8 ideas básicas de marketing de contenidos para profesionales independientes

Va a hacer 13 años que abrí este blog (¡se dice pronto!). Durante la mayor parte de este tiempo he sido bastante inconsciente respecto a llevar una “estrategia editorial”. Básicamente, no ha existido, y nunca me preocupó que existiera. Yo era una persona que tenía un blog, en el que volcaba mis reflexiones y mis inquietudes, y ya. Claro que siempre me ha hecho ilusión que se me leyera, y que tuve mi época de mirar las estadísticas con ansia; pero eso nunca se trasladó a un plan para hacer las cosas de una u otra manera.

Pero desde a un tiempo a esta parte he venido reflexionando un poco más sobre el papel del blog como “plataforma de visibilidad profesional”, y sobre qué contenidos tiene sentido hacer, y cómo hacerlos… Mucho se ha hablado del “marketing de contenidos“, y francamente creo que especialmente muchas empresas y marcas lo han llevado bastante al terreno del absurdo. Y sin embargo, creo que especialmente en el ámbito del “profesional independiente”, puede ser una herramienta fantástica para generar un vínculo con una audiencia que, llegado el caso, pueden llegar a convertirse en clientes (o prescriptores, que para el caso lo mismo da). Como personas individuales tenemos una ocasión estupenda de diferenciarnos de marcas y empresas que, por mucho que lo intenten, no pueden tener una “personalidad” que a nosotros nos viene de serie.

Seré sincero. Para mí, ése es un cambio de chip que estoy teniendo que trabajar. Pensar en mí mismo como “un profesional que ofrece servicios”, y que está “utilizando el blog para conseguir clientes”… a veces me hace sentir raro, casi “sucio”, como si estuviera prostituyendo el sentido del blog. Y sin embargo, me doy cuenta de hasta qué punto esa mentalidad es una barrera mental. Creo que soy un profesional valioso, capaz de aportar cosas positivas. Y no hay nada de malo en pretender vivir de ese valor, ¡todo el mundo vive del valor que aporta a los demás! ¿Qué prejuicio tonto es ése? ¡Vender es humano! Quizás he tenido muy mal concepto de “vender” durante mucho tiempo, asociándolo a prácticas intrusivas y manipuladoras, y lo que necesito es un cambio de perspectiva, una redefinición de la idea de vender

De hecho, el marketing de contenidos es una forma de “vender” que apenas tiene que ver con la imagen tradicional que tenemos de la venta. La idea básica es que si tú generas valor en forma de contenidos para una audiencia de “clientes potenciales”, conseguirás establecer con ellos una relación en la que tú no les “empujas”; son ellos los que vienen a ti en busca de ese contenido que disfrutan. Y así, teniéndolos cerca, estableciendo con ellos una relación de confianza… es cuando puede surgir en ellos la intención de comprarte.

Aquí tienes una serie de ideas básicas para desarrollar una estrategia de marketing de contenidos:

1. Clarifica qué es lo que vendes

Puede parecer una obviedad, pero no lo es tanto… ¿Cuál es tu portfolio de productos/servicios? ¿Qué forma concreta toman? Es algo con lo que yo he luchado durante mucho tiempo… ¿cuál era “mi producto”? Es evidente que todos somos poliédricos, que podemos hacer más de una cosa. Y cuando estamos por libre, a veces nos puede el agobio de no cerrarnos puertas. Pero de cara a un potencial cliente tienes que poner algo en el escaparate. Cuando te visite, tiene que ser fácil para él saber “qué puedo comprar”. ¿Un libro? ¿Un taller? ¿Un proyecto de consultoría para resolver tal problema? ¿Unas sesiones de coaching? ¿Qué? Si no eres capaz de concretar tu valor en algo tangible, le estás poniendo muy difícil comprarte.

Tampoco hay que volverse loco. Tu portfolio de productos/servicios puede ir evolucionando en el tiempo. Puedes inventarte otros productos, y dejar caer alguno que veas que no tenía mucho sentido. Pero tienes que empezar por algún sitio.

2. Identifica a tu cliente objetivo

No hay nada en el mundo que sea “para todos los públicos”. Por mucho que queramos un mercado lo más amplio posible, tenemos que acotarlo. ¿Cuál es el colectivo que podría tener interés en lo que nosotros ofrecemos? ¿Cuáles son las variables que nos permiten segmentarlo? ¿Cuál es su perfil en definitiva?

La técnica de la “persona” puede ser muy útil de cara a fijar nuestros esfuerzos. Definir una persona concreta, con un nombre y una historia detrás, que represente al colectivo de nuestros compradores potenciales. ¿Cómo es? ¿Qué le sucede? ¿Por qué, en definitiva, podría querer comprar lo que nosotros vendemos?

Quizás suceda que tu producto/servicio es útil para más de un colectivo. Está bien, piensa en dos o tres “personas” diferentes que representen a esos colectivos diferentes. Es posible que tengas que modular tus mensajes para cada uno de ellos, y te vendrá bien tener un interlocutor simulado con el que contrastar tus ideas.

3. Piensa en qué interesa a tu cliente objetivo

Éste es el quid de la cuestión. A nadie le mueve “comprar tus productos”. Lo que les mueve es otra cosa: una problemática, una aspiración, un interés más difuso. De llegar a conocer tu producto, y de llegar a comprarlo, ése sería un medio y no un fin en sí mismo.

Lo que tienes que entender es cuál es ese “fin” que persigue tu cliente objetivo. A qué aspira. De qué manera quiere reafirmarse, de qué manera quiere crecer. Cual es, en definitiva, su inquietud (que, repito, nunca es “comprarte un producto”). Es a esa inquietud a la que tienen que dar respuesta tus contenidos. Ése es el tema del que tiene sentido hablar.

4. Crea contenidos relevantes

Hemos identificado cuál es nuestra oferta, a quién se dirige, y nos hemos esforzado en entender cuál es la inquietud que mueve a ese colectivo de potenciales compradores. Ahora es el momento de darles contenidos relevantes.

¿Qué es un contenido relevante? Algo que encaja con su inquietud, entendida de manera amplia. Algo que alimenta quién es, o quién quiere ser. Algo que le permite reafirmarse en sus visión del mundo, o vislumbrar el futuro al que aspira. Algo que le resuelve un problema, que responde a un “runrún” interno.

A veces esos contenidos tomarán la forma de ideas para poner en práctica, otras veces de reflexiones, de recursos, ejemplos inspiradores, “guiaburros”, críticas de libros, experiencias propias, entretenimiento puro y duro… hay decenas de contenidos que pueden encajar, siempre que orbiten alrededor de ese leit motiv.

Lo importante es entender que existe un interés previo, y tú simplemente le estás dando contenido que es relevante para ese interés.

