Visiones del mundo

A raiz de un estudio elaborado por Caixa Catalunya y al que se le está dando cierta “vidilla” desde los medios (situación sin duda favorecida por todo el debate acerca de la inmigración que estamos viviendo), elaboré una nota en El Blog Salmón en la que se ha suscitado un enconado debate.

La idea no es reproducir aquí dicho debate (el que quiera aportar alguna luz sobre los efectos económicos de la inmigración, que se pase por allí), sino reflexionar sobre algo que, al final, nos afecta a todos en nuestras vidas personales y en las profesionales. Y es que, por debajo de los argumentos racionales, al final hay otras cosas: llamémoslo modelos mentales, o visiones del mundo, o cosmovisiones, o como sea. Pero cada uno tenemos nuestra forma de entender el mundo y eso condiciona nuestros razonamientos y nuestras acciones.

Y llega un momento, en algunas discusiones, en la que lo que te encuentras es que no hay argumentos posibles para “convencer” al contrario. Porque lo que hay de fondo es una diferencia estructural sobre cómo cada uno entiende que deben ser las cosas. Y sobre eso hay poco que discutir, al margen de que luego puedas tener una opinión respecto a la moralidad o inmoralidad de dichas visiones del mundo.



Melones árabes

A ver si nadie me malinterpreta, que con esto de lo políticamente correcto está el patio de un susceptible…

El caso es que ayer veníamos por la A4 – Carretera de Andalucía atravesando esos interminables parajes de La Mancha (“camino Puerto Lápice”). Es tradicional (yo lo llevo viendo toda la vida) que en los bordes de la carretera se vean pequeños tenderetes de venta de melones y alguna sandía (por cierto, qué calor pasará esta pobre gente…). Unas decenas de metros antes, suelen poner un cartel indicativo (que viene a ser un cartón con letras pintadas que pone con mayúsculas desiguales “MELONES”).

El caso es que me hizo gracia comprobar cómo estos carteles, tan cutres como siempre, ahora incorporan con el mismo estilo una grafía árabe (que intuyo que quiere decir “MELONES” también), para aprovechar el tirón con los miles y miles de conductores de ese origen que cruzan España de arriba abajo y viceversa cada verano.

Me encantan esos ejemplos de “marketing de la calle”. Y es que al final, las “ciencias de la empresa” no dejan de ser, en el 95% de los casos, puro sentido común.



�10 minutos para una encuesta… y no me pagan?

http://www.alt1040.com/archivo/2006/07/12/cnn-entiende-pero-a-medias

�9 a 11 minutos? apenas tengo tiempo de comer ?aparte, qu� recibo yo a cambio, �las gracias? ? �no gracias! ? Este tipo de cosas CNN los deber�a tener muy claro.”

Supongo que es lo que tiene el “cach�”, �no?

PD.- Dicho sea sin la menor acritud hacia Eduardo Arcos, al que no conozco m�s que por lo que escribe.



A Unilever no se le puede citar

El otro d�a estaba buceando por Google a cuenta de otra cosa, y llegu� a algo que me result� curioso. �Sab�ais que “UNILEVER ESPA�A, S.A. NO AUTORIZA el establecimiento de v�nculos a su “web”, a menos que se solicite expresamente su consentimiento.”? Es una de esas cl�usulas que hay en los avisos legales que nunca se miran, pero que ah� est�n.

Me encantar�a poneros el v�nculo a su web para que lo vi�rais, pero ni he pedido autorizaci�n ni pienso perder el tiempo haci�ndolo. En todo caso, pongo la URL para que cada uno llegue a ella y lo compruebe personalmente.

http://www.unilever.es/recursiva/aviso.htm

Ah, tambi�n se puede llegar a trav�s de esta b�squeda en Google.

En fin, es una an�cdota, pero que refleja para m� un planteamiento que es bastante habitual en grandes y peque�as empresas que, simplemente, no entienden de qu� va esto de internet. Primero, porque tratan de limitar algo que es dificilmente limitable (cualquiera puede simplemente obviar esa limitaci�n con otros medios, como acabo de hacer yo mismo). Y adem�s, �van a perseguir a cualquiera que les ponga un link sin autorizaci�n? Me resulta un tanto absurdo, aunque cosas peores se han visto.

