¿Es la mesura un problema?

Siempre me he tenido por una persona mesurada, poco dada a las estridencias y a las salidas de tono. Previsible, si queréis, en la medida en que a cualquiera que me conozca le es fácil deducir cuál es mi posicionamiento o mi reacción ante determinadas circunstancias. Equilibrado, poco dado a filias y fobias inquebrantables, razonable…

También me he considerado como alguien poco dado a la especialización, que gusta de picotear allí y allá, que no le gusta que le encasillen o le etiqueten, con intereses bastante diversos, muy dado a opinar de casi cualquier cosa…

Y siempre había pensado en ello como en algo positivo. Pero de un tiempo a esta parte, tengo mis dudas. Porque todas estas “virtudes”, en realidad, te convierten en alguien que destaca poco. Y la sociedad de hoy en día está montada en base a “los que destacan“. Quien consigue notoriedad es el que se autodefine en base a cuatro rasgos y comunica intensivamente en base a ellos. Las personalidades poliédricas son más difíciles de transmitir que el personaje sencillo.

Elegir un área de especialización, definir un personaje y a partir de ahí ser “machacón”, es la vía más directa hacia el éxito (o la notoriedad).

Yo tengo la sensación de que no soy, de forma natural, uno de ésos. Y estoy empezando a percibirlo como un problema. ¿Qué hago? ¿Tengo que definir yo también un personaje y volcarme en él? ¿Debo renunciar entonces a dar visiblidad al resto de mis facetas? ¿Debo dejar de hablar, o de bloguear, de cosas que no contribuyan a reforzar mi personaje?

Y si tengo que quedarme con una… ¿cuál elijo?