Blog de fotografía

Pues después de darle algunas vueltas, he decidido poner en marcha mi propio blog de fotografía. Los que lleváis por aquí un tiempo sabréis que últimamente me he aficionado al tema, y de hecho he venido escribiendo con cierta frecuencia por aquí. Pero la verdad es que me sentía cada vez un poco más “incómodo”, con la sensación de que por mucho que este sea mi blog personal, no era razonable dedicar tanto espacio a la temática.

Así que, como me apetece seguir escribiendo de ello, y creo que puede haber “chicha” para seguir desarrollando la afición, le he dado su propio espacio (al que podéis suscribiros si queréis). Así dejaré de hacerlo aquí.

El objetivo del blog es ser un acompañante en mi proceso de aprendizaje. No pretendo convertir ese blog en nada “comercial”, ni a publicar notas de prensa, ni a hacer revisiones indiscriminadas de cámaras, objetivos, software ni nada que se le parezca. Sólo mis fotos, lo que yo vaya aprendiendo, lo que me llame la atención, lo que vaya probando, lo que vaya leyendo…

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Efecto tiltshift con photoshop

Tractor de juguete

Hoy he estado jugando un rato con el photoshop, y haciendo un “efecto tiltshift“. En teoría, este efecto se puede conseguir “de verdad” con objetivos descentrables (no me he parado a entender la lógica del asunto, la verdad). El caso es que también se puede simular con photoshop.

La idea es tomar una foto de una escena real, y darle un aspecto como de “maqueta”. La escena real, tomada a una cierta distancia, hace que la profundidad de campo sea muy grande (o sea, todo está enfocado). Si la foto fuese de una maqueta se habría tomado desde una distancia muy pequeña y, por lo tanto, la profundidad de campo sería menor; es decir, que sólo una parte de la foto estaría enfocada, existiendo un desenfoque progresivo por delante y por detrás.

Pues bien, el truco está en simular ese desenfoque. Se trata de aplicar un filtro “desenfoque de lente” o “lens blur” utilizando además una máscara de degradado (que es lo que nos va a permitir tener una zona enfocada y aplicar el desenfoque progresivamente). En mi caso, además, había que hacer un ajuste, salvando del desenfoque la parte alta del tractor (que, al estar en el mismo plano que la base, tenía que estar igualmente enfocado). La técnica sale mejor si se aplica a una foto tomada desde una perspectiva elevada; permite aplicar mejor el degradado, y además “simula” mejor la perspectiva que tendríamos si, efectivamente, estuviésemos viendo una maqueta.

En fin, un rato divertido para un resultado curioso.

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La luna en los viñedos

La luna en los viñedos

Como creo que hace mucho que no traigo por aquí alguna de mis fotos… pues vamos allá. Ésta la saqué ayer, que estuvimos de excursión por La Rioja. Una de esas casualidades que se dan de vez en cuando: que haya luna llena, que haya un atardecer claro, y que tú hayas decidido salir a hacer fotos trípode incluído.

Ante la imposibilidad de enfocar correctamente viñas y luna, opté por dar el protagonismo a esta última. Las viñas, difuminadas y apenas iluminadas con los últimos rayos de sol, actúan poco más que como un marco de contraste.

Por cierto, la foto tiene truco. En el original, la luna era más pequeñita… una pena, teniendo en cuenta que iba a ser la “prota”. Así que, Photoshop en mano, la he agrandado (de forma muy sencilla; seleccionar el trocito de la luna tomando la precaución de suavizar los bordes, copiar como nueva capa, transformación libre… y ya está) hasta que ocupara un espacio un poco más digno. ¿Trampa? Bueno, ¿y qué?

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Primera experiencia fotografiando a modelos

20090724-ReinaFiestasAranda-30

El otro día surgió una estupenda oportunidad: el Ayuntamiento de Aranda de Duero nos ofrecía, a los que habíamos sido alumnos de los cursos de fotografía organizados por ellos, la posibilidad de participar en una sesión fotográfica colectiva. ¿El objetivo? La Reina y las Damas de Honor de las fiestas (que se celebran en septiembre). Para mí, la primera vez que podía participar en una sesión con “modelos” (vale, totalmente amateurs, pero modelos al fin y al cabo).