5. Defiende una idea

Los contenidos tibios, blancos, asépticos… tienen una ventaja: que no molestan a nadie. Pero también tienen una desventaja: que no despiertan la pasión, ni las ganas de volver a por más. La clave del fracaso es intentar contentar a todo el mundo.

Cuando vayas a crear contenido, toma partido. Ten una línea editorial. Defiende una determinada posición, una forma de ver el mundo. Pon pasión en lo que digas. Por supuesto, eso alejará a algunas personas, pero acercará a otras que se sentirán identificadas con lo que defiendes.

No se trata de ser un macarra, ni de pasarse el día generando polémicas. Pero no hay que tener miedo a levantar la voz por lo que uno cree; es la única forma de generar un vínculo.

6. Sé personal

Como profesionales independientes, tenemos una ventaja respecto a marcas y empresas: somos una persona. Tenemos nuestras experiencias, nuestras anécdotas. También nuestra forma de ser. No es una desventaja competitiva, ¡al contrario! Por eso, en tus contenidos, está más que bien que dejes traslucir quién eres, que puedas poner en juego todas esas pequeñas cosas que te hacen ser tú.

Cuenta tus anécdotas, utiliza tu forma de hablar. Cuenta también tus meteduras de pata, tus reflexiones más personales. Todo eso te humaniza, te hacer más cercano.

No se te olvide que en el otro lado también hay una persona, y que se trata de establecer una conexión real, genuina, con ella.

7. Ten paciencia

Esto no va de que tú escribes un artículo, y la gente se vuelve loca a comprarte. No, estás forjando relaciones de confianza, y las relaciones llevan tiempo. Es más, la inmensa mayoría de las personas que te lean (o te escuchen, o te vean…) no te van a comprar nada nunca. ¡No importa! Esas relaciones son importantes en sí mismas, te están dando (con su atención continuada en el tiempo) muchas oportunidades. Te están permitiendo conocerles, te ofrecen la oportunidad de afinar tus productos, tu discurso…

Y también te están ayudando a expandir tu visibilidad, porque si realmente conectan contigo es más fácil que le hablen de ti a otras personas que, quizás, sí acaben comprándote.

8. ¿Y cuándo ofrezco mis productos?

Nunca.

Bueno, casi nunca. Tus productos y servicios deben estar ahí, y está bien que quienes consumen tus contenidos sepan que los vendes. Pero eso se dice muy fácil y muy rápido, y no hay que estar dando la turra con ello cada dos por tres. Quizás de vez en cuando, el contexto de lo que les cuentas puede hacer muy lógico que les deslices un pequeño recordatorio (¡muy rápido!), y ya está.

Recuerda que tus productos y servicios te interesan a ti, no a la persona que consume tus contenidos. Ellos vienen aquí a otra cosa, y si tú te excedes (y es muy fácil excederse) en tus acciones “de venta” van a sentirse (con razón) no como alguien con quien estás construyendo una relación genuina, sino como una presa a la que le has puesto el cebo para abalanzarte sobre ella en cuanto puedas.

Y a nadie le gusta sentirse una presa.

 

 

El vértigo de estar por tu cuenta

Angustia

Hace unos días me confesaba un amigo, que daba sus primeros pasos como “profesional independiente”, la montaña rusa emocional en la que se encontraba. Después de unas semanas de optimismo desbordante, afrontaba una etapa más oscura, de miedo y dudas paralizantes, de noches sin dormir.

Le entendí tan bien…

Salir a “campo abierto” tiene un primer efecto euforizante, “soy dueño de mi propio destino, las posibilidades son infinitas, todo está en mi mano”. Pero hay fases de agorafobia profunda, “qué voy a hacer yo, ¿estoy yendo a algún sitio?, no tengo ni idea de por dónde ir, quién me manda, y si no funciona, yo no valgo para esto, los hay mucho mejores que yo”. Pasa un día, pasa otro, lo que pensabas que iba a funcionar no funciona, te agobias. Es así, le pasaba a mi amigo, como me pasa a mí, y le pasa a todo el mundo… solo que esa parte la barremos bajo la alfombra y tendemos a comérnosla en solitario.

Cuando vienen esas etapas oscuras, empezamos a añorar la otra situación. La de trabajar por cuenta ajena, la de estar metidos en una rueda donde hay otros que marcan nuestro día a día (sin recordar lo hasta el gorro que estábamos de reuniones inútiles, de jefes que dan bandazos, de politiqueo asqueroso, de no ser dueños de nuestro tiempo…), la de la nómina calentita al final de mes. Empezamos a sentirnos como Ícaro, a reprocharnos a nosotros mismos que quisimos perseguir una quimera y acabamos volando demasiado cerca del sol. Debimos conformarnos con lo que teníamos, ¿quién nos creímos que éramos?.

Pero la realidad es que ese “mundo feliz” que añoramos no existe. Me lo contaba un antiguo jefe con el que charlaba de estas cosas: “No te pienses que trabajando por cuenta ajena la situación es muy distinta; si no vendes, si no eres rentable, las organizaciones prescinden de ti. Quizás tengas unos meses más de margen de maniobra, pero la realidad es la misma”. Lo decía él, socio de consultoría, que era el responsable directo de generar negocio. Pero al final, todo el que trabaja por cuenta ajena está en la misma situación: dependes de que el negocio vaya bien, dependes de que tu trabajo sea rentable. Si no, cualquier día llega el recorte, el ERE, el finiquito… y estás en las mismas. Pensar que por “tener un empleo” eres inmune a la dinámica del mercado es querer ponerse una venda en los ojos, una ficción de cartón piedra para tranquilizar la conciencia. Pero el día menos pensado se cae la venda y te enfrentas a la cruda realidad.

Así que no queda otra que, partiendo de la aceptación de la realidad, y asumiendo la gestión de las emociones que de forma inevitable van a ir surgiendo, seguir adelante. La parálisis no es una opción, hay que seguir. Seguir andando nuestro camino, seguir probando cosas, seguir fallando, seguir corrigiendo. Seguir buscando, seguir aprendiendo.

Historias de profesionales independientes: Maider Gorostidi

(Esta entrevista pertenece a la serie de “Historias de profesionales independientes“, puedes ver más en este enlace)

Continúo con la serie de profesionales independientes. Esta vez la protagonista es Maider Gorostidi, y su proyecto Funts Project. Dentro de esta serie de entrevistas, el caso de Maider es importante para mí, porque es la primera vez que salgo de mi “círculo inmediato”; sí, hay conocidos comunes, y compartimos mundillo de “cambio organizativo” y “consultoría artesana”, pero no dejaba de ser abordar a una persona sin la seguridad que te da el tener una relación previa. Así que estoy doblemente agradecido a Maider, por haberse dejado “asaltar” y permitirme explorar más allá del terreno conocido, y dejarme hurgar en su vivencia como profesional independiente.

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Cuéntanos un poco tu trayectoria profesional, ¿cómo has evolucionado? ¿cómo llegaste a ser un “profesional independiente”?

