Manifiestos, churras y merinas

A ver, la historia suena sencilla. El Gobierno presenta su anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, y en él “cuela” (como quien no quiere la cosa) una serie de medidas que afectan a internet. Como (sobre)reacción, se monta un “manifiesto” reproducido en multitud de sitios.

He leído el anteproyecto de ley. He leído el manifiesto. Y cuanto más lo leo, menos me gusta. Algunas ideas:

  • Sí, me parece mal que el Gobierno intente colar, a la chita callando, una ley. Creo que en una democracia sana (aunque sería iluso, a estas alturas, pensar que la nuestra lo es) no deberían hacerse cosas como éstas.
  • No me gusta ese tono de “nosotros, el pueblo”. Un manifiesto lo firma quien lo firma. No me gusta que nadie se autodefina como mi representante. No es verdad que “los bloggers, los profesionales, los periodistas…”. En su caso, “algunos bloggers, algunos profesionales, algunos periodistas”, etc.
  • Creo que se eleva el tono de forma demagógica. No creo que haya libertades fundamentales en riesgo, ni sectores enternos en peligro, ni blah, blah, blah.
  • Se atribuyen al Anteproyecto cosas que no son verdad: como lo de que los derechos fundamentales se subordinan a los derechos de autor, o que no habrá tutela judicial. Nada que una buena lectura de las leyes no hubiera evitado.
  • No entiendo el razonamiento según el cual estas modificaciones legistlativas suponen “inseguridad jurídica” o “entorpecen a los nuevos creadores”. Los nuevos creadores podrán optar por el modelo de distribución que mejor les parezca (¿dominio público? ¿CC?), sin que esta ley les afecte. Y todos sabemos a qué atenernos: si no vulneramos derechos ajenos, no tendremos ningún problema.
  • Lo que subyace es la negación del derecho a la propiedad intelectual. Se les dice a los creadores que se siente, pero que no tienen ese derecho, que se busquen la vida de otra forma. Yo no estoy de acuerdo, creo que un creador debe tener el derecho a decidir cómo quiere distribuir su obra, y que las leyes y la justicia deben hacer todo lo posible para que se respete ese derecho. Otra cosa es que la dinámica tecnológica haga muy difícil, casi imposible, la tutela efectiva de ese derecho: pero no por eso hay que cargárselo de un plumazo como “hechos consumados”.
  • Se les dice a las “industrias culturales” que se busquen otro modelo de negocio. Ya lo harán ellos, si el mercado les obliga. O migrarán esos recursos hacia otras industrias (es lo que yo haría, hoy por hoy; por eso no me parece descabellado cuando dicen que peligra la industria, que no la cultura, aunque a algunos les parezca de risa). Lo que no me parece razonable es que se pretenda obligarles, por ley, a renunciar a sus legítimos derechos.
  • Internet debe funcionar de forma libre. Sí. Siempre que no se vulneren derechos ajenos. Lo que pasa es que para los del manifiesto, esos derechos ajenos no son dignos de ser considerados.
  • Hay que apoyar la neutralidad de la red. Sí. Pero de nuevo, siempre respetando los derechos de todo el mundo. Neutralidad de la red y “ancha es Castilla” no es lo mismo.

En definitiva, no creo que el “derecho de acceso a la cultura” signifique barra libre. Por un lado, ese derecho de acceso no tiene por qué ser gratuito, y segundo se cataloga como “cultura” cualquier cosa que queremos consumir gratis. Por lo tanto, creo que es razonable que la ley y la justicia haga todo lo que esté en su mano para tutelar el derecho de los creadores a decidir cómo distribuir y explotar su obra. Creo que este Anteproyecto es lo que pretende, y creo que en el camino no vulnera todas esas libertades que el Manifiesto le supone. Otra cosa es que la tecnología haga esos esfuerzos básicamente estériles. Pero no por eso dejan de tener razón.

Y aquí lo dejo por el momento. Si hay que discutir más, se discute. Faltaría más.



¿Qué has hecho hoy?