Fue una experiencia muy interesante, que me permitió aprender algunas cosas:

  • Preproducción: suena demasiado “profesional”, pero lo cierto es que merece la pena dedicar un tiempo, antes de la sesión, a pensar: ¿qué fotos quieres obtener? ¿dónde las vas a hacer? ¿será bueno el fondo, será buena la luz? Si lo llevas pensado, puedes ir mucho más directo al grano. Si no, acabas haciendo fotos “según vengan”.
  • Mejor en manual: definir unas condiciones (iso, apertura, velocidad) constantes a lo largo de la sesión (al menos mientras mantengas el mismo escenario y las mismas condiciones de luz) hace que obtengas unos resultados más consistentes. Confiar en hacer una nueva medición cada vez que haces una foto genera demasiada variabilidad… por no hablar de cuando haces la medición mal y obtienes fotos quemadas u oscuras (algo que sienta especialmente mal cuando la expresión de la modelo es perfecta… y tú has perdido esa foto por estar mal expuesta).
  • La importancia del entorno: vale, no es ninguna novedad. Pero me di cuenta haciendo estas fotos de lo difícil que es equilibrar todos los elementos de la foto; que el fondo sea adecuado, que la iluminación del fondo y de la modelo estén bien, que no haya ningún elemento de distracción… digamos que son cosas que “sabes”, pero que nunca había prestado tanta atención.
  • Algunas fotos, mejor no hacerlas: te puede parecer que la foto estaría bien, “si no fuera por…” (la luz, o el fondo, o lo que sea). A pesar de eso, la haces. Y el resultado es, efectivamente, insuficiente. Si no tienes medios para solucionar los “si no fuera por”, mejor buscar otra foto que insistir
  • La complicidad, lo más importante. En nuestro caso, éramos 10 fotógrafos contra 3 chicas jóvenes, ellas un punto intimidadas con la situación y nosotros sin ninguna experiencia en “dirigir” modelos. En estas circunstancias, las poses tendían a ser muy iguales todo el rato, formales, y con el gesto poco relajado. Si hubiéramos conseguido que estuvieran más cómodas, y si hubiésemos tenido más iniciativa para “llevarlas”, seguro que habrían surgido gestos mucho más espontáneos y divertidos. Y además hubiese sido posible sugerir poses un poco diferentes, para fotos diferentes.
  • Instantes fugaces: en una sesión de este tipo te das cuenta de lo difícil que es captar la foto justo en el momento adecuado. Esa postura, ese gesto, esa sonrisa, esos ojos… están ahí un momento y al siguiente han cambiado. Imagino que una modelo profesional es más capaz de sostener una determinada pose más tiempo, pero en el caso de los “amateurs” es más difícil. Y si no has hecho la foto en ese momento… se fué.
  • Tres peor que una: si ya es difícil captar el gesto adecuado en una única modelo, cuando coinciden las tres en la toma la dificultad se triplica, porque tienen que coincidir las tres en el gesto perfecto. Con que una no lo haga, por mucho que las otras dos estén fenomenal, la foto ya no es lo mismo
  • Mejor sólo que acompañado: esto es una obviedad. Pero compartiendo sesión con otros 10 fotógrafos todo es más complicado, no puedes “disponer” de las modelos todo el rato, las miradas van de un sitio a otro, te cruzas por delante de otro u otro por delante tuyo, compites por determinadas posiciones… aunque también, siendo como en este caso una actividad “recreativa”, te lo pasas mejor compartiéndola con los otros compañeros

En fin, que estuvo más que entretenido. Las chicas fueron muy pacientes con nosotros, y creo que al final salieron un puñado de fotos interesantes. Como siempre, algunas de ellas (hice decenas, pero he preferido reducir la selección) en mi flickr.

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Fotografiando

Como ya sabréis los habituales, de un tiempo a esta parte vengo interesándome por el mundo de la fotografía. Lejos de ser un interés pasajero (como el que se lleva mi atención en otros casos), cada día me apetece profundizar un poco más. Leo libros, paso más tiempo en Flickr viendo fotos, trato de aprender…

Fruto de este interés he creado Fotografiando. Se trata de una recopilación de apuntes, enlaces, videos interesantes, citas… que voy haciendo a medida que voy explorando este mundillo. No tiene una vocación editorial, es decir, que está pensado más como “cuaderno de notas” para mí que como proyecto para que otros lean. Pero aun así, si a alguien le interesa compartir esas notas, es bienvenido.

Aquí seguiré hablando de vez en cuando sobre mis experiencias fotográficas; allí, además, iré recopilando esas “pequeñas cosas” que no dan para un post, pero que viene bien tener guardadas.

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Fotografía con objetivos manuales

Mi llegada al mundo de la fotografía ha sido ya en tiempos de la tecnología digital. Eso tiene sus indudables ventajas, aunque algunos fotógrafos “de los de antes” refunfuñen de vez en cuando. Pero en general puede decirse que la tecnología ha simplificado el acercamiento de muchos al mundo de la fotografía.