Llegué a ser profesional independiente hace un año y medio. Tengo 43 años. Creo que este era un paso más en mi desarrollo profesional. Hace unos años hice análisis de mi trayectoria profesional y me di cuenta de que tenía patrones que se repetían cada 3 años: empezaba un nuevo trabajo en una nueva organización o en otro departamento y al de 3 años sentía “un techo” al que había llegado. Tenía la sensación de que yo ya no iba a aportar más al lugar en el que estoy y de que ese lugar o trabajo tampoco me iba a aportar más. En esos ciclos se produce un “choque” y es este el que me hace avanzar hasta donde estoy hoy.

Confieso que estos ciclos han sido dolorosos porque, culturalmente, tampoco estamos acostumbrados a que sea algo natural la necesidad de cambio; vivimos más en un estado de semi-resignación y cultura de permanencia que de cambio. Y esto no me ha ayudado a que los procesos de transición hayan sido tranquilos. En ocasiones los he vivido con sentimiento de culpabilidad por sentir esa punzada de insatisfacción recurrente.

Pero lo positivo que acompañaba estos procesos siempre ha sido el impulso, la necesidad de hacer cosas diferentes, de aprender algo nuevo, de sentir la tensión del reto; a esta sensación se le une, en esta última etapa, la necesidad de hacer algo propio, algo que cree yo.

Culturalmente, no estamos acostumbrados a que sea algo natural la necesidad de cambio; vivimos más en un estado de semi-resignación y cultura de permanencia que de cambio.

 

¿Qué es FuntsProject, y qué buscabas con el proyecto?

Buscaba crear algo propio y crear algo en lo que creo.

En estos momentos, tras haber vivido varios “ciclos profesionales” de esos a los que te referías… ¿dirías que te has “acostumbrado” a esa sensación de cambio? ¿cuentas ya con la idea de que, dentro de X tiempo, volverás a estar en esa disyuntiva? ¿Te preparas para “asomarte al vértigo” de alguna manera; dirías incluso que lo buscas?

Paradójicamente, en el momento de mayor incertidumbre de mi vida profesional el futuro no me preocupa. Sé que se cerrarán fases y se abrirán otras nuevas, pero “me trabajo” para no reproducir patrones que no me ayudan. Creo que el vértigo está presente en mi opción profesional como autónoma, profesional independiente; pero también siento que el crecimiento es exponencial cuando soy capaz de afrontar ese vértigo. En ese sentido, y respondiendo a tu pregunta de si lo busco o no, te diré que conscientemente no lo busco, pero tengo conciencia y experiencia del poder del subconsciente y no me extrañaría que desde ahí fuese una situación buscada.

¿Qué es lo que más valoras de ser “profesional independiente”?

La diversidad. Trabajar con gente distinta, trabajar en proyectos diferentes, trabajar para organizaciones diversas y hacer distintos tipos de trabajos.

La libertad de la autogestión, con el peligro que eso supone por el “enganche” que produce trabajar en aquello que te gusta y de la manera que te gusta.

El contraste, la compañía. En mi caso, embarcarme con alguien en esta andadura. Tener contraste diario de lo que hacemos.

¿Cuáles son las mayores dificultades que ves en el camino de un “independiente”?

Como mujer, madre y compañera, la desconexión de mi trabajo. Disfruto con lo que hago y de lo que hago. Trabajo en mi casa y me resulta complicado dejar de trabajar y activarme en modo, por ejemplo “madre”. Esto me obliga a estructurar mejor los tiempos y las dedicaciones y a controlar la necesidad de seguir haciendo.

En mi caso particular, vender lo que hago. El acompañamiento en el cambio en las organizaciones no siempre se ve ni se prioriza. Necesitamos facturar para vivir y, como decía una amiga mía: “ahí fuera hace mucho frío”.

El aguante, la paciencia que se necesita para resistir momentos más bajos en los que las cosas no salen como una desea.

En ese proceso de venta, que planteas como “dificultoso”… ¿qué estrategias te planteas? ¿Cómo sería tu proceso de venta?

El proceso de venta es una conversación, un diálogo donde pretendo conocer “al otro” y ofrecerle una mirada desde mi lugar por si le pudiera servir. Las herramientas que tengo las pongo a disposición de la propuesta que trabajemos. Esta manera de hacer o vender no es sencilla pero es en la que creo. Planear sobre hipótesis para construir posibilidades conjuntas de abordarlas.

El proceso de venta es una conversación, un diálogo donde pretendo conocer “al otro” y ofrecerle una mirada desde mi lugar por si le pudiera servir

En esa necesidad de “facturar para vivir” muchas veces corremos el riesgo de perder el foco, de hacer “trabajos alimenticios” que no son lo que nos habíamos propuesto y así diluir nuestros esfuerzos. ¿Cómo gestionas tú ese equilibrio?

De momento no me he visto en la situación extrema de tener que aceptar “trabajos alimenticios” pero no porque haga cosas que según ojos ajenos puedan desviarse de nuestro propósito, seguro que hay gente que lo ve así. A todos los trabajos que hago, aunque no parezcan centrados en lo que en apariencia nos “atañe”, les encuentro un sentido y me parecen una oportunidad de aprender algo nuevo.

¿Qué estrategias sigues para intentar “separar” (o “combinar mejor”, quizás) esas facetas profesionales/personales que tanto se nos suelen mezclar?

No puedo parcelar mi vida, soy un todo y ambas facetas se alimentan. Tengo la suerte de compartir proyecto de vida con alguien que también piensa y vive así.

No puedo parcelar mi vida, soy un todo y lo profesional y lo personal son facetas que se alimentan

¿Qué habilidades crees que son fundamentales cuando uno está por su cuenta?

Paciencia, como decía antes, para afrontar tormentas.
Tener una buena red de apoyo y contraste, de confianza, que te ayude a crecer.
Saberte siempre incompleta y actualizarte constantemente en habilidades o conocimientos propios de la profesión.
Tener un hobby o más de uno que te ayude a “salir” de tu monotema.
Disfrutar con la sensación de reto.
Compartir sin pensar en que compites con otras personas que hacen cosas similares.
Conversar mucho y bien.
Aprender de otras personas y enseñar a otras personas.
Asomarte al vértigo cada “x” tiempo para avanzar.

Hablas de la importancia de la “red de apoyo” y del contraste. ¿Cómo enfocas tú el desarrollo y cuidado de esa red?

Llamadas, cafés, comidas, skypes, que mensualmente se buscan, se provocan, se cuidan para que sucedan. En esos encuentros hablo de las cosas en las que estoy y pregunto a esas personas de la red en qué cosas están.