Me ha gustado este post que he rescatado del lector de feeds. Tres preguntas sencillas:

  • ¿Qué has hecho hoy para divertirte?
  • ¿Qué has hecho hoy para aprender algo?
  • ¿Qué has hecho hoy para que otros estén contentos?

Una buena forma de, cuando llegue la noche, poder hacer una valoración de cómo nos ha ido el día y si le hemos dado algún sentido a todo lo que hemos hecho.



Flirck y más SEO accidental

Si hace un tiempo contaba un chascarrillo sobre SEO involuntario (¿o es SEM? Bah, lo que sea), el otro día di con otro caso que también me resultó curioso.

Resulta que mi madre, flickera empedernida, me dice “¿te puedes creer que tengo una foto que se ve unas 400-500 veces al día?”. ¡Leches!, pensé yo. Vale que tiene mucha actividad, y bastantes contactos, y muchos grupos… pero 500 visitas diarias a una única foto (una composición con varios buhos que hay por casa)… ¡son muchas visitas!

Total, que me puse a hurgar en sus estadísticas. Efectivamente, ahí estaban las 400-500 visitas diarias. Y al mirar en los orígenes de las visitas, veo que la inmensa mayoría vienen de Google. Así que entro a ver las cadenas de búsqueda… y ahí se descubrió el pastel.

Mira tú. Debido a una confusión en el nombre (nada de extrañar teniendo en cuenta el trabalenguas del original), puso en el título de la foto “para mis amigos de Flirck” (erre-ce-ca) en vez de “para mis amigos de Flickr” (ce-ca-erre). Consecuencia: #1 en la búsqueda “Flirck” y 500 visitas diarias a la foto de marras.

Visitas que en su inmensa mayoría serán irrelevantes, de las de “llego y me voy porque no encuentro lo que buscaba” (¿acaso no son así muchísimas de las visitas que se reciben?; en mi caso desde luego sí… como todos los que vienen buscando cita previa seguridad social, que son un montón al cabo del día). Visitas intrascendentes. Pero bueno, mejor tenerlas que no tenerlas, ¿no?



Regalo libros de Management, Organización y Recursos Humanos

Época de limpieza, y le ha tocado a la estantería, con muchos libros que, por mucho que cueste reconocerlo, sobran. Fueron viniendo a lo largo de los años (algunos comprados, otros regalados), y ahí sobreviven, cogiendo polvo. Porque muchos de ellos… si alguna vez tuvieron utilidad (y unos cuantos ni siquiera eso) fue hace mucho, en mi vida anterior de consultor de organización. Ahora pueden llevar 3, 4 o 5 años sin que nadie los abra. Se han convertido en mamotretos que ocupan espacio, sin esperanza además de que “igual en un futuro los vuelvo a necesitar”. Lo dudo mucho, y si es así, pues ya me buscaré la vida.

Así que quiero darles salida. En el peor de los casos, se irán al contenedor de reciclaje (una biblioteca municipal no quiere esto, y bibliotecas universitarias… no tengo a mano). Pero si alguno tiene interés en ellos, los pongo a vuestra disposición (os pagáis el envío, eso sí) tanto para uso particular como para uso colectivo (del tipo “un amigo gestiona una biblioteca y le pueden interesar”). Ah, y si veis que hay alguna joya (en plan “¡pero cómo te vas a deshacer de ese libro, gañán!”) pues agradeceré que me lo advirtáis :)

Son éstos:

    Liderazgo basado en resultados (Ulrich, Zenger y Smallwood) – ADJUDICADO
    La ecuación humana (Pfeffer) – ADJUDICADO
    La dirección de personal en la nueva Europa (Kressler)
    La gestión integrada de recursos humanos (Fernández Caveda)
    Clasificación profesional y movilidad en el trabajo (Alía Ramos y Montané Merinero)
    El cuadro de mando de RRHH (Becker, Huselid y Ulrich) – ADJUDICADO
    Flexibilidad en el trabajo (Hutchinson y Brewster) – ADJUDICADO
    Capital Humano (Davenport) – ADJUDICADO
    Los Recursos Humanos en la empresa española (García Echevarría y del Val Núñez) – ADJUDICADO
    Los salarios en España (Pérez Camarero y Hidalgo Vega)
    Externalización de las funciones de Recursos Humanos (Cook) – ADJUDICADO
    Personal y beneficios (Hugo Fair)
    Cómo gestionar la calidad de la formación (Barzucchetti, Le Boterf y Vincent) – ADJUDICADO
    Las organizaciones que aprenden (Mayo y Lank)
    Gestión de los Recursos Humanos (Louart)
    Modelos y experiencias innovadoras en la gestión de Recursos Humanos (Ordóñez Ordóñez)
    La dimensión humana en la empresa del futuro (Congreso Mundial de Dirección de Personal) – ADJUDICADO
    Todos somos directores de Recursos Humanos (Peretti) – ADJUDICADO
    Relaciones laborales (de Benito) – ADJUDICADO
    Éxito y fracaso en la nueva economía (Stein)
    Innovando en la empresa (Carballo) – ADJUDICADO
    Cómo aumentar el prestigio (Clutterbuck y Dearlove) – ADJUDICADO
    HR Director 1998 (Arthur Andersen)
    HR Director 1999 (Arthur Andersen)
    La participación de los trabajadores en la empresa (Estudios de economía – Gobierno Vasco)
    Conferencia europea sobre políticas de seguridad y salud en la empresa (Parlamento Europeo)
    La calidad en la empresa (boletín del círculo de empresarios)
    Libro blanco de las oficinas en las Cajas de Ahorros (CECA)

Pues eso, me vais diciendo si alguno los queréis, en lotes (si alguien se los lleva todos, yo encantado) o por separado.



Mercado medieval “Tres culturas” en Aranda de Duero

Espada al hombro

Este fin de semana se ha celebrado en Aranda el Mercado Medieval “Tres Culturas”; que se llama así porque trata de recrear los ambientes cristiano, musulmán y judío de la Edad Media. La verdad es que ha sido una auténtica “feria”: en horas punta resultaba agobiante (y más si vas con una mujer embarazada y un niño de tres años), pero hay que reconocer que el esfuerzo de ambientación que hacen con estos montajes es bastante meritorio: desde la decoración en balcones y fachadas, los puestos, las atracciones, los disfraces de los mercaderes… en fin, siempre me ha parecido una forma muy interesante de revitalizar una actividad (la venta ambulante) que de otra manera resulta mucho más insulsa.

Aproveché un ratito de “valle” (el sábado a las 5 de la tarde) para darme una vuelta cámara en mano, a ver si captaba algún detalle interesante… y el resultado son estas fotos del mercado medieval.

A nivel fotográfico quizás el mayor handicap sea en estos casos la iluminación: pese a ser a plena luz del día, salvo que sea en zonas de sol (y ahí los contrastes entre zonas de luz y sombra también son difíciles de gestionar), las zonas de penumbra exigen una velocidad de obturación demasiado lenta; terreno abonado para fotos movidas si uno no tiene un pulso brillante. Una forma de matizar esto es trabajar con ISO elevado (yo puse a 400 toda la sesión) aunque corres el riesgo de que las fotos aparezcan con ruido. Un flash (que no sea el incorporado en la cámara, que suele valer para poco) podría ayudar a iluminar alguna escena, pero siempre con el riesgo de que el “flashazo” resulte muy intenso.

Y luego hay algo que me falta en mi equipo y que no sé dónde comprar; como decía ayer en twitter me falta morro/desparpajo para plantarme delante de un desconocido y sacarle unas fotos. Y eso me priva de muchas tomas interesantes… Lo decía Juan Luis Polo hace unos meses: “robar fotos en la calle como si de un detective privado se tratase es lo más alejado de la fotografía de retratos que uno se pueda imaginar“, y lo que yo hago me temo que se parece demasiado a esa descripción. En fin, ¡será cuestión de ir mejorando!