Yo tengo algunos recuerdos vagos de la afición fotográfica de mi padre (últimamente renacida también para lo digital): recuerdo diapositivas, creo que incluso alguna ampliadora, los negativos, el flash, el trípode… pero vamos, como algo muy del pasado, muy artesanal, con lo que yo apenas tuve contacto.

Una de las cosas en las que creo que más ha avanzado la tecnología fotográfica es en lo relacionado con los sistemas de enfoque automático en los objetivos. Mejor o peor (a veces puede costar enfocar con poca luz, o el sistema de autofocus se hace un lío respecto a lo que quieres enfocar y enfoca otra cosa, con objetos en movimiento no son perfectos, etc.), estos sistemas facilitan que las fotos nos salgan “en foco” con sólo tocar un botón. Es decir, que cualquiera pueda sacar una foto decente sin estrujarse mucho los sesos.

Y eso, frente al sistema de enfoque manual, es un gran avance en una gran mayoría de situaciones (aunque en otras siga siendo mejor recurrir al enfoque manual)

Sin embargo, sigue siendo posible adquirir objetivos manuales. Por ejemplo, hace poco yo compré uno 50mm 1.8 (en Olympus la gama de objetivos OM). ¿Por qué? En general, tienen una relación calidad/precio muy interesante. Una focal fija sin sistema de enfoque automático es mucho más sencilla en su construcción, y cuanto menos “mecanismos” tiene, mejor calidad de imagen vamos a obtener por un precio más razonable. Para un aficionado sin ánimo de dejarse cientos de euros, puede ser la única oportunidad de acceder a determinadas focales y aperturas.

Aunque claro, tiene sus contrapartidas. Y es que enfocar manualmente requiere paciencia (especialmente trabajando con aperturas grandes, o sea, con una profundidad de campo limitada). Con objetos en movimiento ya diría que es casi cuestión de suerte acertar o no. Pero también tiene algo de “romántico”, en los tiempos de la tecnología, experimentar con la sensación de enfocar “a pelo”, como se hacía antes.

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Fotos de animales en Faunia

Habitantes de Faunia 3

La semana pasada, aprovechando el festivo en la Comunidad de Castilla y León, decidimos bajar a Madrid para pasar el día en el Zoo (creyendo que estaríamos casi solos… craso error; tanto que vista la aglomeración decidimos cambiar de plan e ir a Faunia. No fue mala idea: aunque había también bastante gente, al menos se podía aparcar, no había aglomeraciones en la entrada… en fin, asumible (y no como otra de las veces que estuve… qué horror!).

A pesar de las dificultades de llevar dos críos con sus dos sillas, pensé que era una buena ocasión para hacer fotos y allí que me fui. A la vuelta he quedado gratamente sorprendido por la cantidad de fotos que conseguí sacar decentemente: en directo no me dio la sensación de que estuviese logrando nada de nada…

Y es que sacar fotos en Faunia no es sencillo. En primer lugar, los “modelos” son bichos, que tienen la odiosa manía de no quedarse quietos cuando tú les dices. Así que entre que encuadras, mides luz, enfocas, no sé qué y no sé cual… el bicho se ha ido, o ha cambiado de postura… malditos seres vivos.

Y aparte el gran problema, desde mi punto de vista, es la iluminación. En las zonas exteriores hay pocos momentos de “luz total”. La mayoría de los animales están en entornos de “medio luz, medio sombra”. Y ya se sabe que esas son las peores situaciones para la fotografía: si mides la luz para exponer correctamente las zonas iluminadas, la zona de sombra queda totalmente oscura. Y si mides la luz para exponer correctamente las zonas de menos luz, las de más luz quedan completamente quemadas. Y si a eso añadimos que los propios protagonistas solían estar “entre sol y sombra” (y suficientemente lejos como para tirarles un flash de relleno, además de que es una putada para los pobres bichos tirarles el flashazo).

Y en zonas interiores… simplemente había luz insuficiente. Eso significa que para exponer bien la foto necesitas de tiempos de exposición largos. Ergo buen pulso o trípode… y eso suponiendo que los modelos se queden quietos, lo cual no es su costumbre. Esto se puede solventar incrementando el valor de la ISO (que refleja la sensibilidad a la luz: si se pone un ISO elevado te permite hacer fotos con poca luz sin tener que poner demasiado tiempo de exposición). Pero aun así, mi cámara no daba demasiado de sí (hay otras, más nuevas y más caras, que permiten poner un valor ISO bastante elevado sin generar excesivo ruido; hubiesen sido ideales para una situación así).