También confío en mi capacidad para conectar ideas aunque obedezca a la mera intuición. En ocasiones, mientras escucho a las personas con las que he quedado, no sé si llego a comprender del todo lo que me quieren decir pero lo que escucho me conecta a otras conversaciones u otras personas. Tener la libertad de expresarlo, de hablarlo con todas esas personas, de contrastarlo y de intentar hacer algo con esos hilos transparentes es cómo yo enfoco ese cuidado y desarrollo de la red. Hacer esto con frecuencia es un lujo porque hay mucha gente muy interesante alrededor.

¿Qué herramientas utilizas para facilitarte el trabajo?

Ordenador, libros, buenas bases de documentación y búsqueda de información para la investigación. Aplicaciones en red de archivo y gestión de documentación, accesible, sencilla y gratuita.

¿Qué reacciones sueles encontrar a tu alrededor (entorno familiar, amigos, conocidos, etc.) cuando conocen tu forma de trabajar?

De mis pares hubo un reconocimiento de “valentía” por dar el salto y establecerme mi cuenta. Algunas personas manifestaron sentir envidia y reconocían que no podían permitirse esa situación.

A medida que avanzo en mi trabajo, algunas personas no entienden a lo que me dedico al no ser una actividad fácil de encasillar en trabajos clásicos.

Hay quienes confiesan que les gustaría gozar de la libertad de la autogestión y el trabajo desde el domicilio propio.

¿Y en el ámbito profesional? ¿Qué reacciones sueles encontrar de posibles clientes, etc. cuando conocen tu forma de trabajar?

Ninguna extraña de quienes conocen esa manera de trabajar.

¿Cómo crees que evolucionará el mundo del trabajo? ¿Qué rol crees que jugarán los profesionales independientes en él?

El futuro del mundo del trabajo me lo imagino mixto, un espacio donde convivirán estructuras y trabajos de todo tipo, más clásicas, más modernas. Todo ello convivirá en el ecosistema laboral.

Los profesionales independientes son pequeños nodos que se juntan en función de las respuestas a armar para las necesidades que se tengan que hacer frente. Rápidas, variadas, complementarias, pueden llegar lejos. Son necesarios por su versatilidad, flexibilidad, adaptabilidad. Las empresas tienen en los profesionales independientes el recurso fácil a la hora de contratar para desarrollar proyectos distintos en sus propias organizaciones: más rapidez para crear productos o servicios distintos sin que la empresa arriesgue demasiado.

Cuando hablamos de las empresas que trabajan con profesionales independientes… ¿cómo crees que es el encaje actualmente? ¿qué crees que podría hacerse mejor, tanto desde el punto de vista de la empresa como de los profesionales, para que esas relaciones fuesen más fluidas?

Creo que el valor del profesional independiente en la empresa es positivo, no tanto por el profesional en sí o sus conocimientos como por el lugar que le otorga la empresa en la relación que establecen. Es ese “externo”, ese “ajeno”, ese con el que no existe una relación jerárquica. Y esto también sucede desde el lado del profesional: se siente libre para hablar, opinar, aflorar cuestiones que estando dentro del sistema tal vez no haría. Creo que el lugar en el que ambos interlocutores se sitúan es positivo para avanzar en los desafíos de las organizaciones para navegar estas nuevas aguas.
Pienso que estos modelos necesitan explorarse más, mejorarse, explotarse para que todas las partes sigan ganando y el sistema también.

Creo que el lugar en el que profesional independiente y empresa cliente se sitúan es positivo para avanzar en los desafíos de las organizaciones para navegar estas nuevas aguas

Historias de profesionales independientes: Jeroen Sangers

(Esta entrevista pertenece a la serie de “Historias de profesionales independientes“, puedes ver más en este enlace)

Siempre he conocido a Jeroen Sangers como un “experto en productividad”. Su blog, El Canasto, era y sigue siendo una de las referencias omnipresentes cuando yo empecé a interesarme por el tema. Por eso me resulta fascinante haber podido rascar un poco y descubrir la historia de este holandés de nacimiento e ilerdense de adopción, y cómo hizo la transición entre su vocación de químico, su “profesión tradicional” de informático y su nueva ocupación como experto en productividad personal. Siempre, por supuesto, de forma productiva :).

Jeroen Sangers

Cuéntanos un poco tu trayectoria profesional, ¿cómo has evolucionado? ¿cómo llegaste a ser un “profesional independiente”?

Mi trayectoria profesional consiste básicamente de un proceso de crecimiento continuo con un gran salto no-planificado cada diez años. Desde pequeño siempre me ha fascinado la química y he estado trabajando ya desde el instituto en conseguir este sueño.

Cuando ya estaba estudiando en la universidad, descubrí una nueva profesión aun más interesante: la informática o, cómo lo llamemos entonces, la automatización. Terminó mi carrera en la química, pero ya especializado en la quimiometría, usando modelos estadísticas en la interpretación automatizada de resultados de experimentos químicos. Nunca he trabajado como químico, porque el mercado laboral de la informática estaba en auge. Empezó a trabajar en el helpdesk de un multinacional y rápidamente me convertí en consultor especializado en el monitoreo de grandes sistemas informáticos trabajando por bancos, aerolíneas y otros grandes empresas.

El siguiente salto de carrera hizo por amor, porque quería vivir con mi novia en Lleida. Debido a la geografía de España no podía continuar haciendo el mismo tipo de trabajo, porque todas las grandes empresas están concentrados en Madrid y Barcelona (en Holanda no hay tanta centralización geográfica de las empresas). Finalmente encontró una empresa de informática en Lleida, dónde empezó como técnico. Después de unos meses, debido a mis conocimientos de idiomas me trasladaron al departamento internacional, dónde trabajé como comercial y product manager.

Mientras tanto, como afición, empezó a escribir sobre la productividad personal en mi blog el Canasto. Por mi gran sorpresa, el blog ha tenido un gran éxito casi desde el principio, con más de 1.000 visitas en el primer mes, y ha ido creciendo cada año. Poco a poco también llegaron peticiones de empresas que estaban buscando formación en la efectividad personal. En principio no quería hacerlo, pero después de unos años decidí probarlo con algunas empresas de confianza. ¡Me gustó mucho!

Hace ya un poco más de cinco años, mi hobby ha crecido tanto que ya no era posible de hacerlo a lado de un trabajo por cuenta ajena a tiempo completo. Tenía que tomar una decisión. Creo que ha sido una de las decisiones más difíciles en mi vida, porque la vida de un ‘profesional independiente’ no me apetecía nada.

En mi familia sólo hay dos emprendedores, y son de estos que nunca veo porque siempre están trabajando. Además, tengo una enorme alergia al papeleo y soy bastante vago — ¡tener alguien quien te dice lo que hay que hacer es muy cómodo!

Finalmente decidí lanzarme y dedicarme a tiempo completo a la formación en la productividad personal, y no me lo he resentido en ningún momento. La vida de un autónomo no es tan complicado como me parecía, especialmente desde que descubrí que es posible pagar a un gestor para hacer la parte desagradable del negocio.