La importancia de ir con tiempo

Ayer estuve en Oñati… y menudo viaje. Había quedado entre 9:30-10 (la charla empezaba a las 11) para bueno, tener la oportunidad de conocer a mis compañeros de mesa, charlar un rato, montar la instalación… en fin, para no andar con prisas. En teoría, desde Aranda calculaba 2 horas y media de viaje. Así que decidí salir a las 6:30; de esta forma llegaría sobre las 9, con tiempo de sobra incluso sobre la hora más prudente. No importa, si me sobra tiempo paro a tomar un cafecito, pero mejor que sobre tiempo por si acaso…

¡Menos mal! Para empezar, las condiciones meteorológicas se pusieron muy tontas. Alrededor de Vitoria caía una intensa nevada, tanto que lo más prudente fue, durante un buen rato, ponerse todos en fila india (a ser posible detrás de camiones) a 60-70 km/h. “Bueno, no importa, me sobra tiempo”.

Y luego… me equivoqué de ruta. En teoría desde Vitoria debería haber cogido la AP-1 hasta Mondragón-Oñati. Pero yo había llegado en mi mente a la conclusión “AP-1 es la N-1 de toda la vida”. Así que yo seguí las indicaciones de la N-1… ya cuando entré en Navarra me dije “mmm… ¿de verdad hay que entrar en Navarra para llegar a Mondragón?” Pero oye, ponía N-1 por todos los sitios. Volví a entrar en Guipuzcoa y bueno, oye, Andoain, Tolosa… “no me suena que hubiera que pasar por aquí, pero bueno, sin duda esto es la Guipuzcoa industrial”. A cada kilómetro aumentaba mi inquietud: “25 km. para Donosti… yo juraría que Mondragón no está tan cerca de Donosti”. Total, que cuando decidí parar a mirar el mapa (no, no tengo GPS), estaba ya en Beasain, a las puertas de Donosti. Las 9:30. ¡Mecagüenlaleche!

Bueno, menos mal que voy con tiempo. Llamé al responsable en ULMA para comentarle que llegaría un poco más apurado de lo normal. En primera instancia pensé en darme la vuelta para enlazar con Bergara un poco más atrás, pero me dijo “ya casi mejor pillas la autopista, o si quieres incluso por la nacional”. Pues nada, por la nacional hacia Orio… y camiones… y pueblos… y curvas… y cuestas… y los minutos iban pasando, las 10:10 y todavía me quedaba un trecho. ¡Que no llego! Así que en cuanto pude agarré la autopista y corrí como alma que lleva el diablo hasta la salida de Bergara-Arrasate, luego llega hasta Oñati, localiza el sitio… menos mal que me dieron indicaciones precisas, porque llegué 20 minutos antes de las 11, con el corazón desbocado, después de haber recorrido media Guipuzcoa.

Gracias a que habíamos quedado con un buen colchón antes de la charla, y gracias a que yo añadí un colchón adicional por precaución, llegué a tiempo (aunque dando un plantón a mis anfitriones y compañeros, cosa que lamento; y hubiera sido mejor llegar antes para poder solucionar una serie de imprevistos técnicos que surgieron y que hicieron que se retrasase 20 minutos más el inicio de la charla… pero bueno, visto cómo se puso la cosa, ni tan mal).

En fin, lo que viene a demostrar esta batallita es que cuando las cosas dan por torcerse, se tuercen (mal tiempo, equivocarse de camino, que no funcionen las cosas cuando las conectas…). Y que lo mejor es ser previsor, por si las moscas.



Te entrevistamos… si nos pagas

Vaya por delante que imagino que habrá muchos, con más mundo que yo, que pensarán que parezco tonto, que parece que hubiera nacido ayer y que de qué guindo me he caído. Pero a mí no me había pasado nunca, ni sabía que algunas cosas funcionaban así.