Obviamente, lo de tirar flash no era una opción. En primer lugar porque el sentido común y unos bonitos letreros te dicen que no lo hagas (para no molestar a los animales – aunque a la vista de la cantidad de ellos que vi, a mucha gente se la sudan los carteles, el sentido común y el bienestar de los animales). Y en segundo lugar porque muchos de los bichos se encuentran detrás de unos bonitos cristales. Disparar con flash en esas condiciones sólo te asegura una foto para tirar, víctima del reflejo del flash en el cristal. Pero de nuevo, visto lo visto, a la gente le daba igual – todavía pensarían que las fotos que hacían servían para algo.

Pero bueno, como digo al final entre pitos y flautas conseguí sacar unas cuantas. Si queréis verlas, aquí están: fotos de Faunia.

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Hacer clones con photoshop

Clones

Hoy vuelve a ser de fotografía (ya sé, ya sé, últimamente hablo mucho del tema… pero es de lo que me apetece hablar, qué le vamos a hacer), y de un efecto “clásico” gracias al photoshop: aparecer una persona n veces en una foto, o sea, los clones.

En principio la teoría es sencilla: sacarse varias fotos (importante: dejar la cámara inmovilizada en la misma posición, y con los ajustes iguales en todas las fotos – mejor disparar en manual para controlarlo todo) y luego, con el photoshop, superponerlas.

Para ello hay que coger los archivos de todas las fotos (en mi caso, seis) y abrirlos todos como capas de un único archivo de photoshop (no sé si hay una forma directa de hacerlo: yo lo hago abriendo cada archivo por separado, seleccionando la única capa de cada archivo y “duplicar capa” indicando que lo haga en el archivo de destino – así con cada una de ellas). De esta forma, tenemos un archivo en el que hay tantas capas como fotos vamos a mezclar. Lo ideal es ordenarlas “de atrás adelante”, de forma que las fotos en la que aparecemos en primer plano sea la que se sitúa encima de las demás.

A continuación lo que hay que hacer, con cierta paciencia, es ir creando (empezando por la capa que contiene el plano que se sitúa más al fondo) máscaras de capa para cada una de ellas, y usándolas para ir mostrando en cada una de ellas sólo la parte que se superpone a las anteriores, preservando el resto. Así, una por una (es útil ocultar todas las capas al principio e irlas visualizando a medida que vamos a trabajar con ellas) hasta llegar a la del primer plano.

Y ya está. Si hemos tenido la precaución de tomar las fotos con cierto cuidado (para no sacarnos dos fotos distintas ocupando un mismo espacio, que eso no hay forma humana de arreglarlo; para no tocar elementos del fondo que cambien mucho de una foto a otra y así no haya inconsistencias; para dejar la cámara bien fija, de forma que los elementos estáticos se superpongan a la perfección; y para utilizar todo el rato los mismos ajustes, para que no haya discrepancias), la cosa es sobre todo cuestión de paciencia.

Hay dos cosas que, aunque hayamos tomado todas las precauciones, pueden ponernos en problemas: una es la superposición de dos capas con elementos móviles (si se superpone con el fondo no hay problema, porque el fondo permanece igual a lo largo de todas las fotos). Por ejemplo, en esta foto, mi “yo” de primer plano se superpone con los “yo” (¿yos? ¿yoes?) sentados en el sofá. Aquí hay que hilar muy fino en la superposición para respetar a ambos y que no se note el “pegote”.

Y luego está el tema de las sombras: en cada una de las fotos arrojas una sombra, que no está allí en el resto de fotos. Si cae sobre el fondo no hay problema (porque puedes utilizar la versión “con sombra” y ya está – por ejemplo, el “yo” debajo de la ventana arroja su sombra contra el suelo y no hay problema), pero “canta” cuando debería caer sobre otro elemento: en esta foto, por ejemplo, el “yo” de primer plano debería arrojar su sombra sobre el “yo” del ordenador. Pero no lo hace. Y arreglar eso me parece que ya son palabras mayores…

En fin, que un entretenimiento divertido.

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Vender una foto en Flickr

Nunca lo hubiera imaginado. Pero ha pasado. He vendido una foto mía a través de Flickr.

Suena el teléfono. Se trata de una persona de una agencia de publicidad, que ha visto una foto mía en flickr y ha “tirado del hilo” hasta encontrar mi teléfono. Que les viene muy bien para una pieza que están preparando y que bueno, que no tienen un presupuesto muy elevado, pero que pueden ofrecerme 100 euros… ¿100 euros? ¿Por una foto mía? ¡Coñe, por supuesto!

