Publicaciones sin rumbo

De un tiempo a esta parte vengo observando el auge de un determinado tipo de publicaciones en internet. Publicaciones cuyo criterio editorial es básicamente inexistente. ¿De qué va esta publicación? Básicamente “de cualquier cosa con la que podamos atraer tráfico”. Y haremos unos posts muy simpáticos, muy “virales”. ¿Con chicha? ¿Con algún objetivo? Por dios, no, qué anticuado todo.

Y ya sabemos cómo es (cómo somos) “la gente”. Lo que nos atrae, de forma mayoritaria, son mierdas varias. Así que produzcamos mierdas varias. Incluso los periódicos “serios” caen en esto: aparte de los rollos políticos, lo que importa es llenar bien la web de “artículos chorra” que traigan público, que den para ser compartidos. Carnaza para incautos a los que poder enchufarles la publicidad. Porque al fin y al cabo es de lo que se trata, de generar volumen (da igual el cómo) para venderlo al peso a los anunciantes.

Y como la gente somos como somos, pues ahí entramos como toretes al capote. Y contribuimos alegremente a su difusión (son contenidos diseñados para ser consumidos y compartidos con alegría, snacks de gratificación instantánea). Y gratis todo, claro, porque no estamos dispuestos a pagar por casi nada. Y así, entre unos y otros, conformamos un escenario en el que se prima la producción, el consumo y la distribución de mierdas.

Es difícil resistirse a este escenario. Hay incentivos económicos (los anunciantes lo que pagan es volumen… démosles volumen) y psicológicos. Nos “entra” mejor lo sencillo y banal (“mira, otro video de gatitos”), y nos encanta que nos “folloween” y que “nos den al like”, tener muchas visitas, refuerzo y reconocimiento social. ¿Vacío? Bueno, refuerzo al fin y al cabo.

Al final, como en tantas otras cosas (el consumismo, la “política de slogan”, las “modas”, etc…) la única opción que te queda es la de intentar seguir tu camino intentando no ser arrastrado por la corriente, trabajar la consciencia para darse cuenta de lo que hacen contigo y luchar contra tus propias tentaciones e incongruencias. Intentar hacer las cosas de otra manera, sabiendo que no puedes cambiar el mundo… pero que sí puedes cambiar tu mundo.

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Algo que decir

Una frase sencilla con mucha “carga de profundidad”.

La idea de escribir todos los días no me vuelve loco. No todos los días hay algo que decir.

Santiago Segurola

No puedo estar más de acuerdo. Cuando uno escribe “porque toca” en vez de porque le apetece… malo. Y es una lástima que hoy por hoy, con los medios que tenemos (donde no hay una parrilla que rellenar, ni un número de páginas que completar…) haya tantos que insistan en el error.

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Vacaciones blogueras

Hace casi tres años que empezó la aventura de El Blog Salmón. Desde entonces, puede decirse que soy “blogger profesional” o, por decirlo de otra manera (más correcta, creo), “blogger a sueldo”. A El Blog Salmón se unión más tarde ¡VayaTele!, y luego El Blog Hipotecario, y El Blog de FOX, y en fechas más recientes Pymesyautonomos. Todos blogs con unos determinados compromisos que he ido cumpliendo mes tras mes, durante todo este tiempo… hasta ahora.

Porque me he saturado. A mediados de diciembre escribí mis últimos posts. Coincidió con el inicio del periodo navideño (que para mí implica viajes) y con el inicio del nuevo proyecto en el que me he embarcado. Ninguna de las dos cosas, en todo caso, eran suficientes para hacerme “dejar de bloguear” por sí mismas: en anteriores ocasiones también he tenido circunstancias similares. De hecho, en mis viajes me llevé toda la parafernalia necesaria para bloguear. Pero me daba una pereza terrible. Simplemente, no me apetecía bloguear.

En realidad, ya llevaba una época con esa sensación. La de que estaba blogueando más por obligación que por diversión. Que no escribía “porque tengo algo interesante que me apetece contar”, sino que como “tengo que escribir x posts, a ver qué encuentro de lo que pueda hacer un post”. ¿Resultado? La sensación de que en muchas ocasiones acababa haciendo posts “de relleno”, totalmente prescindibles para mí y para quien pudiera leerlos. “¿He aportado algo escribiendo hoy? ¿He contribuído a que mejore la calidad de los contenidos en internet? ¿Me he divertido haciéndolo?”. Si no hay respuestas positivas a esas preguntas… malo.

Lo cierto es que hace unos meses pensé, ante mi “periodo sabático”, que dedicar unas horas al día a “ser blogger a sueldo” era una buena idea. Incrementé mi ritmo de contribución a los blogs en los que ya estaba, y me apunté a alguno más. Pero lo cierto es que no ha resultado como esperaba. Sí en la parte económica (donde no me puedo quejar del resultado), pero no en el grado de “diversión” que creía iba a suponer. En algunos casos, la temática del blog me venía grande (con lo que en vez de escribir de forma natural, me las veía y me las deseaba para hacer cuatro posts medianamente decentes). En otros, simplemente, ocurre que no tengo tantas cosas que decir (¿las hay, realmente?) como para generar x contenidos al mes. No al menos con el grado de profundidad y conocimiento que creo que son necesarios para que esto merezca la pena.

