Hablando con Tuenti

Bueno, no con el “señor Tuenti”, sino con Ícaro Moyano, su responsable de comunicación. A raiz del post que escribí el otro día sobre Tuenti y mi condición de “treinti”, se puso en contacto conmigo para invitarme a un café en sus oficinas… y el miércoles pasado me fui para allá.

De paso, conocí a Ícaro, de quien había oido hablar mucho pero con quien no había tratado personalmente aún. Un tipo muy cordial. No se me escapa que su rol en Tuenti es la comunicación, y que por lo tanto contar (y hacer que otros cuenten) las bondades del proyecto es parte de su trabajo. Pero ese trabajo se puede hacer de una forma o de otra, y sin duda Ícaro conmigo lo hizo bien.

He aprovechado para escribir mis conclusiones sobre la charla en Digitalycia (¿veis de qué forma tan fina y tan elegante os sugiero ir allí? :) ) en un post titulado “Las lecciones de Tuenti“. Realmente estuvimos hablando durante casi hora y media, y de las cosas que me contó Ícaro (incluso descontando el sesgo de “te estoy vendiendo el proyecto porque es mi rol”) creo que hay una serie de puntos destacables que hacen pensar que Tuenti está, como proyecto empresarial, en el buen camino. O al menos, en uno interesante de conocer de cerca.



Tuenti no es Treinti

Estamos viviendo en la época del hype de Tuenti. Perdón, con “hype” me refiero a que “todo el mundo” habla de ello (diarios “serios” incluídos), y con Tuenti me refiero a una red social en español que está haciendo furor con tropecientasmil visitas y no sé qué más.

Hace unas semanas, con todo el mundo hablando del tema, decidí pedir una invitación de Tuenti (porque ésa es una de sus peculiaridades: no puedes simplemente “darte de alta”, sino que te tiene que invitar alguien que ya está dentro… una estrategia extraña, pero que parece que da sus resultados) más que nada para ver de qué iba el tema.

Lo que me encontré, francamente, fue “nifúnifá”. Una red social al uso, con nada especialmente destacable ni en el diseño, ni en las funcionalidades… en fin, nada que justifique tanto bombo, la verdad. Pero claro, el valor de Tuenti no está en la plataforma, sino en la red. Y no se sabe muy bien cómo, Tuenti ha conseguido calar muy hondo en un segmento de personas (inicialmente universitarios veinteañeros, de ahí lo del nombre; pero parece que se ha extendido hacia segmentos más jóvenes incluso).

Eso tuve ocasión de constatarlo de inmediato. Se me ocurrió hacer una búsqueda a ver si encontraba a algún conocido. Aparte de los “blogosféricos habituales” (gente que, como yo, se apunta a cualquier cosa solo para probar), nada. De hecho, haciendo una búsqueda segmentada por fechas de nacimiento… el número de usuarios totales en el entorno de mi edad era casi testimonial.

Supongo que es lo que tiene estar en los treinti más que en los tuenti. Luego está la cosa de preguntarse qué sentido tiene tener a la gente en distintas redes sociales en función de la edad (cuando no hay ni un solo elemento de diseño, de funcionalidades, de… que sea diferencial). Pero ésa es otra historia.