GTD para niños

“Otra vez que tu hijo lleva los deberes sin hacer”.

La pelea de todos los días. No sé si es algo exclusivo de esta casa, algo me dice que no. Un día falta una tarea, otro día “se me ha olvidado traer el libro”. ¿Has preparado la mochila? “Sí, al 100%”. ¿Has planificado las tareas del día? “Sí”. Y luego es que no.

Desde que descubrí “el apasionante mundo de la productividad”, y más concretamente el método GTD de David Allen, soy un convencido de que una adecuada autoorganización es una habilidad fundamental. Tener claras tus prioridades, descargar tu mente en un sistema externo, la revisión contínua… te permite tener una visión clara de qué “tienes en tu plato” en cada momento, y tener la sensación de que independientemente de que tengas mucho por hacer, lo tienes todo de alguna manera bajo control.

Así que, sobre la base de este convencimiento, intento inculcar y desarrollar esa habilidad en los críos. Con escaso éxito, hasta ahora :S

Por ejemplo, batallamos mucho con lo de “apunta todo lo que tengas que hacer”, el equivalente al “inbox” en GTD. Tienen una agenda escolar, en la que pueden y deben apuntar las tareas que tienen cada día. Bueno, pues la mitad de las veces no apunta las cosas en la agenda. “Es que lo tengo todo en la cabeza”, dice cuando se lo hacemos notar. Así que cuando algo se le olvida, insistimos: “¿Y no sería mejor apuntarlo en la agenda, así no dependes de si lo tienes o no en la cabeza?”. “Sí”, responde compungido. Pero no coge el hábito. También tiene un “repositorio secundario”, que es la plataforma tecnológica donde los profes apuntan deberes y exámenes. Bueno, pues también le cuesta la rutina de “entra en la plataforma y revisa lo que está ahí puesto”. Que tampoco le soluciona las cosas, porque la plataforma no refleja siempre el 100% de lo que le piden… pero al menos tienes una base.

Le pedimos (especialmente los fines de semana) que haga una “planificación” de todo lo que tiene que hacer (la lista de “next actions”), para que se pueda distribuir el tiempo, ver cuánto va a necesitar para cada cosa, que decida dónde hacer los descansos, dónde tener los ratos de ocio, ver cuánto tiempo tiene disponible… pero es una pelea, lo considera un “engorro” y se lo quita de encima (cuando no supone la primera pelea del fin de semana).

Otro tema con el que tenemos problemas es con la visión de medio plazo. Los deberes de hoy está claro que son de hoy. Pero si son deberes “para la semana que viene”, o “una ficha que hay que entregar a final de mes”, o “unos materiales que te mandaron llevar la semana pasada”… pierde fácilmente la visión. O no se acuerda, o piensa “ya lo haré”. Y luego nos pilla el toro, cuando sería más o menos sencillo mantener la visión de medio plazo. Sería el equivalente a la “revisión semanal” del GTD, ir pasando “proyecto a proyecto” para ver en qué estado está todo.

Un último problema que seguimos padeciendo: la mochila diaria. ¿Llevas los libros que necesitas? ¿Llevas el estuche? Y para la vuelta, tres cuartas partes de lo mismo. “Acuérdate de traer todos los libros que necesites para la tarea”. Pues nada. Llegamos a hacer un “check list” y colgarlo junto a la puerta, para que repasase… pero como suele suceder con los checklists, enseguida se entra en modo automático y ya no se hace un repaso exhaustivo (eso me recuerda que debería quitar el papel de la pared, porque no vale de nada).

Hoy teníamos un debate en casa, de “qué podemos hacer”. Mi idea es que, por mucho que nos fastidie, nadie hace nada que no quiera hacer. Mientras él no tenga una motivación interna para hacer las cosas, da igual lo que le digamos (es más, por “reactancia” tenderá a oponerse). Joder, si es que de hecho son muchos los adultos que están en la misma situación. Y hasta que no “lo ven” por ellos mismos, no van a poner en marcha las medidas correctoras. No es la falta de sistemas y de herramientas lo que provoca que no se hagan las cosas, si no la falta de motivación y de constancia. No va a funcionar la presión, ni los premios/castigos, ni el embutirle las herramientas a la fuerza. Poco a poco, acompañándole, reconociéndole los pequeños éxitos, haciéndole ver los fallos y cómo se podrían solucionar…

A veces se nos olvida que son niños de diez años. Yo desde luego no tengo el recuerdo de que en 4ºEGB tuviese tantos deberes, ni tantas cosas que apuntar, ni tanta gaita. Ni que hiciese falta GTD para niños. Como todas las habilidades, se irán desarrollando poco a poco a lo largo de su vida. Lo importante es, como a las plantas de tomate, servirle de “guía” a medida que va creciendo.

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Raúl Hernández González

Soy Raúl, el autor desde 2004 de este blog sobre desarrollo personal y profesional. ¿Te ha resultado interesante el artículo? Explora una selección con lo mejor que he publicado en estos años.

