No puedes usar nuestro producto… y nos da igual

Sorprendido me he quedado. He seguido una recomendación de Luis para, por curiosidad, ver un nuevo servicio, Things, un gestor de tareas (no sé ni para qué, porque ya uso Rememberthemilk satisfactoriamente). Y me ha salido la pantalla que adjunto, que en inglés dice:

“Your browser is not supported (probably it won’t be) and we are not sorry about it. Why? Normally people use modern, standarts-compliant browsers and they’re happy with them. If we would allow you to see our site in your browser, it will look like a mess, but we don’t care because it’s not our mistake. Basically, your browser simply can’t handle such an application like Things, but there’s plenty of recommended browsers: Safari 3, Firefox 3, Opera 9”

En traducción libre:
“Tu navegador no está soportado (y probablemente nunca lo estará) y no lo sentimos lo más mínimo. ¿Por qué? Normalmente la gente usa navegadores modernos y compatibles con los estándares, y son felices con ellos. Si te dejáramos ver nuestro sitio con tu navegador aparecería todo descuadrado, pero nos da igual porque no es culpa nuestra. Básicamente, tu navegador simplemente no puede manejar una aplicación como Things, pero hay muchos otros navegadores recomendados: Safari 3, Firefox 3, Opera 9…”

Como digo, me he quedado a cuadros. Primero, porque estoy accediendo con Firefox (sí, la versión 2 en vez de la 3; pero ahora va a resultar que Firefox es un navegador sospechoso…). Y segundo, con la “chulería” con la que tratan a un potencial usuario o cliente.

No, no es verdad que “normalmente” la gente use un navegador moderno y compatible con los estándares. Microsoft Explorer tiene una cuota de mercado mayoritaria (por encima del 70%) en el mundo de los navegadores. Mucha gente está con versiones antiguas de cualquier navegador porque no se pasa el día pendiente de si hay una nueva actualización, o porque en sus departamentos corporativos de IT siempre son conservadores a la hora de actualizar. Y mucha gente ni siquiera es consciente de qué es eso del navegador, ni de que hay varias posibilidades. Simplemente hacen doble click en un icono que les han puesto en el escritorio y navegan.

¿Y qué hacen estos tipos? Recibir con un portazo en las narices, y con ese aire de superioridad de “nos da igual”, a todas estas personas.

Soy consciente de que uno de los grandes quebraderos de cabeza de cualquier diseñador es la compatibilidad para distintos navegadores; yo mismo lo he sufrido cuando he hecho mis pinitos de diseño. Y sé que la culpa es de que algunos navegadores no respetan los estándares, es decir, que hay “buenos” y “malos”. Pero lo que no me parece razonable es obviar el hecho de que muchos de tus potenciales usuarios y clientes (la mayoría, de hecho) van a venir con esos navegadores. ¿Que “técnicamente” es impuro? ¿Que hacer compatible el diseño con esos navegadores es una putada, o va contra tus principios? Bueno, chico, tú mismo. Pero poner un cartel de “no eres bienvenido” a los usuarios no es una buena estrategia de venta…

Hay infinidad de alternativas a vuestro servicio. Que una persona decida daros una oportunidad ya es algo que merece la pena celebrar, el primer (y más difícil en los tiempos que corren) paso para poder convertirle en usuario habitual. Recibirle con chulería e indicándole que no le dejáis pasar es una forma absurda de despreciar su atención. ¿Qué pensáis, que va a ir corriendo a cambiar su navegador para poder ver vuestra web? Lo más probable es que cierre la ventana/pestaña y se olvide de vosotros para siempre. Enhorabuena, así se hace.

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Usabilidad e interacción: don’t make me click

Dont make me click

He estado viendo esta charla, titulada “Don’t make me click“, de Aza Raskin en las GoogleTechTalks (charlas para empleados de Google que son grabadas y difundidas de forma gratuita… ¡un tremendo recurso en el que bucear!). No soy diseñador, pero me gusta “gazpachear” un poco en cada tema (algo que creo que es fundamental para poder tener una visión clara y global). Y la verdad es que me han resultado interesantes estos conceptos sobre usabilidad, diseño e interacción.

Hay una frase que me ha gustado especialmente: “para el usuario, el interfaz es el producto”. Es decir, no importa cómo sean las “tripas” del producto, que si la forma de usarlo no está bien diseñada, el resultado será nefasto. Y afirma que “el mejor interfaz es el que no se nota”; aquél que nos permite hacer lo que queremos hacer sin tener que pensar “cómo se hará ésto, a qué menú tengo que ir, dónde tengo que pinchar…”.

Raskin parte del planteamiento de que cualquier web se sitúa en algún punto entre los extremos de “aburrida” (por tener pocas cosas) y “molesta” (por tener demasiadas cosas). Hay que encontrar el equilibrio justo que permita mostrar cosas útiles e interesantes pero sin sobrecargar.

Habla de algo que resulta ser cierto: “la seducción por la interacción”. La gente (los clientes, los usuarios) tienden a pensar que, para evitar ser “aburridos”, hay que poner muchas cosas: muchos botoncitos, muchos links, mucha interacción (hace un ejemplo bastante clarificador “complicando” la web de Google con ajax, iconos, etc.). Pero tanta interacción es un error. A mayor interacción, menos información, ergo menos contenido y menos usuarios.

Por lo tanto, hay que reducir la interacción (de ahí el título de la charla: “don’t make me click”). El lo llama ZIA (“Zen Internet Application”). A partir de ahí, expone algunos ejemplos de por dónde pueden ir los tiros (mostrar mucha información accesible a través de un simple zoom, formas de mostrar contenido a medida que se hace scrolling, introducción de datos prescindiendo de los típicos formularios, interfaces basados en el “lenguaje natural”…).

En fin, como digo, no soy para nada un experto en diseño. Supongo que Aza Raskin representará una cierta corriente en el diseño y la usabilidad (algo “minimalista”), y que habrá quién piense diferente. Pero la charla es amena, y a mí me ha hecho pensar.

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