Bloggers a sueldo

Hoy se ha publicado en El País “Asalariados del blog“, un artículo elaborado por Mercé Molist para el que me pidió mi opinión hace ya algunas semanas. Supongo que leyó alguno de mis posts al respecto, y le pareció que podía aportarle algo.

No conozco ningún artículo periodístico que deje 100% satisfecho a quienes participan en él, supongo que es complicado encajar las opiniones de los distintos entrevistados. Siempre hay recortes y matices que se pierden. Pero en este caso estoy razonablemente satisfecho con el resultado.

Creo que el artículo ilustra el mundo del blogging “profesional” de forma bastante ponderada. Se muestra la cara bonita, y también la menos bonita. Siempre que hay cifras de por medio se corre el riesgo de no acertar, pero ninguna me chirría demasiado (de hecho, puesto a chirriar, me chirrían más las “bonitas” que las “feas”). Me sorprenden algunas reacciones que he leído, acusando al artículo de ser “sesgado” o de suponer un ataque de la prensa tradicional contra el mundo del blogging. Personalmente (y creo que tengo una experiencia razonable en el mundillo como para opinar con conocimiento de causa) creo que, con sus carencias, el artículo es bastante equilibrado. Supongo que hay a quien le gustaría ver publicado un publireportaje de lo fantástico que es ser blogger profesional, pero creo que no se adecuaría a la realidad. En ese sentido, me gustó mucho un artículo que escribio Manuls (ex-compi de WSL, él sigue en ello) hace poquito: el realismo del blogger profesional. Es una actividad con sus pros y sus contras, y “vivir de ello” es algo fuera del alcance de la inmensa mayoría.

Hay algún punto adicional que, en el artículo, queda un poco descolgado y que creo que podría dar para una discusión interesante. Es lo que tiene que ver con la comparación de blogs (en el sentido de “empresas de publicaciones”) vs. medios tradicionales. Yo apunto una serie de ventajas de los blogs (que son mayores cuanto mejor hechos están los blogs, que obviamente hay de todo), pero también alguna sombra relacionada sobre todo con la imputación de costes, las condiciones “laborales” y la opacidad fiscal (que obviamente también va por barrios).

¿Y si no me leyera nadie?

El otro día leía un artículo sobre los trolls en Soitu en el que se recogía, entre otros, la opinión de Alfonso “Yoriento” Alcántara, que en su argumento (provocador, pero con chicha) de que trolls y bloggers son dos caras de la misma moneda, en la medida en que comparten la “eterna necesidad de llamar la atención y sentirse reconocido dentro de un grupo”, decía lo siguiente (respecto a los bloggers):

Muchos dirán que no, que escriben porque les gusta o por motivos genéricos. Pero los que siguen es porque ven que cada vez son más leídos, aunque tengan poca audiencia

A raiz de esa frase, me dio por cuestionar mi propia experiencia. ¿Será cierto? Si voy camino de cinco años blogosféricos, ¿es sólo por esos motivos? ¿Hubiera sido diferente sin visitas?

Reconozco que yo he sido afortunado en ese sentido. En este tiempo mi blog ha ido creciendo de una forma tranquila pero constante. Desde muy al principio empecé a tener unas pocas visitas, algún comentario, algún enlace. Es verdad que también me lo “trabajé” (con cierta constancia escribiendo posts, aunque era algo natural porque era nuevo y apetecible; participando en conversaciones en otros blogs, de nuevo de forma natural; también me di de alta en alguno de los “directorios” que por aquellos tiempos existía), supongo que la temática del blog (por aquel tiempo no había tantos blogs “sobre la experiencia profesional”) y el nick también llamaban algo la atención y que, en definitiva, a algunos de los que venían les gustaba lo que leían lo suficiente como para hacerlo de forma habitual.

El caso es que la mecha no tardó en prender, y desde entonces ese proceso de retroalimentación ha funcionado de forma constante y gratificante: visitas, enlaces, comentarios, suscriptores, enlaces entrantes, conversaciones… han ido fluyendo.

Pero… ¿qué hubiera ocurrido si no hubiera sido así? ¿Y si, a pesar de mis “esfuerzos”, se hubiesen pasado las semanas sin prenderse esa mecha? ¿Y si después de dos o tres meses de dedicación al blog las visitas no hubiesen empezado a fluir, no tuviese ningún comentario, nadie me hubiese enlazado? Siendo realistas, creo que más pronto que tarde hubiese “tirado la toalla”. Sin el refuerzo positivo que supone saberse escuchado, no le habría encontrado gracia ninguna al invento y me hubiese olvidado de ello.

