Ubuntu, primeros pasos y primeros problemas

Animado por un impactante grupo de entusiastas que han respondido a mis dudas sobre Linux (algo que habría que hacer notar: la cantidad de linuxeros que en el blog o en twitter me han animado y han ofrecido su ayuda. Parece que el “espíritu de ayudar a otros” está presente en esta comunidad), me he puesto a instalar Ubuntu con Wubi. Todo bien, se ha instalado, todo muy “transparente” para mí, me crea la posibilidad en el inicio de ejecutar Ubuntu o Windows… ¡bien!

Pero el primer problema ha llegado cuando he intentado acceder a internet. Que no hay tu tía. He mirado por donde he podido para activar la conexión inalámbrica… pero simplemente actúa como si no la tuviera. Y eso que en el test de hardware sí me reconoce el controlador inalámbrico. Pero luego “pasa” de mí.

Así que he tenido que agachar las orejas, reiniciar en windows y empezar a googlear, buscando el problema. Al menos sé el modelo del controlador wifi (Intel 3945ABG), algo que ya hubiese sido un handicap para muchos usuarios “normales”. Y parece que se trata de un problema bastante común, cuya solución (o soluciones, porque he visto varios métodos) intimida bastante: una larga serie de instrucciones que hay que meter en la consola, sin tener ni idea de lo que uno va haciendo.

Entiendo que los linuxeros son unos usuarios medianamente avanzados, y que les gusta trastear con la consola. Pero el usuario medio no es así. El usuario medio quiere que las cosas, simplemente, funcionen. Y es verdad que Windows se raya de vez en cuando, y que su rendimiento decae con el tiempo, y que a veces se cuelga. Pero es muy intuitivo para el usuario medio en las actividades “normales” que tiene que hacer.

Al menos para mí, que me considero un usuario “avanzado” de Windows (no soy un experto, pero tampoco nunca he necesitado ayuda de nadie para instalar nada ni para resolver los problemillas que me han ido surgiendo), estos primeros problemas en Ubuntu (que se supone que es una versión “fácil y para todos los públicos”) me resultan bastante intimidatorios. Habiendo sido autosuficiente durante tantos años, la idea de tener que recurrir a alguien para que me haga las cosas (que seguro que para un experto no es gran cosa) no me gusta.

Actualización: ¡Lo he conseguido! Fui al troubleshooter de Ubuntu para wireless networking, seguí los pasos… y et voilá! Igual he sido demasiado llorica desde demasiado pronto, ¿no?

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Instalar Linux, grandes dudas

Después de mis desventuras con los fenómenos extraños de ayer, empiezan a surgirme las dudas (y los consejos de terceros) sobre qué hacer. Las opciones parecen claras:

a) formatear y reinstalar windows. Es una pereza enorme, el tener que volver a instalar todo el software, ajustar preferencias… otra vez. Al menos tengo la partición con los archivos de datos que (imagino) no habría que tocar… pero aun así, es una gran pereza.
b) “Comprate un Mac”. Ya se sabe, la secta de la manzana que parece que es la solución a todos los males. No diré que no me atrae la idea, pero ahora mismo la perspectiva de soltar 1.500 euros por un ordenador nuevo, cuando éste no ha cumplido aún los dos años y está perfectamente funcional me parecen ganas de derrochar.
c) “Instala Linux”. Otra opción atractiva, sin duda. Pero a la pereza propia de la opción a (formatear, instalar…) se une el absoluto desconocimiento. ¿Qué significa instalar linux? ¿Qué distribución hay que instalar? ¿Y software? ¿Hay software compatible con Linux para todo lo que yo vengo haciendo? Sé que ofimática e internet no suponen ningún problema, pero… ¿edición de video? ¿edición de fotos? ¿p2p? ¿y otras cosas más cotidianas para las que ya tengo mi “software esencial” y que tendría que reconstruir?

Si, sé que éstas son las dudas del novato, que posiblemente si me lanzo luego no sea para tanto y que probablemente las ventajas sean mucho mayores a sus inconvenientes… pero es el miedo a lo desconocido.

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