o incluso sin ellas) puede [...]

Amigos sin blog… ni nada que se le parezca

Este fin de semana estuvieron por aquí mis amigos del 4C en el Colegio Mayor. 13 tíos con los que compartí unos años estupendos. Y aparte de salir, comer, contar batallitas y hacer actualizaciones varias, uno de los temas recurrentes del fin de semana fue mi “pertenencia” a este mundo de bloggers, twitters, flickeros y [...]

Un hombre, un blog

Llego vía Loogic a un post en el que se habla de la banalización de internet y en el que se dice que: “Hace algunos años era casi un lujo, una distinción, estar a la última. Ahora si no tienes uno casi serás la burla en tus reuniones de sociedad. ¡Todo el mundo tiene uno! [...]