Campaña solidaria de Triopic

Hoy he puesto en marcha una iniciativa relacionada con Triopic, que tiene las letras gordas: por cada pedido que se realice hasta el 31 de diciembre, donaremos 5 euros a un proyecto de cooperación a través de Intermón Oxfam. Vamos, más claro no puede ser.

Aunque como digo en el blog de Triopic hablar de “responsabilidad social corporativa” cuando eres apenas un bosquejo de negocio pueda sonar a chufla, realmente creo que no es tan descabellado. Lo de la RSC, o te lo crees desde el inicio, o no tiene sentido. No veo por qué hay que esperar a facturar millones de euros para dedicar parte de esos ingresos a tener algún impacto (por pequeño que sea) en el mundo que nos rodea.

No creo que sea mucho lo que se logre juntar en estas semanas (¡ójala me equivoque!); pero por poco que sea, es más que nada. Así que ya sabéis, si os animáis a comprar un Triopic en estas fechas estaréis, de paso, contribuyendo a una buena causa.



Préstamos y donación, en Kiva.org

Hoy he hecho algo que tenía pendiente desde hace un tiempo. Ha sido una entrada de Borja Prieto la que me lo ha recordado (y fue él mismo el que me metió el gusanillo hace ya unas semanas), y dicho y hecho: me he apuntado a Kiva.org, he dado mi primer “préstamo p2p” (y además, me he unido al equipo liderado por Borja) y he donado una cierta cantidad a la propia organización de Kiva.

¿Qué es Kiva.org, y qué es eso de los préstamos p2p? Kiva es una organización que sirve de enlace entre “prestamistas” (a título individual) del primer mundo, y emprendedores del tercer mundo. Se trata de utilizar internet para hacer posible un sistema de microcréditos distribuidos, al estilo de lo que implantó M.Yunus. Claro, la noción de “emprendedor” cambia sustancialmente respecto a cómo estamos acostumbrados a usar la palabra por estos pagos. Puede ser desde un agricultor que necesita fertilizantes para su tierra, un artesano que necesita dinero para comprar material, un taxista que necesita reparar su vehículo, un trabajador que necesita ampliar su taller…

La idea es que, a través de Kiva, estos emprendedores reciben ese dinero que les permite poner a funcionar o mejorar su pequeña actividad empresarial, y así incrementar su flujo de ingresos. No se trata de una donación a fondo perdido, sino que el objetivo es que esos ingresos generados sirvan, además de para procurarles un beneficio a ellos, también para devolver lo prestado (eso sí, sin tipo de interés).

Tenemos que pensar que lo que para nosotros puede ser un “dinero de bolsillo” (se pueden dar préstamos a partir de 25 dólares), para ellos puede ser una pequeña gran fortuna. Y que teniendo en cuenta el inexistente sistema financiero en gran parte del tercer mundo, estos préstamos pueden ser la única forma que tengan de acceder a una financiación que les sirva para poner en marcha “la rueda del dinero”. Y es que, para los que entendemos que la actividad empresarial es la principal fuente de generación de riqueza para una sociedad, estos préstamos no son sólo útiles para el emprendedor que los recibe, sino también para su entorno.

¿Qué garantías tiene este sistema? En principio, existen organizaciones sobre el terreno que son las que se encargan de hacer un primer filtro entre los emprendedores, y de asesorarles para un uso provechoso de esos fondos. Pero no actúan como garantes, así que es más una cuestión de confianza. Algo que no debería provocarnos demasiada inquietud: las cifras hablan de porcentajes de devolución por encima del 95%.

No sé hasta qué punto el “affaire Mobuzz” (y la reflexión sobre si es una causa que merece la pena apoyar o no) ha tenido algo que ver en que haya dado finalmente este paso. Es posible que algo haya influido. Pero al final, como le decía a mi mujer, es necesario darse cuenta de que, con todas las “crisis” y problemas que podamos tener en nuestra sociedad “del primer mundo”, estamos mejor que el 90% de los seres humanos de este planeta. Y es bueno ponerse en esa perspectiva y empujar en la dirección correcta.

Foto | liewcf