Me llaman por teléfono (de un “número privado”; como no los cojo, mensaje al contestador). Que me quieren entrevistar de un medio por Digitalycia. ¡Hombre, qué guay! ¿Habrán llegado hasta ellos noticias de mis conocimientos? ¿Querrán saber mi opinión sobre este intrincado mundo de las redes sociales y el dospuntocerismo?. Total, que les devuelvo la llamada, a ver de qué va el tema.

Me dicen que están preparando un suplemento que va a tener mucha difusión, en un diario de tirada nacional y en una feria temática, que están preparando entrevistas con distintas empresas en varias categorías para reflejar la variedad del sector, que han seleccionado nuestra empresa porque les parece muy interesante lo que hacemos… que me entrevistará un periodista, y además podré poner una foto o el logo…

A mí a priori me suena raro porque oye, yo no dejo de ser un mindundi, y tampoco yo es que me dedique al sector de la “formación” pero bueno, quién sabe, se habrán fijado en mí, “que esto de las nuevas tecnologías está muy en boga” y que “a veces las empresas pequeñas son más innovadoras que las grandes” y que patatín, patatán… y que bueno lo único es que aunque ellos asumen todo el coste de producción del suplemento, pues que hay una parte (“coste de inserción”, le ha llamado) que no pueden asumir, así que para poder publicar mi entrevista tendría que pagar… nada, algo que está al alcance de cualquier bolsillo, 1.575 si la entrevista es de media página, o 2.520 por página completa, o 4.990 por doble página. Y si quiero contraportada, o página 2, pues un extra.

Acabáramos. O sea, que de entrevista por lo bien que lo hago, lo mucho que les he llamado la atención o lo interesante que pueda ser para los lectores, nada. Que si quiero ponerles un anuncio “que parezca una entrevista”. Amigo, eso es otra cosa. Imagino que mi nombre y mi teléfono habrán aparecido en un listado que haya hecho alguien buscando en internet, soy uno más del listado de llamadas a ver si “pico”. Y yo, iluso, pensando que lo que hago había llamado la atención de alguien.

Al final hay dos mentiras bastante feas aquí metidas. Lo primero es que si me dicen “es para un anuncio” yo pongo el “chip marketing” y calculo. ¿Es una acción de marketing que me merezca la pena? ¿Es una acción de marketing que me parezca ética (eso de hacer pasar un publireportaje pagado como si fuera una entrevista hecha por puro interés editorial)? ¿Tengo alternativas mejores? Valoro, y decido. Pero no, primero te comen la oreja con la entrevista, y lo interesante que es lo que dices, y tal y cual… y luego te sueltan lo de los “costes de inserción” tratando de que parezca otra cosa (cuando es un pago por anunciarse, sin más). Oiga, pero qué me está contando.

Y la segunda, y más grave, es el resultado: un suplemento con apariencia de contenido editorial pero que en realidad es un gran catálogo de anuncios pagados. Imagino que en ningún sitio se advertirá al lector que “cada una de las empresas que aparece aquí ha pagado entre 1.575 y 7.390 por aparecer, ha podido controlar hasta la última coma de lo que se dice de ella y no hemos usado ningún otro criterio, aparte de que aflojaran la pasta, para valorar si merecen la pena o no”.

Lo dicho, que vale, que asumo que parezco nuevo. Pero qué penica, ¿no?



Cancelando un curso

Como sabéis, hace unas semanas anuncié la convocatoria de un curso sobre Web 2.0 a celebrar en febrero, con idea de formar un grupo de 10-20 personas. Ayer, a la vista del número de inscripciones (muy bajo, insuficiente ni para cubrir costes ni para dar una imagen mínimamente digna), tomé la decisión de cancelar la convocatoria y devolver las inscripciones a los que ya las habían pagado.

Ya llevaba tiempo con la mosca detrás de la oreja, viendo que la cosa no iba como esperaba, y al final llegó el momento de tomar la decisión. La vida está hecha de cosas que salen bien, y de cosas que salen mal; y ésta es de las que han salido mal, un fracaso con todas las letras. Pero, al margen de la gestión emocional del fracaso (que a nadie le gusta, y probablemente a mí incluso menos), creo que merece la pena reflexionar sobre las causas y ver si se puede extraer alguna lección para futuras ocasiones.