Segundo, porque en vez de ver la oportunidad en que te citen, que hablen de t�… pretenden tener la conversaci�n bajo control y decidir qui�n puede hablar de ellos y qui�n no, cosa que es imposible: cualquiera hoy en d�a puede decir lo que quiera de Unilever y publicarlo para que lo lean por todos los confines de la tierra, tanto si a Unilever le gusta como si no.

Pero lo m�s significativo es lo que hay detr�s de eso: el concepto de que ellas “marcan las normas”, ellas dictan lo que se puede y lo que no se puede hacer. Y eso quiz�s pod�a ser antes, cuando las empresas ten�an todo el poder y los dem�s ninguno. Pero ahora las cosas est�n cambiando, y equilibr�ndose poco a poco.

�Que no quieren que les vinculen? Pues no se les vincula. Pero si queremos hablar de ellas, lo haremos.



Sainete pamplon�

Lo raro es que no hayan hecho un referendum…

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/07/06/espana/1152175823

De verdad, lo que a la gente le gusta discutir (��y no te digo nada siendo navarros!!); que si “Viva San Ferm�n”, que si “Vivan las fiestas de San Ferm�n”, que si como no lo dices t� te cojo el micro y lo digo yo, que si no quiero decir “Pamploneses, pamplonesas”, que si el otro es un “robacohetes”, que si…



Edurne Uriarte sobre el anonimato

Asombrado me quedo al leer la columna que escribe Edurne Uriarte en el Expansión de hoy.

En ella, relata que en una ego-búsqueda (buscarse a uno mismo en Google, por ejemplo) descubrió una referencia a ella en un blog, referencia a la que califica “basura de lo más desagradable”.

Y lo peor no era el contenido, vulgar y de ínfima calidad intelectual, sino el otro mal de la red, el anonimato. El tipo, o la tipa, tenía la desfachatez de ocultarse bajo un seudónimo, lo que da idea de su ralea, la de uno de tantos y tantos indeseables que se mueven libremente por la red y expelen sus exabruptos ante el regocijo general.”

Habla de la red y de internet diciendo que “se ha convertido en refugio de sinvergüenzas e ignorantes que jamás pasarían los controles democráticos y éticos de un solo medio de comunicación digno o de un centro educativo o de cualquier organización democrática. Una parte significativa de esos internautas, comenzando por todos los comunicantes anónimos, serían rechazados sin el más mínimo pestañeo por todos ellos. En primer lugar, por el nivel intelectual. Pero, sobre todo, porque no cumplen una buena parte de principios democráticos, incluídas algunas leyes. […] Y ahí estánfelices y exultantes, todos los botarates, fanáticos y desequilibrados del mundo que han encontrado un lugar en el que se han eliminado todas las reglas de admisión y de convivencia, incluidas las de las sociedades democráticas“.

Y un curioso concepto de democracia: “Hay algo de esa reverencia hacia la modernidad que pone en posición de retrógrado a todo el que osa alguna crítica . Y algo más de ese peculiar concepto de democracia de algunos según el cual la participación es buena, sea el que sea su contenido“.

Estimada señora Uriarte, si lee esto en alguna de sus ego-búsquedas futuras: creo que confunde el culo con las témporas. El anonimato puede suponer un problema en algunos casos, pero generalizar e identificar anonimato con “botarate, fanático y desequilibrado” es una barbaridad de tal calibre que hace dudar de su propio nivel intelectual (del que tanto parece presumir).

Hay mucha gente que se dedica a opinar. Unos opinan (opinamos) en términos razonables y otros en términos ofensivos y descerebrados. Algunos firman (firmamos) con seudónimo y otros con su propio nombre. Algunos escriben (escribimos) en blogs y otros en columnas periodísticos. Pero botarates, fanáticos y desequilibrados los hay en todas partes.

Como ya he escrito antes sobre el anonimato, no creo que sea lo mismo el anonimato del que tira la piedra y esconde la mano (eso existe dentro y fuera de la red), que el hecho de escribir bajo un seudónimo. Personalmente (y a pesar de mi seudónimo), me hago responsable de todas mis opiniones, en la red y fuera de ella. Firmo todas y cada una de ellas. Quien quiera, puede venir aqui a rebatirme, y soy reconocible a lo largo del tiempo. ¿Me convierte eso en indeseable?.

Sigo sin salir de mi asombro.