¿Qué es lo que más valoras de ser “profesional independiente”?

Sin duda, la independencia y libertad que tengo ahora.

Por ejemplo, esta semana mis padres vienen a visitarme. Cuando trabajaba por cuenta ajena, mi mujer tenía que buscarlos al aeropuerto y sólo podía estar con ellos por la noche. Ahora soy yo quien va a recogerlos y además puedo tomarme las tarde libres para pasar más tiempo juntos.

Lo que también valoro es que puedo hacer las cosas exactamente como a mi me gusta. Eso también facilito el proceso comercial, porque sé que estoy ofreciendo el mejor servicio posible que además está 100% alineado con mis valores.

Valoro hacer las cosas exactamente como a mi me gusta. Eso también facilito el proceso comercial, porque sé que estoy ofreciendo el mejor servicio posible que además está 100% alineado con mis valores

Como ‘profesional independiente’ también aprendes mucho. Antes sólo tenía que preocuparme de los contenidos de mi trabajo. Tenía conocimientos muy profundos de un numero bastante limitado de temas. Ahora puede decir que realmente tengo el perfil ‘T’ de conocimiento.

Finalmente, valoro también mucho el placer de lograr resultados que dependen mayoritariamente de mi.

¿Cuáles son las mayores dificultades que ves en el camino de un “independiente”?

Como ya he dicho arriba, soy alérgico para el papeleo. No entiendo el idioma que habla la administración pública o los gestores. Por suerte sé algo sobre la planificación del trabajo y habitualmente soy capaz de eliminar las tareas administrativas lo antes posible. Creo que el día en que la administración público aprende cómo comunicar mejor, la economía duplicaré en un instante ;)

Otra dificultad que tengo es que me cuesto mucho delegar tareas. Creo que es algo habitual entre emprendedores. Pensamos que sabemos hacer de todo y además mejor. Durante mi primer año como profesional independiente realmente he hecho todo yo mismo, incluso los trámites administrativos que tanto odio.

Desde entonces siempre he trabajado con un gestor, pero sólo en el último año he empezado a delegar sistemáticamente. En la actualidad trabajo con varios profesionales que hacen todas estas tareas que no pertenecen a núcleo de mi negocio. No obstante, todavía hay bastantes tareas que las estoy haciendo yo y que debería también delegar para poder dedicar más tiempo al desarrollo de nuevos servicios. Es difícil…

El último problema que muchos profesionales independientes encuentran es la soledad. En una empresa siempre encuentras compañeros para preguntar temas, para compartir lo que estás pensando y para tener una segunda opinión. Crear algo similar como profesional independiente es más complicado, porque los demás profesionales tienen todos sus propias prioridades y tus dudas no siempre son sus prioridades. Poco a poco estoy creando grupos de ‘mastermind’, conexiones con otros profesionales independientes y otros contactos para rellenar este vacío.

Vives en un sitio relativamente pequeño, fuera del circuito habitual de grandes ciudades. ¿Cómo afecta eso a tu capacidad de relacionarte con otros profesionales, de generar proyectos, etc? ¿Cómo gestionas esa situación?

Una de las grandes diferencias entre los Países Bajos y España es la centralización que hay aquí. En Holanda hay mucho más ‘vida’ fuera de las grandes ciudades. De hecho, la mayoría de las grandes empresas prefieren establecerse en zonas más accesibles y con menos problemas de tráfico. Aquí en España he notado que gran parte de las empresas están en Madrid y Barcelona.

Vivo en Lleida principalmente por la calidad de vida que hay en las ciudades más pequeñas. En cuanto a mi trabajo, no es un gran problema porque Lleida está muy bien comunicado. En tren puedo estar en Barcelona en una hora y estoy a dos horas de Madrid.

Además, en la actualidad es bastante fácil hacer gran parte del trabajo a distancia. Suscribo la filosofía ‘knowmad’. Hace unos años aún tenía bastantes reuniones con (posibles) clientes, pero ahora hago todo por videoconferencia o a través de herramientas online para gestionar proyectos.

En cuanto a las relaciones con otros profesionales, obviamente también en sitios pequeños hay posibilidad de relacionarte. De hecho, puede ser incluso más fácil, porque siempre encuentro las mismas caras en los eventos ;)

Finalmente, para estar un poco acompañado en el día a día he creado un grupo de Coworking Virtual dónde puedo conversar con otros profesionales independientes, pedir feedback en mis ideas y aprender de lo que hacen los demás.

¿Qué habilidades crees que son fundamentales cuando uno está por su cuenta?

Creo que cualquier profesional independiente debe tener visión y capacidad de autogestión.

Demasiados profesionales trabajan sin visión y acaban abrumados por el trabajo. Si no sabes qué quieres conseguir, resulta muy difícil avanzar e imposible decir “No”. Luego, para realizar esta visión, necesitas tener la capacidad de organizar bien tu trabajo y priorizar.

Además de esto, nunca viene malo tener enfoque y la capacidad de eliminar todo lo que no te ayuda a cumplir tus objetivos.

Creo que cualquier profesional independiente debe tener visión y capacidad de autogestión

¿Qué herramientas utilizas para facilitarte el trabajo?

Mi herramienta principal es mi mente. Cuando más trabajo hay, más importante es parar un momento para pensar qué hay que hacer y qué no. Procuro reservar cada semana al menos una mañana para reflexionar, planificar mis proyectos y ser creativo. Es un tiempo en que estoy solo con mi bolígrafo y el bloc de notas y creo que es la mañana más productiva de la semana. En general, dedicamos demasiado poco tiempo a pensar.

Además de mi mente, utilizo un montón de herramientas para ejecutar el trabajo. En la elección de herramientas sigo la filosofía UNIX: es mejor usar varias herramientas que hacen una cosa pequeña muy bien que una herramienta compleja que intenta hacer de todo.

Cuando más trabajo hay, más importante es parar un momento para pensar qué hay que hacer y qué no

¿Qué reacciones sueles encontrar a tu alrededor (entorno familiar, amigos, conocidos, etc.) cuando conocen tu forma de trabajar?

La gran mayoría de mi familia y amigos trabajan o han trabajado por cuenta ajena. En ellos nota más que nada una preocupación por la inestabilidad de mi trabajo. Especialmente mis padres me preguntan al menos una vez a la semana si aún tengo trabajo suficiente. Además de la preocupación, a veces nota un poco de celosía por mi libertad en tema de horarios laborales.

Por otro lado, los pocos trabajadores ‘freelance’ en mi entorno no creen las pocas horas que trabajo habitualmente — por lo general sólo suelo trabajar por las mañanas, salvo que tengo una formación, reunión o evento programado.

¿Y en el ámbito profesional? ¿Qué reacciones sueles encontrar de posibles clientes, etc. cuando conocen tu forma de trabajar?

