Fotos de animales en Faunia

Habitantes de Faunia 3

La semana pasada, aprovechando el festivo en la Comunidad de Castilla y León, decidimos bajar a Madrid para pasar el día en el Zoo (creyendo que estaríamos casi solos… craso error; tanto que vista la aglomeración decidimos cambiar de plan e ir a Faunia. No fue mala idea: aunque había también bastante gente, al menos se podía aparcar, no había aglomeraciones en la entrada… en fin, asumible (y no como otra de las veces que estuve… qué horror!).

A pesar de las dificultades de llevar dos críos con sus dos sillas, pensé que era una buena ocasión para hacer fotos y allí que me fui. A la vuelta he quedado gratamente sorprendido por la cantidad de fotos que conseguí sacar decentemente: en directo no me dio la sensación de que estuviese logrando nada de nada…

Y es que sacar fotos en Faunia no es sencillo. En primer lugar, los “modelos” son bichos, que tienen la odiosa manía de no quedarse quietos cuando tú les dices. Así que entre que encuadras, mides luz, enfocas, no sé qué y no sé cual… el bicho se ha ido, o ha cambiado de postura… malditos seres vivos.

Y aparte el gran problema, desde mi punto de vista, es la iluminación. En las zonas exteriores hay pocos momentos de “luz total”. La mayoría de los animales están en entornos de “medio luz, medio sombra”. Y ya se sabe que esas son las peores situaciones para la fotografía: si mides la luz para exponer correctamente las zonas iluminadas, la zona de sombra queda totalmente oscura. Y si mides la luz para exponer correctamente las zonas de menos luz, las de más luz quedan completamente quemadas. Y si a eso añadimos que los propios protagonistas solían estar “entre sol y sombra” (y suficientemente lejos como para tirarles un flash de relleno, además de que es una putada para los pobres bichos tirarles el flashazo).

Y en zonas interiores… simplemente había luz insuficiente. Eso significa que para exponer bien la foto necesitas de tiempos de exposición largos. Ergo buen pulso o trípode… y eso suponiendo que los modelos se queden quietos, lo cual no es su costumbre. Esto se puede solventar incrementando el valor de la ISO (que refleja la sensibilidad a la luz: si se pone un ISO elevado te permite hacer fotos con poca luz sin tener que poner demasiado tiempo de exposición). Pero aun así, mi cámara no daba demasiado de sí (hay otras, más nuevas y más caras, que permiten poner un valor ISO bastante elevado sin generar excesivo ruido; hubiesen sido ideales para una situación así).

Obviamente, lo de tirar flash no era una opción. En primer lugar porque el sentido común y unos bonitos letreros te dicen que no lo hagas (para no molestar a los animales – aunque a la vista de la cantidad de ellos que vi, a mucha gente se la sudan los carteles, el sentido común y el bienestar de los animales). Y en segundo lugar porque muchos de los bichos se encuentran detrás de unos bonitos cristales. Disparar con flash en esas condiciones sólo te asegura una foto para tirar, víctima del reflejo del flash en el cristal. Pero de nuevo, visto lo visto, a la gente le daba igual – todavía pensarían que las fotos que hacían servían para algo.

Pero bueno, como digo al final entre pitos y flautas conseguí sacar unas cuantas. Si queréis verlas, aquí están: fotos de Faunia.