¿Por qué no ha funcionado la convocatoria? Se me ocurren varias posibles razones:

  • ¿El tema no interesa?: mi sensación es que no es un factor relevante. Al fin y al cabo, ya he hecho otras intervenciones antes que han funcionado bastante bien, y tengo otras en cartera para los próximos meses. Hay demanda/curiosidad por este tipo de contenidos, por mucho que en el mundillo se dé por amortizado el término “2.0”. Pero en el “mundo real” sigue habiendo interés, estoy convencido de ello.
  • El precio, ¿disuasorio?: 105 euros por una sesión de 4 horas. Puede que haya gente a la que le haya echado para atrás, pero pensándolo con detenimiento creo que nadie podría plantear que es un precio escandaloso. Hombre, si lo pones más barato, o incluso si lo haces gratis, más gente se interesará. Pero no es ya sólo que organizar un curso supone incurrir en una serie de costes (una sala, un proyector, un coffee break…), sino que creo que ofrezco algo de valor, y que hay que ponerle un precio. No es una acción promocional cuyo coste puedas asumir a cargo de un (inexistente) presupuesto comercial, sino un producto con vocación de ser rentable. Hacerlo por menos es devaluarlo, y para eso prefiero no hacerlo.
  • ¿El concepto de convocatoria abierta no funciona?: alguien me lo comentó; “la gente considera que la formación la tienen que pagar sus empresas, pocos se plantean sufragarla a título individual y las empresas tampoco están muy abiertas a atender las peticiones de los empleados así como así”. Pero claro, el objetivo de esta convocatoria abierta era precisamente ése, facilitar que personas pudieran acceder a este curso a título individual (bien pagándola ellos, o sus empresas)… En fin, han sido varios los que me han “confesado” que su experiencia organizando convocatorias abiertas no ha sido muy satisfactoria. Yo era la primera vez que lo intentaba, y ya veis que los resultados no han funcionado bien.
  • ¿El horario estaba mal planteado?: probablemente un argumento de peso que no ponderé lo suficiente. Dedicar toda una mañana entre semana a irse a un curso queda fuera del alcance de mucha gente. Yo ahora tengo gran disponibilidad, e incluso cuando trabajaba en “grandes consultoras” siempre disfruté de cierta autonomía en la gestión de mi tiempo, pero a veces se me olvida que he sido y soy un privilegiado. Hay quien me ha sugerido plantearlo entre semana pero después de la jornada laboral (por ejemplo dos días de 19’00 a 21’00) o la mañana de un sábado para poder asistir. A mí a priori se me haría más difícil ir a un curso en esas condiciones, pero para mucha gente es la única opción.
  • ¿Mal promocionado?: sin duda, gran error por mi parte. Partí de un presupuesto que se demostró erróneo; “entre las menciones que he puesto en el blog de Digitalycia, la gente que lee este blog, lo del twitter, y lo que comenten en su entorno… vamos, 10 plazas las lleno con la gorra”. Pues no. Y no por falta de colaboración (me consta que varias personas lo han movido en su entorno; gracias por ello!), sino porque simplemente no es suficiente. Probablemente, ni siquiera era un target apropiado. Tendría que haber planteado el posicionamiento a otros colectivos, haber sido más proactivo en su difusión (aunque eso me llevaría a otro punto: tampoco el margen del curso es tan extraordinario como para soportar mucha inversión de tiempo/recursos en el marketing, que probablemente se aprovecharía mucho mejor vendiendo convocatorias cerradas en empresas que buscando asistentes uno a uno)… lo cierto es que desde el principio pensé que funcionaría casi “por sí solo”, y al ver que no sucedía me quedé tan descolocado que ni siquiera fui capaz de reaccionar o plantear alternativas. No tenía un “plan B”, y no lo articulé después.