Siempre he dicho que mantener un blog tiene algo de exhibicionista, sin duda. Y de egocéntrico también. Sin esos componentes, te limitarías a tener un cuadernito guardado en el cajón para apuntar ideas para ti. Si lo haces público es porque aspiras (con mayor o menor grado de intensidad) a que otros vean lo que haces/piensas, y a que otros te digan cuánto les gusta lo que haces/piensas. A generar reacción. Y a partir de ahí, sí, a intercambiar conocimiento y a establecer relaciones. Pero si sólo fuese “gritar en el vacío” o predicar en el desierto… seguramente uno se hubiera aburrido hace ya mucho tiempo.

Así que, por la parte que os toca, gracias por hacer de esto algo tan satisfactorio.

Impresor de chorretero

Hernán Casciari, en EBE

Hernán Casciari se ocupó de cerrar el Evento Blog, y de qué manera. Un discurso divertido (fiel a su estilo; también se puede escuchar en mp3), pero también con una notable carga de profundidad.

Quizás el fragmento que mejor resume su intervención es éste:

“Desde hace un cuarto de siglo vengo utilizando (para escribir mis cuentos y mis crónicas) las diversas herramientas de escritura que me proponen los tiempos: lápiz, cuaderno; tiza, pizarrón; bolígrafo, carpeta; máquina de escribir, folio A4; máquina de escribir eléctrica, folio carta; ordenador 286, wordperfect 5.0, formulario contínuo, impresora de chorro. Etcétera.

Nunca, en todo ese tiempo, a nadie se le ocurrió bautizarme cuadernero, ni pizarronero, ni carpetero, ni olivetero, ni wordperfectero, ni impresor de chorretero.

El blog como mera herramienta. Muy potente, sí (nadie creo que lo dude a estas alturas). Pero herramienta al fin y al cabo. Y como buena herramienta, lo único que importa es qué hacemos con ella.

Hace ya tiempo que decíamos no ser bloggers (“blogueeeeero”), si no “pelotudos que tienen un blog“. Y que lo deseable sería que “tener un blog” fuese algo tan corriente que resultase invisible de puro cotidiano.

Ésa es la muerte del blog que vaticina Casciari. La muerte de la herramienta como protagonista de la historia, y el retorno de los focos a quienes los merecen: las personas, sus ideas, su actividad, su talento…, que se apoyarán siempre el vehículo que mejor les sirva. Que ahora se llame “blog” o que mañana se llame de otra forma es, sencillamente, irrelevante.

Foto | Victoriano Izquierdo

Los blogs están muertos… ¡y una leche!

Leo con curiosidad el sobre el tema. Lo lanzaban hace unos días en Wired, y rápidamente se han apresurado a trasladarlo a los medios “patrios” (El Mundo, 20 Minutos).

¿Muertos? ¿Pasados de moda? Pero… ¿de qué me estáis hablando?

Es obvio que, desde 2004 hasta ahora, los “blogs” han cambiado. Pero su esencia sigue siendo la misma: dar la posibilidad a quienes no tienen recursos ni económicos ni técnicos de publicar su mensaje “urbi et orbe”. Por supuesto que el planteamiento ha evolucionado: hay muchas más plataformas, más variedades (se suma la imagen, el video, el microtexto, los agregadores de enlaces…), más funcionalidades (especialmente el componente de red social). Hay gente que, para cumplir el objetivo básico de un blog (comunicar sus mensajes) está usando otras plataformas: a veces de forma complementaria, a veces de forma sustitutiva. No todo el mundo se siente agusto con la idea del blog, y necesita otros canales distintos, más inmediatos, con otros medios. No pasa nada, está bien. ¿Pero eso significa que los blogs están muertos?

Yo sigo escribiendo mi blog, y por muchos años. Cada día con más ganas, con más satisfacción, con más interés en el intercambio de opiniones de los comentarios. Y sigo leyendo blogs: lugares donde gente extraordinariamente interesante cuenta sus experiencias, sus opiniones, sus reflexiones. Cosas que, a día de hoy, no encuentran mejor acomodo en ninguna otra plataforma. También uso twitter, y flickr, y facebook y casi cualquier cosa que cae en mis manos. Y de ninguna manera sustituyen a mi blog.