Muchas veces, al principio de una nueva relación comercial, primero tengo que eliminar el prejuicio de que las personas del norte de Europa han nacidas más eficaces que alguien del sur.

En cuanto a mi estatus como profesional independiente, la mayoría de mis clientes están acostumbrados a trabajar con personas como yo y nunca sale el tema en las conversaciones.

Hablas de la inquietud por el futuro que por ejemplo muestran tus padres. Algo que por otro lado es propio de nuestro rol (siempre estamos teniendo que generar nuevos trabajos). ¿Cómo gestionas tú esa inquietud? ¿Cómo es tu flujo de generación de proyectos para sentirte tranquilo? ¿Va por rachas?

Cuando empezó a trabajar por cuenta propia, eso fue mi mayor preocupación. Por eso he intentado desde el principio de diversificar mis fuentes de ingresos y de buscar ingresos recurrentes. También he procurado de tener ingresos ‘pasivos’ que no dependen de mi presencia.

En este momento, el 25% de mis ingresos viene de trabajo recurrente y por tanto es fijo cada mes. Luego tengo más o menos 50% de ingresos que es bastante estable porque vienen de mis servicios online que están en modo autopiloto. De este modo no tengo que preocuparme tanto.

En cuanto de los proyectos puntuales, en los últimos años he siempre recibido suficientes peticiones — y cada vez me llegan más — para no tener que preocuparme.

Por tu origen, ¿qué diferencias culturales notas, a la hora de trabajar en España? ¿Qué cosas te llaman la atención, tanto en positivo como en negativo?

Es difícil decir algo genérico, porque cada empresa es un mundo, pero veo dos grandes diferencias entre los Países Bajos y España:

  • El trabajo a tiempo parcial aún no ha llegado aquí. Creo que los holandeses buscan más calidad de vida y si veo mi círculo de amistades allí, hay mucha gente que trabajan sólo 2, 3 o 4 días por semana. Es algo bastante común entre personas más jóvenes con hijos pequeños que así sólo necesitan guardería para uno o dos días a la semana.
  • Por otro lado, muchos profesionales holandeses aprovechan su tiempo libre para trabajar en negro.

¿Cómo crees que evolucionará el mundo del trabajo? ¿Qué rol crees que jugarán los profesionales independientes en él?

Es claro que el progreso tecnológico está cambiando el mundo del trabajo. Preveo que hay una gran cantidad de profesiones que quedarán obsoletos en los próximos años y no solo se trata del trabajo manual. También muchas tareas de los *trabajadores de conocimiento* son fácilmente automatizables.

Cómo regla general, las tareas que requieren una reflexión más profunda, son las que tienen menos posibilidades de ser automatizados. El problema es que en la actualidad bajo la presión de tener mucho trabajo, gran parte de los profesionales dedican gran parte de su tiempo a tareas que aportan muy poca valor. Hay que dejar de hacer ‘zapping’ y volver a dedicarnos al trabajo profundo.

El incremento de la efectividad del trabajo también implicará que ya no será necesario ni posible que gran parte de la población dedicará toda la semana a generar ingresos. La solución financiera personal es complicada, pero se puede conseguir mediante herramientas como la renta básica universal. Un problema más complejo es cómo podemos dar sentido a la vida si gran parte del sentido obtenemos aportando valor para los demás.

En cuanto al rol de los profesionales independientes en este futuro, creo que es el conjunto de la población más preparado para esta nueva realidad.

Cómo regla general, las tareas que requieren una reflexión más profunda, son las que tienen menos posibilidades de ser automatizadas. El problema es que en la actualidad bajo la presión de tener mucho trabajo, gran parte de los profesionales dedican gran parte de su tiempo a tareas que aportan muy poco valor

Historias de profesionales independientes: Julen Iturbe-Ormaetxe

(Esta entrevista pertenece a la serie de “Historias de profesionales independientes“, puedes ver más en este enlace)

Julen Iturbe-Ormaetxe puede que sea el “consultor artesano” por excelencia, dominio incluido. Es otro de los “clásicos”, superviviente de aquella época del advenimiento de la “blogosfera” donde éramos cuatro gatos, y donde las conversaciones fluían quizás con más facilidad y más profundidad. Son muchos años leyendo y aprendiendo de sus reflexiones sobre la consultoría, sobre la empresa y sobre el mundo y la vida en general. Empresa abierta, wikis, aprendices, bicicletas… muchos son los conceptos que fluyen en su discurso, siempre desde una posición de lúcido escepticismo.

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Cuéntanos un poco tu trayectoria profesional, ¿cómo has evolucionado? ¿cómo llegaste a ser un “profesional independiente”?

Llevaba 12 años trabajando en la Corporación MONDRAGON, 6 en LKS, una empresa de consultoría y 6 en Maier, una empresa industrial que trabaja sobre todo para automoción. Creí que me hacía falta un cambio de ciclo y buscar una mayor independencia en la forma de hacer las cosas. No es que tuviera claro que el paso que daba fuera la mejor opción, pero sí sentí allá por 2003 que había llegando el momento de hacer otras cosas.

Cuando comencé a trabajar por mi cuenta la situación económica no era mala y como ya había colaborado con Mondragon Unibertsitatea, llegué a un acuerdo con ellos y comencé a impartir clases y colaborar también como consultor. Luego, al coger relevancia los temas de investigación, incorporé horas también para proyectos de investigación.

Como dice un buen amigo, Alberto Ortiz de Zárate, más que “independiente” somos profesionales “interdependientes”. Tuve claro desde el principio que trabajar “por mi cuenta” era colaborar con otras personas. Al ser pequeño no queda sino hacer los proyectos en compañía. Y ahí fue como se fue fraguando la idea de Consultoría Artesana en Red.

Tuve claro desde el principio que trabajar “por mi cuenta” era colaborar con otras personas. Más que “independiente” somos profesionales “interdependientes”

Investigación, docencia, “trabajo facturable”… son tres actividades bastante diferentes. ¿Cómo se entrelazan para ti? ¿Hasta qué punto se complementan, o por el contrario entran en conflicto a la hora de asignar tiempo, foco…? ¿Cómo consigues cuadrar el círculo?

Ahora mismo estoy en una situación digamos que “anómala” porque tengo buena parte de mi tiempo ocupado con el doctorado. Mi previsión es defender la tesis en junio de 2018 y hasta entonces esto condiciona mi agenda. Pero en una situación “normal” las tres actividades son relativamente sencilla de encajar. La docencia suponen horarios fijos pero en mi caso no es excesiva esta carga. En la universidad duelo tutorizar proyectos fin de máster y fin de grado que me permite una asignación más flexible del tiempo. Por su parte, la investigación y la consultoría se llevan bien con el concepto de “proyecto”. Así que por ahí no surgen demasiados problemas.

¿Qué es lo que más valoras de ser “profesional independiente”?

