La cara B

Hace unos días me encontraba, navegando por ahí, una publicación en la que entrevistaban a un conocido mío acerca de las bondades de su empresa. Le mandé un mensajito para comentárselo, “eh, qué bien sales en el artículo!”. Su respuesta, la siguiente: “Sip… Lo malo es ver que ni el artículo ni los entrecomillados tienen demasiado que ver con la realidad”.

Ay, la diferencia entre el escenario y lo que hay detrás de las bambalinas.

Obviamente mi amigo, sujeto a la “disciplina corporativa”, no tenía mucha libertad de movimientos. Aunque todos tenemos tendencia a contar siempre lo bueno, y callar lo malo. De endulzar la realidad cuando se la contamos a otros, cuando estamos en público. De pregonar los éxitos a los cuatro vientos, y de barrer los fracasos bajo la alfombra a ver si nadie se entera. De poner la “cara A”, y ocultar la “cara B”. Y no es por casualidad o por maldad, sino que hay una fuerte presión social para que las cosas sean así; nadie quiere verse “retratado” tal y como es, sino salir guapo en la foto a toda costa, porque si no enseguida es señalado con el dedo. ¿Alguien se imagina cuánto hubiera tardado mi amigo en recibir una reprimenda, o perder directamente el trabajo, si hubiese contado “toda la verdad”?

La cuestión es que, como resultado, la inmensa mayoría de lo que uno lee y escucha por ahí es totalmente irrelevante: porque directamente es mentira, o porque mostrando una visión sesgada nos ocultan una porción importante de la realidad. Puras estrategias de promoción, un juego en el que todos participamos en menor o mayor medida y que dibuja una realidad idílica, pero falsa.

No sé, a mí me atrae más quien me pinta un cuadro con claroscuros, con las partes buenas y con las partes malas, que quien sólo me vende la parte maravillosa. Le doy más valor al primero, con todos sus errores, dudas e imperfecciones, que al segundo, al “perfecto”, al “excelente”, al “impecable”. Porque lo perfecto, lo excelente, lo impecable… no existe.

Foto: ocad123



Benchmarking y mejores prácticas… por Dilbert

Un pensamiento clásico, en la voz de un personaje imprescindible, vía Tic&Tac

Si todo el mundo lo hace, entonces “mejores prácticas” se convierten en lo mismo que “mediocre”…

Que encaja con ésta de Albert Einstein:

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo

que podría transformarse, cerrando así el círculo que une a Einstein con Dilbert, en…

Si buscas resultados distintos, no hagas lo mismo que los demás