Porque creo que bloguear tiene sentido (para el blogger) si lo hace con pasión y diversión. Siempre he considerado que bloguear por dinero tiene sentido en la medida en que es un “hobby retribuido”: algo que harías igualmente gratis, porque te divierte y te apasiona. En ese caso, obtener un rendimiento económico a esa pasión y a esa diversión es la cuadratura del círculo. El problema viene cuando pones “el carro antes que los bueyes”, y empiezas a obligarte a escribir más de lo que te realmente te apetece, o sobre temas que no te apasionan realmente, con un fin económico. Entonces, la gracia desaparece.

Creo que es lo que me ha sucedido a mí. Sobrepasé la línea. Y me cansé. Adicionalmente, se ha unido una reflexión de corte estratégico: “¿Para qué me sirve bloguear?” “¿A qué objetivo sirve?” “¿Me permite posicionarme de alguna forma?” “¿Me permite mejorar mis habilidades en alguna dirección?”. Es una pregunta interesante, porque en algunos casos la respuesta es que bloguear sirve “para bloguear” (sin más; lo cual cuando es divertido per sé está bien, pero si no lo es…) o “para ganar unos euros” (sin más; no está mal, pero tampoco se justifica por el dinero). Que no contribuye a ningún objetivo de carácter superior, que no te hace avanzar en ningún orden.

Sobre esta base, he tomado algunas decisiones con el fin de devolver las aguas a su cauce y acabar con esta situación:

  • El Blog de Fox (un blog en el que me costaba bastante escribir, habida cuenta de la nula colaboración de la cadena en el flujo de contenidos y de que no sigo en realidad casi ninguna de las series que ofrecen) terminaba el pasado mes de diciembre. Un problema menos.
  • El Blog Hipotecario me venía definitivamente grande. Mis conocimientos sobre el mundo hipotecario son demasiado superficiales como para escribir de forma regular en un blog tan especializado. Y tampoco es un mundo en el que me apetezca ni interesa profundizar. Por lo tanto, he decidido simplemente abandonar el equipo de edición.
  • ¡VayaTele! ha sido divertido durante algunas épocas. Pero hace ya tiempo que prácticamente no veo la televisión. Apenas una horita al día, dedicada a alguna serie de la que probablemente ya esté todo dicho (nada de “ritmo americano”). Por lo tanto, se me hacía muy cuesta arriba escribir contenidos de primera mano, y acababa recurriendo a comentar “noticias” de forma un tanto rutinaria. Y teniendo en cuenta que tampoco es un mundillo en el que me interese lo más mínimo posicionarme, también he decidido dejar este blog.
  • En cuanto a El Blog Salmón, la situación es diferente. El Blog Salmón es “mi blog”, estoy en él desde el primer día. Y normalmente he escrito a gusto en él, y es una temática que sí tiene más afinidad con mi perfil. Lo más normal es que siga adelante, aunque he decidido tomarme un descanso de unas semanas. Quiero despejarme, quitarme de encima la sensación de “bloguear por obligación”, y dejar que las ganas de escribir vuelvan por sí mismas. Lo que tengo claro es que, si vuelven, será eso exactamente lo que escriba: lo que me apetezca y cuando me apetezca. No tengo que batir ningún record. No se trata de eso.
  • Por último, con Pymesyautonomos tengo más dudas. La idea a priori me atraía, como una extensión de mi actividad en El Blog Salmón. Pero no sé si es que ha llegado en mal momento (sintiéndome saturado por el resto de temas) o qué, pero no estoy muy seguro de ser capaz de aportar cosas “con miga”. Mis conocimientos del mundo empresarial (a nivel “operativo”) son los que son, y al final me veo escribiendo siempre sobre “espíritu emprendedor” y cosas similares… que bueno, están bien, pero no dejan de ser dar vueltas a los mismos temas una y otra vez… En fin, en este caso lo que vamos a hacer es dejar que las cosas vayan cayendo por su propio peso; si entro en una dinámica positiva estupendo, y si no encuentro el punto satisfactorio, lo dejaré tranquilamente.

En definitiva: le he dado un revolcón a mi relación con los blogs “profesionales”. Quiero recuperar el espíritu de la pasión y la diversión al escribir. Quiero escribir en la medida en que contribuya a mi desarrollo, porque sólo entonces tendrá sentido para mí, y sólo entonces tendrá sentido compartirlo con otros. Puede que sin pasión y sin diversión escribiese cosas útiles para los lectores (¿por qué no?), pero si no disfruto del trayecto, entonces no merece la pena.

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