Creo que cada cual tiene que darse cuenta de cuál es la forma en que mejor trabaja. Yo necesito aire, autoorganizarme, coger la bici por la mañana si el día lo permite y hacerlo con la conciencia tranquila. El trabajo está ahí para que lo adaptamos cuanto podamos a cómo somos. Trabajando dentro de una organización perdemos, como es lógico, gran parte de esa libertad. Buscamos perfiles que se adapten a puestos y no puestos que se adapten a perfiles. No sé, quizá es un precio demasiado alto que no estoy dispuesto a pagar.

Cada cual tiene que darse cuenta de cuál es la forma en que mejor trabaja. El trabajo está ahí para que lo adaptamos cuanto podamos a cómo somos

¿Cuáles son las mayores dificultades que ves en el camino de un “independiente”?

En realidad no encuentro dificultades. Solo veo ventajas. Claro que a lo mejor juego con ventaja. Si quiero sentir que, de alguna manera, formo parte de una organización, solo tengo que irme a la facultad y trabajar desde allí. Lo digo porque mucha gente no llevará bien lo de trabajar desde su propio hogar. Yo no lo tuve claro hasta que lo probé. Cuando empecé a trabajar desde mi casa no sabía cómo iba a reaccionar. ¿Sería productivo? El tiempo me ha demostrado con creces que sí, que disfruto con esta forma de hacer las cosas. Hoy Internet nos ayuda a estar “junto a” si es que el problema es sentir el calor de otras personas trabajando a tu lado.

¿Qué habilidades crees que son fundamentales cuando uno está por su cuenta?

Es evidente que hay que tomar la delantera a los acontecimientos. Hay que planificar cómo son los días. Porque hace falta cierta disciplina y autocontrol, no nos vamos a engañar. Tampoco soy de los que me obsesiono por cuadricular la agenda e ir tarea a tarea hasta la victoria final. Mi cuaderno me dice lo que está pendiente y luego voy mucho por sensaciones. Muchas veces hay que hacer lo que hay que hacer porque los proyectos son plazos y hay que cumplir con los hitos temporales planificados pero otras veces podemos decidir lo que hacemos.

También me parece importante sentirse a gusto con las tecnologías porque hay mucho trabajo colaborativo que necesita una videoconferencia o compartir documentos en línea. Por otro lado, en la consultoría necesitas cierta visibilidad y no está de más mantener un blog que muestre al mundo lo que somos. Claro que de esto sabes tú tanto o más que yo, ¿no?

Me gusta mucho el concepto de “interdependientes”, y me parece muy importante. ¿Cómo es para ti el proceso de generar esas relaciones, cuidarlas, seleccionarlas? ¿Cómo trabajas “tu red”?

Creo que hay dos variables evidentes y una actitud. Las variables son: complementariedad en competencias profesionales y química personal. La actitud es la de la humildad: hay gente que sabe más que tú de muchas cosas y con las que merece la pena colaborar porque nos enriquecen. Me explico algo más. Para mí lo natural cuando miras al lado artesano (yo y mis circunstancias ante un trabajo del que quiero estar orgulloso) es reconocer que alrededor de él hay gente que complementa lo que sé hacer bien. Lo lógico es que la red surja de reconocer nuestras carencias. No podemos saber de todo. Cuando captamos un proyecto: ¿sabemos todo lo necesario para afrontarlo con garantías?, ¿por qué no buscar alrededor con quién complementar competencias? Cuando inicias ese camino sucederá que hay gente con la que haces química y gente con la que no. La vida misma, ¿no? Pues eso, creo que no hay otra forma cuando eres “pequeño” ;-)

Tejer tu red implica complementariedad en competencias profesionales, química personal y una actitud de humildad

Fuiste el primero al que escuché el concepto de “consultor artesano”. ¿En qué consiste para ti esa artesanía, y cómo contrasta con otros enfoques de consultoría?

Yo trabajé seis años en una empresa de consultoría “mediana” y conocí de cerca la competencia de las grandes. Luego llegó el ciclo del trabajo “al otro lado”, como gestor y no como consultor. Cuando decidí volver a la consultoría y hacerlo por mi cuenta, sabía lo que no quería. Y eran los modelos que había conocido. Prefería un vínculo más estrecho con el cliente y volcarme en hacer las cosas bien, hasta donde yo fuera posible. Con la suerte, debo decirlo, de que mucha gente me conocía y no había que lanzarse a vender. Por ahí empezó a fraguar lo de la consultoría artesana, pero siempre con el apellido “en red”. Con el paso del tiempo, aparecieron profesionales, mujeres y hombres que compartían ese enfoque. Y así empezamos a interactuar en algunos talleres, la bola fue creciendo, lanzamos un manifiesto. Bueno, uno sabe cómo empiezan las cosas pero no cómo terminan. Mi idea de la consultoría artesana es muy simple: clientes de confianza, no muchos, profesionalidad, empatía, rigor.

Mi idea de la consultoría artesana es muy simple: clientes de confianza, no muchos, profesionalidad, empatía, rigor

¿Qué herramientas utilizas para facilitarte el trabajo?

Para mí es importante trabajar a gusto en el despacho. Soy de los que planifico… hasta cierto punto. Me gusta llevar el control de lo que hay que hacer. En ese sentido, aunque no practico un GTD ortodoxo, sí compro algunas de sus ideas (en mi caso proceden más de mi actividad profesional vinculada a las 5S como herramienta para mejorar la productividad en el lugar de trabajo). Lo que hay que hacer tiene que estar escrito en algún sitio y cuando ya está realizado, ¡a tachar!

Siempre me he llevado bien con la tecnología aunque procuro mantener una distancia crítica. Creo que nos cuelan demasiados goles vinculados a la sociedad de consumo en que nos movemos. Pero trabajo a gusto con correo electrónico, con ofimática clásica o colaborativa, con wikis, blogs y buena parte del arsenal de lo que en su día llamamos web 2.0 y que hoy no sé muy bien qué es.

No uso ningún gestor de proyectos aunque mi sistema de trabajo de alguna forma lo lleva incorporado como concepto. Según clientes uso wikis para dar soporte a los proyectos o me apoyo en herramientas más tradicionales. No obstante, soy de los que piensa que un proyecto pide una wiki.

Has hablado estas semanas de “tus rutinas”. ¿Qué valor tienen para ti esas rutinas? ¿Qué te aportan, en qué te limitan? Y por otro lado, ¿hasta qué punto crees que las rutinas son “moldeables”, o por el contrario son un reflejo de la personalidad de cada uno? ¿Has creado tus rutinas, o son el resultado de ser quien eres?

