Sistema automático de citas en la Seguridad Social

Hace un montón de tiempo os contaba mis problemas para pedir cita por teléfono con el médico de la Seguridad Social. Eso era en Madrid… pero cuando vine a Aranda la cosa no cambió demasiado. De hecho, en el propio centro de salud había un cartelito indicando que “para comodidad de todos, eviten llamar de 8 a 12 de la mañana”…

El caso es que antes de ayer llamé para pedir cita, y otra vez experiencia frustrante: comunicar, comunicar, y comunicar. Lo dejé para el día siguiente. Mi sorpresa vino (de hecho, pensé que me había equivocado al marcar) cuando ayer entra la llamada a la primera… y me atiende una maquinita: “Bienvenido al servicio automatizado de cita telefónica de su centro de salud”.

“Coñe, ¿y esta novedad?” (efectivamente, hoy cuando he ido al centro de salud he visto que era una novedad: el sistema entró en funcionamiento precisamente ayer).

La experiencia fue muy agradable: primero te preguntan si quieres cita para el médico o la enfermera, luego te piden tu fecha de nacimiento para identificarte, y una vez que les confirmas que es correcta te preguntan si eres fulanito. Si se lo confirmas, entonces te ofrece una hora de consulta, que tú puedes aceptar o rechazar (pidiendo para más tarde o para otro día, pudiendo concretar el día exacto). Finalmente te proponen una cita, la aceptas… y ya está.

Hoy iba con cierto temor a que el sistema no hubiera registrado mi cita… pero ahí estaba, puntual, a las 11:45 (otra cosa es que luego, por el tradicional retraso acumulado, haya entrado a las 12:30… pero ése es otro problema distinto).

El sistema me ha parecido bastante bien montado, con especial atención a que en la mayoría de operaciones se podía responder con la voz o con el teclado del teléfono (dios maldiga a los reconocedores de voz). Quizás lo que peor resuelto me parece sea lo de identificarse por la fecha de nacimiento… ¿y si hay varias personas con la misma fecha? ¿Tienes que ir descartando uno detrás de otro? A mí al menos me pilló a la primera.

Pero bueno, muy bien. Ahora puedo llamar al centro de salud en horario 24×7 y tener mi cita sin esperas y sin frustraciones. ¡Bien por la Seguridad Social (en este caso, por el Sacyl).

PD.- Por supuesto, entiendo que para cierto segmento de la población (personas mayores, etc.) esto pueda ser un shock. Imagino que en cierto momento del proceso se podrá pedir “hablar con una persona humana” y de esta forma enlazar con el sistema anterior. Pero, por lo que a mí respecta, estoy encantado.



La atención telefónica en la Seguridad Social

Esta mañana mi mujer se encontraba mal, así que volvió del trabajo. Me pidió que llamara al Centro de Salud para pedir cita con el médico de cabecera (al que había ido el día anterior) ya que se encontraba peor de una otitis que le habían diagnosticado.

Llamas al teléfono del Centro de Salud y comunica. Llamas otra vez y comunica. Esperas cinco minutos. Vuelves a llamar. Vuelve a comunicar. Insistes con la rellamada, pero sigue comunicando. Tras unos cuantos intentos (con y sin espacios intermedios) parece que entra la comunicación. Un pitido. Dos. Tres. Cuarenta segundos de pitidos. Nadie lo coge y pasa a comunicar.

Y así otra vez: serie de intentos fallidos coronados con un intento presuntamente exitoso que acaba igual que los demás. Y otra. Hasta que me he hartado, he cogido las llaves y me he acercado al Centro de Salud (está a unos 10 minutos de casa). He esperado unos cinco minutillos de cola y he podido pedir hora.

Mira que la Seguridad Social está haciendo algunos avances interesantes. Los médicos ya no tienen esos expedientes en papel que un ordenanza les sube cada día en función de las citas, sino un moderno ordenador (pantalla plana incluida) con todos los datos de los pacientes. Tampoco tienen que pasar la tarjeta sanitaria por la “bacaladera”, sino que directamente imprimen las recetas. Coño, cosas modernas, siglo XXI. Y sin embargo, en algo tan perentorio como es la atención telefónica para coger cita… ni una triste centralita para poner las llamadas en espera. Luego acepto (perdón, quiero decir entiendo) que por falta de recursos te toque estar “en espera” un buen rato escuchando una musiquilla. Pero es desesperante estar pegado al teléfono intentando simplemente que entre tu llamada. Y más desesperante aún cuando ves que entra, que se establece la comunicación… nadie lo coja.

En el dicho tradicional de “en la sala de espera, los pacientes se vuelven impacientes” va a haber que cambiar “en la sala de espera” por “colgados del teléfono”.

PD.- Por cierto, que el truco que mejor me funciona en estos casos es llamar a las 8’15 de la mañana. Se ve que a esas horas la gente no está pensando en llamar al médico, y generalmente las llamadas entran a la primera.