En fin, aquí va mi ración de autocrítica. No sé cómo lo veis desde fuera, posiblemente haya más cosas de las que ni siquiera me doy cuenta, estaré encantado de escuchar vuestras opiniones (e incluso de soportar estoicamente los “gorrazos” que me correspondan por las cosas que no he hecho bien).



La broma de Wyoming y los inocentes perpetuos

Antecedentes:

“El intermedio” es un programa de laSexta presentado por El Gran Wyoming. “Más se perdió en Cuba” es un programa de Intereconomía presentado por… no sé quién, y viene a dar igual. El caso es que los últimos (tirando a “derechosos”) y los primeros (tirando a “izquierdosos”) llevan enzarzados durante un tiempo, despreciándose públicamente con más o menos gracia a base de videos y puyazos cruzados. Unos y otros se desprecian, fundamentalmente, por lo que representan: a los “derechosos” no les gustan los “izquierdosos”, y viceversa (así nos luce el pelo, por cierto).

Los hechos:

Hace unos días, el programa “derechoso” publica un video aparentemente grabado con un móvil durante unos ensayos en el programa “izquierdoso”, en el que el Wyoming echaba una descomunal bronca a una becaria. En internet se distribuye como la pólvora, se debate si será verdad o no… y resultó que no, que era una treta preparada por los “izquierdosos” para hacer quedar mal a los “derechosos” (en la que cayeron de boca, todo sea dicho de paso).

Mi conclusión:

No me ha gustado la historia. No tiene nada que ver con si unos son “izquierdosos” y otros “derechosos”, ni con el propio contenido del video, ni en si es denigrante ni nada por el estilo sino por el nivel al que se ha llevado la manipulación. Como dicen en este comentario, “esto rompe una barrera y a partir de ahora todo vale. No os extrañe que nos encontremos revienta-programas cada dos por tres con el afan de ridiculizar al contrario.” Y me explico.

El argumento:

La justificación que han dado los de El Intermedio para todo esto era que querían “cazar” a los otros con un señuelo para demostrar que no verifican sus fuentes, que vaya periodistas que están hechos, etc. Y esto es lo que a mí no me gusta, porque me parece un argumento retorcible hasta límites insospechados.

Si nos ponemos a crear señuelos para que otros piquen, y tenemos recursos suficientes… podemos crear un señuelo tan grande como sea necesario. Imaginemos que “los otros” en vez de lanzarse a poner el video (babeando de gusto por haber “pillado” a su archienemigo) se dedican a contrastar fuentes (más allá de un video que están viendo con sus propios ojos, que ya es contrastar). Imaginemos que buscan a la becaria… y ésta, que está en el ajo, ¿qué va a decir? “Es verdad, me humilló, fue horrible”, y a seguir engordando el señuelo. Vale, no es suficiente, sigamos contrastando. Wyoming no contesta al teléfono, pero sí el director del programa, que también está en el ajo, ¿qué va a decir? “Fue un momento difícil, pero Wyoming tiene ese caracter de vez en cuando”… Vale, imaginemos que tampoco aun así se da por válido, se contacta con los directivos de la cadena que dicen que “están pensando en tomar medidas contra Wyoming”. En este punto deciden que la información está suficientemente contrastada y publican, y en ese momento salen todos los de laSexta (el Wyoming, la becaria, el director del programa, el directivo de la cadena…) diciendo “¡ah, era un montaje y habéis picado!”

No sé si se me entiende por dónde voy. Si el objetivo es crear un señuelo para que otros piquen, no hay sistema razonable de verificación de fuentes que lo detecte, porque por cada verificación se puede poner engordar un poquito más el señuelo metiendo a más gente en el ajo. ¿Cómo funcionan las bromas de “Inocente, Inocente”? Creando un entorno artificial en el que todo lo que rodea al “puteado” (el escenario, la gente que le rodea que en realidad son todos actores, incluso sus propios amigos que actúan de cebo) está preparado para engañarle. Cada vez que el “puteado” cree que eso “no puede ser verdad” y busca algo a lo que agarrarse… allí está el productor metiéndole el señuelo más adentro. Hasta que al final acaba rindiéndose a las “evidencias” y dando por válida la versión artificial. Es verdad, luego hay “inocentes” que tragan con cualquier chapuza, y otros más incrédulos. Pero si se hace bien (con buena planificación y buenos recursos) cualquiera acaba cayendo.