Aceptemos que hay blogs comerciales y “profesionalizados” (suponiendo que eso sea malo; eso lo decidirá cada lector). Y que hay blogs falsos, y granjas de enlaces, y gente que se deja llevar por conseguir unos euros, y agencias de comunicación que cuelan sus notas de prensa, empresas que quieren usar a los bloggers… un montón de cosas que pueden “restan frescura”. Pero ya lo he dicho más veces: si hay en tu “radar de lectura” cosas que no te gustan…no es culpa de “la blogosfera”. ¡Es culpa tuya por no seleccionar bien! Aunque asumiésemos que el 99% de los blogs son irrelevantes, spam, falsos, “faltos de frescura”, dominados por intereses oscuros o cualquier otro problema que se nos ocurra… ¡el 1% restante es extraordinario! Gente con conocimientos, con pasión, con interés por comunicar… que habla de los temas más diversos que uno se pueda imaginar.

¿Los blogs muertos? Venga, hombre, no me hagas reir.

Intuyo que hay una agenda oculta en todo esto. Los mismos que pusieron a los blogs de moda hace unos años ahora quieren echarles tierra por encima. Quizás no les guste eso de que haya contenidos de calidad en internet, y quieren seguir con el formato tradicional de “yo soy el único que genera contenidos y el único al que merece la pena atender”. O quizás es que quieran arrimar el ascua a alguna de sus sardinas (en forma de intereses en alguno de los productos que pretendidamente sustituyen a los blogs). O quizás sólo armar un poco de barullo.

O quizás es que haya gente que todavía no haya entendido de qué va esto, y piense que salir en los rankings, acumular lectores, tener muchas páginas vistas (vengan de donde vengan) o salir bien posicionados en Google… es el objetivo. Evidentemente, si hay más gente generando contenidos, la expectativa de audiencia media desciende y hay menos espacio para convertirse en un “fenómeno de internet”

¿Pues sabéis qué os digo? Que con vuestro pan os lo comáis. Yo seguiré con mi blog, y seguiré leyendo los blogs interesantes que ya leo, y seguiré descubriendo nuevos blogs escritos por gente tremendamente capacitada que habla sobre las materias que a mí me interesan. Y me da igual que “blog” sea una palabra que no vuelva a acaparar una portada de revista, o que los periódicos decidan dejar de llamar “blog” a sus columnas de toda la vida, o que los “bloggers influyentes” cierren sus blogs. Porque nada de eso significa, en realidad, que estén muertos. Yo, desde luego, los veo más vivos que nunca.

Publicidad en Nireblog

Nireblog (y, en general, todos los productos de la familia Nirelandia) es un proyecto que quizás avanza de forma más discreta que otros que se dan más pisto. Si tuviera que definir con una palabra el proyecto, encabezado (porque tiene un marcado carácter colaborativo) por David “Ketari” González y Lorena “Loretahur” Fernández (con quien he tenido la oportunidad de compartir algún rato gracias a Aprendices), quizás sería “honesto“. Gente que trabaja poniendo en marcha ideas, con mucha dedicación altruista, muy cerquita siempre de sus usuarios, derrochando entusiasmo.

Ayer anunciaban la puesta en marcha de un nuevo enfoque para la publicidad en sus sitios. Una barra de iconos 16×16, a razón de 15 euros al mes, que se mostrará en todos los blogs en castellano de Nireblog (excepto en aquéllos que paguen para no mostrarla). Actualmente son más de 40.000 blogs.

Obviamente, no todos son blogs activos. Y habrá que ver en cuántas páginas vistas se traduce eso (David da algunos detalles de la actividad de Nireblog). Y francamente tengo mis dudas de que la tasa de conversión del icono en clicks sea muy elevada. Pero ¿sabéis qué? Yo he comprado uno de esos cuadritos: por 15 euros merece la pena probar. Y en el peor de los casos (que la publicidad no sea muy efectiva, aunque eso es algo que habrá que ver a lo largo del tiempo: igual es un prejuicio mío sin más) habré aportado un granito de arena a sostener un proyecto que me inspira “buen rollo”.

[Actualización: como bien me han apuntado, había puesto “Nireblogs” en vez de “Nireblog”, que es lo correcto, en todas y cada una de las menciones. Sorry!]