En el puerto de La Quesera (Riaza)

La Quesera

El pasado sábado decidimos aprovechar que hacía solecito para hacer una pequeña excursión. Nuestra idea era ver los hayedos de La Pedrosa y de Tejera Negra, que están cerquita de la localidad segoviana de Riaza, justo en la frontera entre Segovia y Guadalajara. Al final la excursión no salió como teníamos previsto por dos motivos: el primero es que las fechas ya eran tardías y los hayedos ya estaban más invernales que otoñales. Una lástima, porque tiene pinta de ser un lugar espectacular si hubiésemos ido dos o tres semanas antes (aquí se pueden ver algunas fotos del lugar en plenitud); apuntado para el año que viene. Y el segundo motivo es que al peque no le gustaba nada lo de estar por allí en lo alto. No sé si sería por el frío, por la altura, por la inestabilidad del terreno… el caso es que no quiso estar allí más tiempo del necesario, así que nos bajamos a Riaza, a la zona llamada El Rasero que es un llano grande lleno de columpios, y allí estuvimos echando el resto de mañana. Por cierto, que tomamos un muy agradable café en una terracita mirando al sol y disfrutando de la mañana otoñal… luego echamos un vistazo rápido al pueblo (había que volver para la hora de comer) que nos dejó con ganas de volver con más tiempo.

En la web de Riaza hay más información, que nos estudiaremos mejor la próxima vez :)



links for 2007-11-13



¿Coche o autobús? De Aranda a Madrid

ContinentalAuto

Ayer estuve en Madrid, que es algo que suelo hacer prácticamente cada semana. Sin embargo ayer, para variar, decidí ir en autobús en vez de en coche. Recordemos la situación, Aranda de Duero, unos 155 km. de distancia de Madrid. Después de la experiencia… ¿qué es mejor, ir en coche o en autobús? Pues como todo, hay pros y contras…

Horarios: indudablemente, con el coche sales cuando quieres y vuelves cuando quieres. Con el autobús estás sujeto a los horarios que, desde aquí, tampoco es que sean muchos. Eso significa un peor aprovechamiento del tiempo (o te sobra tiempo por delante o por detrás, pero es raro poder ajustar la agenda exactamente a los horarios del autobús), restricciones a la hora de la vuelta (el último sale de Madrid a las 20:00 h.), etc. En esto, claramente, gana el coche.

A la estación: con el coche bajo al garaje y ya estoy en ruta. Con el autobús hay que irse un rato antes a la estación. No está lejos, pero a las 8:00 de la mañana hace frío en Aranda, y si llevas mochila o lo que sea es un incordio. Y a la vuelta, lo mismo: en vez de aparcar en el garaje, el bus te deja en la estación y otro paseíto. Y en Madrid un poco igual: en vez de salir de donde estés, subirte en el coche y para casa, tienes los desplazamientos internos. En esto también gana el coche.

Tiempo: ya en condiciones normales en coche iría más rápido que en bus – sin tiempos de espera, mayor velocidad, sin desplazamientos a / desde la estación… en este caso, además, el autobús se mete por varios pueblillos de los alrededores a coger gente. Nada de “carretera y manta”, sino que entras en la autovía, sales de la autovía, vuelves a entrar, vuelves a salir… en total, sólo de tiempo en carretera, hay unos 40 minutos de diferencia (digamos 1h30 en coche, 2h10 en bus). Goleada del coche.

Carga: el maletero del coche funciona como un estupendo almacén. Obviamente no importa tanto durante el viaje (que ahí el autobús también vale) sino durante el día: si te sobra la chaqueta, la dejas en el maletero. Si luego la necesitas, la coges otra vez. Si necesitas la mochila, te la llevas, pero si te sobra la dejas en el coche. Sin embargo, yendo en bus, tú y tus pertenencias tenéis que ser uno a lo largo de todo el día, lo cual puede llegar a ser un incordio si tienes que ir de aquí para allá.

Coste: en términos directos andarán “ahí ahí”. El bus me costó 19,76 euros (ida y vuelta) más 1 euro de “costes de gestión” (por sacar el billete por internet… joder con los tiempos modernos). Los 310 km. en coche me saldrán, más o menos, por lo mismo (el depósito de 50 euros me suele durar unos 700-780 km.). Eso sí, llevar el coche a Madrid supone dejarse además un buen dinero en parkings o zonasazules, mientras que armado con un bonometro te mueves la mar de bien. Así que aquí gana el bus.

Desplazamientos internos: con el coche te mueves a tu ritmo, de origen a destino. Eso en condiciones ideales, claro. Pero aparte de todos los problemas de tráfico (que según la hora y la zona, no son moco de pavo), está el problema del aparcamiento: no siempre hay sitio. El transporte público está bien, la red de transporte de Madrid es buena y te permite llegar prácticamente a todos los lados. En Metro, encima, sin atascos (lo del autobús urbano es otra cosa) aunque según la hora puede ser un poco incómodo por las aglomeraciones. Pero creo que si no tienes que ir a ningún sitio del extrarradio (que ya exige mayor conocimiento), con el transporte público los desplazamientos son más cómodos.

Comodidad: en tu coche vas con tu música, o en silencio, como quieras. En el autobús vas oyendo a los de al lado, o la peli que pone el conductor, o el teléfono de fulano o el de mengano… es otra cosa.

Actividades alternativas: cuando vas conduciendo pues vas… conduciendo. Centrado en el volante y en la carretera. Pero cuando vas en autobús puedes pensar, leer, distraerte, hablar tranquilamente por teléfono, navegar por internet, echar un sueñecito… y todo ello completamente despreocupado.