Supongo que venimos de serie con cierta predisposición a ser de determinada forma. Yo no pegaría mucho por ser algo muy diferente de lo que mi equipamiento de serie aportaba. Eso sí, tengo que ver cómo aprovecho lo que los genes me han dado. Si estoy más despierto por la mañana, ¿no sería lógico aprovechar ese potencial? Si prefiero trabajar con cierto orden, ¿por qué no aplicarlo para ser más eficiente en lo profesional? Insisto, creo que hay que dejar fluir a la persona que somos. Hoy parece haber una corriente por ser maravilloso, aprovechar hasta el último segundo del tiempo y pensar en la supereficiencia. No sé, un poco más de relajación, ¿no? Cada cual que procure aprovechar lo que se le da bien.

¿Qué reacciones sueles encontrar a tu alrededor (entorno familiar, amigos, conocidos, etc.) cuando conocen tu forma de trabajar?

La mayor parte de las veces doy envidia. Aunque también hay quien dice que no podría trabajar así. Para gustos los colores, ¿no? En mi casa ya saben que soy el alma libre que dispone más o menos de su tiempo y que se puede organizar sin las rigideces de los horarios laborales. A mi alrededor en la familia tenemos a unas cuantas empleadas públicas que viven al ritmo de sus horarios laborales, aunque desde luego no diría que les va mal.

¿Y en el ámbito profesional? ¿Qué reacciones sueles encontrar de posibles clientes, etc. cuando conocen tu forma de trabajar?

Antes comentaba que vivo con una cierta bicefalia porque trabajo como profesional “interdependiente” pero también mantengo un lado “institucional” al ser profesor e investigador en Mondragon Unibertsitatea. Eso me permite jugar más con un perfil o con otro según convenga. Sí que cuando digo lo de “consultor artesano” enseguida la gente pregunta qué es eso. En este sentido que Sennett escribiera en su día El artesano fue como una especie de confirmación de que a idea original tenía sentido. Es como si Sennett nos hubiera escrito un libro de autojustificación de por qué la artesanía era un valor en pleno sigo XXI.

También sucede que cada vez hay más gente que trabaja por su cuenta. Yo en 2007 pasé de trabajar con una licencia fiscal a constituir una empresa que me sirve como “plataforma de facturación” y para dar cobijo a proyectos que requieran colaboraciones con otros profesionales. Los clientes con los que trabajo en general ya me conocen y creo que entienden que esta forma de trabajar es lógica en los tiempos actuales.

En tu “vida blogueril” dejas ver bastantes cosas de ti, desde tus hobbies ciclistas a reflexiones personales, estados de ánimo, muchas veces expones tus dudas, o tienes posicionamientos críticos… Todo esto contrasta con cierta corriente que dice que hay que “ceñirse a un tema” y limitar “lo personal”. ¿Cómo ves esta (presunta) dicotomía?

Como tú sabes tan bien o mejor que yo, quienes empezamos a bloguear hace ya más de una década lo entendemos, creo de una manera que a lo mejor no es la vigente a día de hoy. Yo no puedo dejar de ser quien soy y el blog es mío. Digo allí lo que me apetece. Sin más. ¿Que me dedico a postear mis etapas en las rutas cicloturistas? Bien, he acabado colaborando con Orbea e incluso mi doctorado une pasión y profesión: bicicleta de montaña e innovación de usuario. Así de simple. Vida solo hay una aunque desplegada en múltiples facetas.

Yo no puedo dejar de ser quien soy

¿Cómo crees que evolucionará el mundo del trabajo? ¿Qué rol crees que jugarán los profesionales independientes en él?

Yo mantengo una relación de cierta distancia con el concepto de freelance. Porque no es lo mismo que esa condición sea el resultado de una decisión donde había más opciones que lo que hoy en día se vende: inventa tu propio empleo. Esta obligación de “buscarse la vida” obliga a quien no tiene ni el interés ni las habilidades a lanzarse a una cierta prostitución de sus habilidades. En vez de que te mande un patrón (en términos clásicos) ahora te manda el capital. Hay que facturar y eso supone lanzarse a una piscina donde muchas veces apenas si hay agua.

Esta obligación de “buscarse la vida” obliga a quien no tiene ni el interés ni las habilidades a lanzarse a una cierta prostitución de sus habilidades

Las empresas buscan flexibilidad y ya no hay propuestas a medio o largo plazo. Nadie parece disponer de la perspectiva suficiente para asegurar un proyecto de vida y una carrera profesional. Todo vive preso de un cortoplacismo preocupante. Y ahí los ejércitos de freelances son una herramienta que el sistema necesita. Esta es la parte peligrosa. Inseguridad por todas partes y hay facturación mientras hay trabajo. Profesionales de usar y tirar. Sí, me preocupa este nuevo estatus.

Si miro la botella medio llena también es verdad que veo en este tipo de profesionales interdependientes una manera de tomar las riendas de su vida laboral y una responsabilización sobre su desarrollo. Claro que esto es positivo y que cuenta con perspectivas halagüeñas. La estadística dice que este tipo de empleo crecerá. Esperemos que sea para bien :-)

Si miro la botella medio llena veo en este tipo de profesionales interdependientes una manera de tomar las riendas de su vida laboral y una responsabilización sobre su desarrollo

Entiendo tu planteamiento de que “cada uno debiera poder elegir”, y que es una puñeta eso de verse “obligado a facturar”. En el fondo estás pidiendo un sistema donde “alguien” dé la opción de estabilidad y perspectiva, seguridad al fin y al cabo… pero lo cierto es que ese alguien va a seguir teniendo la “obligación de facturar” (ese “hay facturación mientras hay trabajo” es tan válido para las empresas como para los individuos). ¿No es un poco injusto pedir a otros (el empresario) que asuma esa posición de riesgo, para que “otros puedan tener seguridad”?

La seguridad es un término relativo. Si eliges poner en marcha una empresa, creces y contratas personas para que trabajen contigo, yo intentaría proyectar hacia el futuro. Y habrá quien entre al juego y quien no. Hoy el corto plazo está sobrevalorado. El éxito es el de mañana por la mañana. Si no lo consigues, vas mal. Yo entiendo que hoy “seguridad” es una palabra en desuso, retrógrada y hasta casi como de perdedores. Pero muchas personas necesitan seguridad. De hecho todos la necesitamos en buena medida. ¿Dónde está? ¿En una gran empresa que cuenta a sus personas por números y no tanto por su nombre y apellidos? Esa es la realidad. La despersonalización cabalga de la mano del tamaño.

Creo también que la seguridad hoy es un reto a la inteligencia. Si trabajo por mi cuenta como consultor, cómo puedo trabajar la seguridad. Quizá pueda buscar proyectos de facturación recurrente (formación por ejemplo). De hecho yo mismo, soy “medio consultor” porque en realidad desde 2003 facturo a Mondragon Unibertsitatea por un conjunto de horas que pactamos para cada curso académico en función de las actividades a desarrollar. No sé, cada cual tiene que mirar cuánto de inseguridad es capaz de soportar. Sí, hay que gestionarla porque cada vez hace más frío ahí fuera. Sennett para estas cosas me parece un autor con una mirada muy clara.