Por eso, todo este tema me parece “tramposo”, y no vale para sacar conclusiones como muchos están haciendo sobre si unos verifican más y otros menos. Es verdad que en este caso los “derechosos” pecaron de pardillos a los que les perdieron sus ganas de “cazar” (qué casualidad, justo les llega a ellos nada más un video tan jugoso); pero estoy convencido de que si no lo hubieran aceptado de buenas a primeras, alguien de laSexta habría colgado el video en youtube, se hubiera difundido por internet, lo hubieran publicado… y les acusarían de lo mismo. Y si hubieran hecho más contraste, hubieran contactado con la becaria… etc. Da igual hasta dónde hubieran llevado sus cautelas, que los otros hubieran seguido engordando el señuelo hasta cazarles, porque ése era el objetivo. La pieza ha caído fácilmente, de otra forma hubiese costado más. Pero era sólo cuestión de ver hasta dónde estaban dispuestos a presionar.

Es una senda que me parece peligrosa. Si ponemos de moda el crear señuelos para “hacer gracia” (y no me cabe duda que hay brillantes creativos capaces de hacerlo con gran verosimilitud; y gente con recursos y contactos que permitan montarlos a lo grande) nos deslizamos a una especie de “día de los inocentes” perpetuo, donde hay que estar permanentemente desconfiando de todo (¿este video será verdad, o es montaje? ¿lo que me dice mi amigo será cierto o está compinchado también? etc.) El 28 de diciembre puede tener su gracia (aunque a mí nunca me lo ha hecho) porque suelen ser chorradillas sin malicia y además ya estás con la mosca detrás de la oreja. Pero si se hace con objetivos más “tocapelotas” en cualquier momento del año… mal vamos.



Comunidad VDC: Jacobo Moya

[¿Quiéres saber qué es este post? Es una iniciativa para fortalecer la comunidad de lectores de Vida de un Consultor, la Comunidad VDC. A través de estos posts iremos presentando a los lectores habituales de Vida de un Consultor]

Cuéntanos quién eres
Jacobo Moya (perfil en Facebook), gaditano, andaluz e internauta desde que se navegaba a 14Ks (o 9600 baudios!). Actualmente me manejo “algo” sobre publicidad en Internet y emailmarketing, haciendo funciones de “broker” publicitario (intermediario)

¿Cuál es tu proyecto? ¿A qué te dedicas?

¿Proyectos? Muchos y sin tiempo para todos. Prioritaria lanzar una empresa de publicidad online (actualmente soy autónomo, y no es lo mismo, que lanzarlo como una SL, sobre todo por el branding). También al tener una base publicitaria bastante amplia, lanzar (cuando termine) tanto una red social super-especializada como una red de blogs, aportando unas diferencias, que nadie implementa en sus redes de blog eficientemente (y no sé por qué) así, como lanzar una división de atención a empresas, que en mi región, no tengo competencia (o al menos, no saben anunciarse en la red)

¿Qué crees que puede hacer la comunidad VDC por ti?

VDC ya me inspira, así como otros blogs de consultores/emprendedores son una gran inspiración. Ahora no busco nada (excepto contactos y conocer a buena gente en internet). Después cuando tenga el plan empresarial, ampliar y consolidarme, buscar algún “padrino” o “Angel” (como mas os guste). No necesito financiación (que raro, no?) pero siempre viene bien un apadrinamiento (enchufe de toda la vida de dios).

¿Desde cuándo y por qué lees VDC?

¿Un año? ¿Mas? No me acuerdo pero lo que si se, es que te leo desde mis principio con los blogs, y espero, que por muchos lustros mas ;)