En fin, hay puntos a favor del coche y puntos a favor del autobús. En general, tengo la sensación de que si optimizo bien la agenda (para adaptarla a los horarios) y el equipaje (para no ir demasiado cargado y desplazarme con comodidad por la ciudad) la opción del autobús sigue siendo válida, aunque lo de “cortarme el rollo” a las 20:00h. me impide ir a “saraos varios”…

Ninguna conclusión definitiva, pues. Ni me he enamorado del autobús, ni lo he aborrecido.



Adios, router de Telefónica

¡Ouch! Se ve que a Dennis Howlett los amigos de Telefónica no le tratan bien… ¡pues a la mierda el router!



Fotos del otoño

Otoño

Hoy aprovechando el paseo de la tarde, y habiendo sido previsor (otros días lo he intentado pero no tenía la batería cargada), he cogido la cámara de fotos y he ido a disparar un poco. La verdad es que en el parque se estaba (a pesar del viento, el fresquete y la amenaza de lluvia) estupendamente: apenas me he cruzado con un par de personas (menos preocupación por el “qué dirán” si me ven sacando fotos a cualquier hoja), los colores del otoño en todo su esplendor (la verdad es que está bonito… es melancólico, sí, pero bonito)… así que nada, me he liado a tirar fotos (intentando aplicar algunas de las cosas que voy aprendiendo) y creo que ha salido alguna curiosona

Dicen que la fotografía es mucho de practicar. Pues en ello estamos.



La mansión encantada de… ¿Harry Potter?

La mansión de Scooby Doo

El avispado feriante debió pensar que el bueno de Scooby Doo (y Shaggy y demás pandilla, y los monstruos y fantasmas a los que persiguen) ya no daba la imagen atractiva para el público objetivo de La Mansión Encantada de Scooby Doo. Así que un pequeño tunning en el letrero por aquí, un cartelón de la película de Harry Potter por allá… y hala, atracción de feria puesta al día. “¿Y quién narices es ese perro que está pintado?”, se preguntarán los chavales, “en Harry Potter no sale…”



Componer recortando

Las zapatillas de la novia

Una de las cosas que más nos están insistiendo en el curso de fotografía (y que alguno de vosotros también me ha indicado tanto en público como en privado) es en la importancia de la composición. La misma imagen, captada con la misma técnica, puede resultar definitivamente mejor o definitivamente peor en función de cómo se ordenen los elementos de la foto y cómo se sitúen unos respecto de otros. Que si la regla de los tercios, que si las líneas horizontales y verticales, que si la unicidad y la variedad, que si el color, que si las líneas de fuga, que si… estoy en ello, de verdad.

El caso es que a veces podremos componer la foto según disparamos. Pero en otras ocasiones, podremos hacer la composición a posteriori, a base de recortar un elemento de una foto más grande. Por ejemplo, esta imagen es el detalle de una más grande (que pongo abajo) que saqué en la boda de una amiga. La foto original (está sacada con el móvil, no era una foto “intencionada”, no me crucifiquéis por ello!), sin estar mal, tampoco dice demasiado. Sin embargo, al recortar el detalle más significativo de la foto (eliminando así cosas accesorias que “molestan”) y situarlo en determinado lugar de la composición, la cosa cambia, ¿no? Al menos a mí, al ver una y otra, las sensaciones son distintas.

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Fernando Alonso, lo tienes crudo

Mi mujer (sí, también tiene blog; y mi hijo de año y medio también; no somos la familia de Enrique Dans pero casi… :P) tiene la costumbre de echar las cartas. No, no me refiero sólo a las que van en un sobre con un sello y que se llevan al buzón. Me refiero a las de leer el futuro. Tiene varios juegos (un tarot normal, unas cartas gitanas muy vistosas), y de vez en cuando las saca a pasear para preguntar qué pasará.

Y hoy ha decidido hacer un pronóstico sobre el Gran Premio de Brasil de Fórmula 1 que se celebra este domingo. Le ha preguntado a las cartas por la suerte de Alonso. Y este es el resultado tal cual ha salido…

Graves dificultades, malas noticias, críticas, discusiones, difamaciones, grave peligro de accidente.
Prepárese para afrontar un periodo difícil, reflexiones sobre las decisiones que ha tomado y los compromisos que ha adquirido.

Lo siento, Fernando Alonso, lo tienes crudo…



La fotografía y el movimiento

Una de las cosas de las que me voy dando cuenta a medida que “frecuento” fotógrafos (lo mismo en blogs que en el curso que estoy siguiendo) es que obtener una buena fotografía es una cuestión de ser activo más que de ser pasivo, y me explico: yo tenía la concepción de que sacar una buena foto simplemente era cuestión de ir andando por un sitio, ver algo “fotografiable”, sacar la cámara, disparar y listo. Que la diferencia entre lo que yo hacía y lo que hacían “los buenos” era la cámara y la técnica (que si diafragma, que si obturación, que si ISOs, que si balance de blancos…).

Pero no, las buenas fotos no “saltan” según uno va caminando. Habrá casos que sí, pero no es lo habitual. Un buen fotógrafo identifica algo potencialmente fotografiable pero luego despliega una intensa actividad orientada a encontrar el punto de vista más adecuado, a probar distintos enfoques, distintos zooms, a “arreglar” el escenario para eliminar si puede lo accesorio, a medir la luz correctamente, a esperar a que las condiciones de iluminación sean perfectas, a buscar elementos de referencia para la perspectiva, a buscar líneas que ayuden a la composición…

Así que sí, la cámara y la técnica importan. Pero las buenas fotos hay que trabajárselas mucho en otros aspectos (¿veis cómo voy aprendiendo? Alguien me lo decía ya hace semanas, lo de que “lo importante es la composición”, pero yo tengo que aprender convenciéndome por mí mismo… y en ello estoy).



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