Alguien me preguntaba esta mañana “pero si las tienes con licencia CC, ¿por qué iban a comprártela?”. Lo cierto es que mis fotos en flickr están subidas con una resolución máxima de 780px por el lado más largo. Y resulta que el uso que quería darle esta gente es para una pieza de media página en un periódico, y esa resolución es insuficiente. Por eso se ponían en contacto conmigo, y por eso me ofrecían comprarla.

Todo se ha desarrollado muy rápido: me han hecho la transferencia, me han mandado un documento de cesión de derechos de autor y les he enviado la foto a la resolución original. Tengo la sensación de que andaban con prisa, como si el “concepto” del anuncio ya lo hubiera aprobado el cliente y ahora era cuestión de producirlo en condiciones. Si no, entiendo que sería más lógico haber seguido buscando fotos hasta encontrar una que se adaptase a sus necesidades sin tener que pagar. O no, qué se yo.

En fin, que ha sido sin duda la sorpresa del día. La foto “agraciada” es ésta. Como podréis ver no es una gran foto en términos técnicos (no está muy bien enfocada, ni tiene una gran composición, tiene bastante ruido) pero fue a captar una imagen que a esta gente les venía bien. Buscaron “multa” en flickr y me encontraron a mí.

Obviamente, es una anécdota fruto de una feliz serie de coincidencias, que no espero que se repita con frecuencia (posiblemente, nunca más). Pero si hace poco comentaba que me encanta que usen mis fotos… imaginaos si encima van y me pagan por ello.

PS.- Dos detalles que, en todo caso, creo que merece la pena destacar: añadir de forma consciente títulos, descripciones y etiquetas a las fotos de flickr es una buena vía para que, quien busque algo, pueda encontrar tus fotos. Y añadir algún tipo de identificación o forma de contacto a tu perfil ayuda a que puedan ponerse en contacto contigo. Es mucha casualidad, con estas dos medidas, que suceda lo que me ha sucedido a mí; pero sin ellas hubiera sido totalmente imposible.

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Video de la charla de Fotomaf en Aranda

Bueno, pues ya pasó. La charla de Mauro Fuentes “Fotomaf” en Aranda tuvo lugar el pasado sábado, y estoy altamente satisfecho del resultado. No sólo por Mauro (pero bueno, eso era algo que daba por descontado) sino por la asistencia de público: 25-30 personas un sábado por la tarde no está mal.

Han sido días de bastante tensión: organizar una cosa así sin tener ni idea de la posible respuesta del público es bastante agobiante. ¿Y si no viene nadie? ¿Y si hay más gente en la mesa que de público? Claro, haces todo lo que buenamente puedes por darlo a conocer (medios digitales, nota de prensa a medios tradicionales, entrevista en la radio, colgar carteles en tiendas de fotografía y en la calle…), pero no sabes cómo saldrá.

Para colmo, el “cenizo” del tipo que gestionaba la sala nos dió unos ánimos que para qué: “Buf, esto un sábado… a quién se le ocurre… aquí los sábados no se suele hacer nada, ¿no veis que la gente aprovecha para irse fuera?… Pues ayer hubo otra actividad, de una asociación que se supone que son 200 personas… y había 3 personas de público, menos que sentados en los micrófonos… yo os lo digo para que luego no os llevéis desilusión”. ¡Qué puto estrés! Y llegaba la hora y estábamos solicos Mauro, Phosy y yo… pero claro, si algo es a las 18’30, la gente va (lógicamente) a las 18’30, no 10 minutos antes. Así que a medida que se iba aproximando la hora de inicio fue entrando gente, y alguno más que estaba despistado a la puerta, y un poco más… y entonces ya me relajé, por fin, y pude disfrutar de la interesante charla de Mauro.

Pues eso, que aquí os la dejo. La calidad del video no es excelente (las condiciones de luz no eran muy buenas, y luego creo que me he pasado con la codificación por miedo a que quedase un megaarchivo: son 55 minutos de charla), no entró el turno de “ruegos y preguntas” (que estuvo también muy interesante), si hubiese estado sólo a grabar la charla habría hecho un montaje un poco más animadete (en vez de cámara fija)… pero aquí queda constancia. Ah, y Phosy hizo de reportero gráfico y añadió su crónica también, al igual que Mauro.

Ha sido una primera experiencia gratificante, que me anima a plantear más en el futuro.

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