Artículo sobre consultores quemados

Hoy se ha puesto en contacto conmigo una persona que está elaborando un artículo que aparecerá próximamente en un medio nacional, y me pedía referencias sobre “consultores quemados”. La idea es poder entrevistar telefónicamente a una o dos personas para que ilustren con su experiencia esa situación.

Lo que buscan son ingenieros técnicos o superiores (informático, teleco o electrónica) trabajando en la actualidad en una consultora mediana o grande que esté “quemado” por distintos motivos (sueldos bajos, demasiada carga de trabajo, falta de evolución laboral a medio/largo plazo, inconsistencia de sus tareas con su preparación académica y profesional etc.) pero que todavía no haya hecho un cambio.

Me dicen, importante, que no habría problema en utilizar el testimonio de forma anónima (sin mencionar nombres de trabajadores ni empresas).

La cosa parece que requiere un poco de prisa (o sea, ya sabéis cómo son las cosas, “para ayer”). Si a alguno os apetece, me mandáis un mail y paso vuestro contacto.

Contenido relacionado:

Continue Reading

El trabajo o mi vida – reflexiones de un consultor quemado

Me escribe un compañero consultor. “Tras casi 8 años de consultoría… creo que esto está llegando a su fin. Quiero remitirte un pequeño escrito que he realizado, por si estás interesado en colgarlo en tu web.”

No soy partidario de publicar, sin más, algo que alguien me remite (que para eso cada uno puede abrirse su propio blog). Sin embargo, leyéndolo he creído ver reflejadas una serie de sensaciones lamentablemente demasiado comunes en el mundillo, especialmente en determinadas empresas. Yo viví algo parecido, aunque tampoco creo que viviera especialmente mal en mi etapa de consultoría corporativa. Pero empatizo con el autor del texto en el punto de hartazgo, la sensación de percibir una disyuntiva entre el futuro que te ofrece ese tipo de trabajo y el futuro que quieres para tu vida. En última instancia, esas sensaciones fueron las que me llevaron a cambiar de rumbo.

Seguramente este texto está escrito en los momentos de mayor crisis. Cuando uno toma por fin la decisión de salir, y sale efectivamente, el tiempo empieza a hacer su labor. Y después, cuando miras atrás, eres capaz de apreciar las cosas buenas que tienen este tipo de trabajos. Pero es verdad que en el momento de hartazgo no le ves ningún sentido. Y ese es el mejor indicador para cambiar.

Por eso he decidido reproducir el texto. Y a todos los que se puedan sentir identificados… que no os engañen. Hay otras vidas que se pueden elegir, y en las que probablemente podáis ser felices.

_______________________

¿Nos hemos parado a pensar en los problemas que tenemos todos, en lo que se podría conocer como “conciliación de la vida personal vs vida profesional”? Muchas veces hemos oído hablar de los problemas que tienen las mujeres para conciliar la vida familiar con la vida laboral, de hecho se han promovido leyes y convenios para esta conciliación, todo un logro en estos tiempos…

Hace algún tiempo escuchábamos reivindicaciones en las que se solicitaban jornadas de 35 horas, en lugar de las 40 actuales, creo que todo el mundo estaría de acuerdo con la propuesta, salvo las empresas. Pero pensándolo fríamente “yo tampoco estaría de acuerdo”. Viendo el panorama, se reducirían los salarios y nos encontraríamos en la misma situación que estamos ahora… ¿Realmente alguien trabaja solo las 40 horas semanales?

No hay que irse muy lejos para ver ejemplos. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar las horas y las compensaciones que recibe una persona empleada en una gran superficie, la que trabaja en una “gran empresa”, o en un pequeño bar? En todas ellas podremos encontrar recién licenciados que están buscando un empleo acorde a su formación, personas con 30 años de experiencia, inmigrantes que han venido a buscarse la vida, o simplemente tú y yo.

La palma, tal vez sea porque me toca directamente, son las grandes empresas con “Filosofía Americana”. En ellas se intenta lavar el cerebro de los empleados con la idea de que si estás dentro, es porque eres el mejor, y tu empresa es la mejor del mundo, y tienes que responder como tal.

  • En las que se llega al extremo de que no existe nada fuera de ella que sea más importante, y tienes que ser capaz de dedicar las 24 horas del día y los 7 días a la semana.
  • En las que si no tienes 30 días de vacaciones pendientes de años anteriores, y no puedes decir “ayer nos tuvimos que quedar hasta las 11 de la noche”, te miran raro y no te estás implicando lo suficiente.
  • En las que no puedes decir nada… porque “ya sabias a lo que venías” y ”esto va incluido en el sueldo”. Aunque haciendo cálculos con jornadas de 14 horas estés cobrando lo mismo que un repartidor de pizzas (con todos mis respetos a ellos).
  • Y en las que los sindicatos, no es que no hagan nada, es que directamente no existen.

Además, existe un pensamiento generalizado en estas empresas, “creen que por tener una relación laboral, adquieren unos derechos sobre tu vida privada que van más allá de toda lógica”. Seguramente se os estén pasando miles de ejemplos por vuestra cabeza:

  • Tenemos la típica llamada intempestiva a las once de la noche, o la del fin de semana a tu teléfono particular, para que mañana hagas no se que… ¿Alguien puede explicar que un teléfono móvil no es igual a un teléfono público?
  • Las tareas urgentes que surgen 5 minutos antes o cuando te estás marchando, que son para ¡¡YA!! , y hacen que te quedes 3 horas más, y al final nadie las mire…
  • Las malas contestaciones rayando el insulto de algunos “superiores”, que deberían haberse dedicado al pastoreo ó la mecánica, de esta forma tendrían una causa justificada para poder apretar las tuercas todo lo que quieran.
  • Los 300 días al año de picos de trabajo, que hacen que tu horario se amplié hasta las 00:00, y todo ello sin recibir compensación alguna… solo por necesidades de la empresa.

No se puede considerar la esclavitud del siglo XXI, porque podemos dar las gracias todavía, que somos libres para abandonar la firma. Y luego, quien sabe, podemos seguir dedicándonos a vender pajaritas de papel o humo envasado en cajas doradas, ahí está la elección…

La decisión está en tus manos, si estás dispuesto a ello, puede que tras pisar a mucha gente y hacerte no pocos enemigos, puedas tener un deportivo, un chalet en la sierra y una casa de 180m2, pero probablemente esté todo intacto en día que te plantees que has hecho con tu vida.

No quiero ser una victima, ya que en todos los sectores podemos ver cambios de turno sin previo aviso, horarios interminables, ampliaciones de jornada a los fines de semana que se hacen de forma “Oficial y obligatoria”, limpiezas, inventarios, cajas, etc… y en las que tampoco existen compensaciones.

Solo dar a conocer, que el estar en una empresa con “nombre” y/o llevar traje y corbata, lo único que implica, es no tener que pensar en que te pones para ir a currar… y poco más.

Contenido relacionado:

Continue Reading