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9 comentarios en “GTD para niños

  1. Raul, francamente no creo que haga falta un GTD para niños. Y pienso eso precisamente porque no se me olvida que “son niños de 10 años”, o de 5 o 14 como los mios. A esa edad no es el momento todavia para tanto orden. ¿Que no apuntan en la agenda? Pues mira, no lo necesitaran. A mi no me apetece torturarlos aun con un sistema tan exigente, que a mi mismo me cuesta tanto seguir. Otra cosa es que practiquen algunos principios, como filosofia, de forma gradual, pero no “el sistema”. Ya tendran tiempo, si tienen la motivacion. Tema interesante :-)

  2. Claro, claro, no me he debido explicar bien. No se trata de que apliquen “el sistema” (conozco pocos adultos capaces de hacerlo :D), sino algunos de sus principios.

    La cuestión es que, a su edad y su nivel de exigencia, se perciben los mismos problemas que tienen los adultos: motivación, consistencia, hábito…

  3. De hecho, podemos ampliar el tema a cualquier otra herramienta tipo mapas mentales, brainstorming, etc… con las que consideras que es bueno que se vayan familiarizando. Son herramientas que a uno mismo le ha costado toda una vida de explorar y consolidar, y a las que puedes ir exponiéndoles poco a poco… pero las adoptarán (o no) en función de su propia evolución.

  4. @rahego, comparto contigo “No es la falta de sistemas y de herramientas lo que provoca que no se hagan las cosas, si no la falta de motivación y de constancia”. Y también la solución “Como todas las habilidades, se irán desarrollando poco a poco a lo largo de su vida. Lo importante es, como a las plantas de tomate, servirle de “guía” a medida que va creciendo.” Y es precisamente en esta solución donde creo positivamente que “GTD para niños” es la “guía” que necesitan… de esta manera, y ya dependerá de ellos, cuando necesiten sistemas de gestión personal, no les será “tan traumático” como a nosotros abordar los mismo…

    Reconozco que #GTD ha supuesto una revolución en mi método de organización personal.

    @MarcosAntMtez

  5. En primer lugar, felicitarte por la iniciativa, Raúl. Como tú, creo que interiorizar los principios que subyacen detrás de la metodología GTD, como forma de hacer las cosas en la vida y en el trabajo, tienen un valor incalculable para el desarrollo de las personas, y por eso deberían formar parte de la educación de todo el mundo, sin excepción.

    También estoy de acuerdo en que nadie hace nada que no quiera hacer, o como a mi me gusta expresarlo, nadie cambia si no ve valor en el cambio. En ese sentido, por ejemplo, intentar inculcar en un niño el hábito de la planificación es una batalla que está perdida de antemano. Nosotros, los adultos, nos hemos esforzado durante años por aprender a planificar, y eso que la planificación ha demostrado una y otra vez ser ineficaz para el tipo de vida que nos ha tocado vivir. A pesar de ello, muchos adultos siguen intentándolo, probablemente porque ya tienen muchas creencias solidificadas en el cerebro que cuesta mucho «diluir» para sustituirlas por otras. Pero un niño no, un niño se da cuenta a la primera de que el emperador va desnudo, y se resiste a ello como un gato panzarriba.

    En cualquier caso, en mi humilde opinión (no tengo hijos), creo que la mejor manera de enseñar a un niño es mediante el ejemplo. Así aprendí yo las cosas importantes de mis padres. De hecho, es la mejor manera también para los adultos, solo que con los adultos también se puede intentar la vía intelectual. Una vía mucho menos efectiva, de la que generalmente abusamos muchos formadores.

    En resumen, y sin pretender dar lecciones a nadie, creo que el camino para la educación temprana en efectividad personal pasa por: 1) enseñar hábitos, sin etiquetas, que realmente tengan un impacto visible para el niño; y 2) enseñar mediante el ejemplo, sin presiones ni forzar. Si el niño ve que tú lo haces, y que obtienes un valor significativo de ello (lo cuál puede percibir simplemente con conversaciones «casuales» en casa), probablemente ya no tengas que hacer nada más: él mismo te pedirá que le enseñes cómo hacerlo.

    De nuevo, enhorabuena por el trabajo que estás haciendo. La educación infantil es un área que me inspira mucho respeto. Tiene mucho mérito lo que estás intentando. Espero que sigas compartiendo tu experiencia :-)

  6. Acabo de leer este post que es un calco de lo que he estado intentando en casa, llegando a estas mismas conclusiones. Si no hay motivación no hay checklist ni sencillas pautas que valgan. Lo que si que está empezando a funcionar es una “tabla de incentivos” para crear el hábito. Ahora mismo tenemos una de ” has traido todos los libros y material que necesitas para hacer las tareas para mañana”. Un simple calendario donde anotamos ok o no ok , aún no hemos llegado a 21 ok seguidos , pero hemos mejorado sustancialmente.

  7. Una reflexión interesante Raúl, qué va má allá de la idea de GTD para niños. Lo primero es que, GTD, no tiene qué ser el método para todo el mundo y no creo que sea un método para niños. No al menos, para niños pequeños.

    Otro enfoque es el desarrollar hábitos que les sean útiles ahora y, si son la base para hábitos que necesitarán en el futuro, mucho mejor. Al igual que lo hacemos con hábitos de alimentación, higiene, deporte, ocio, …., desarrollar hábitos de autogestión para los peques es algo, que al menos a mí como padre, me interesa mucho.

    Con mi hijo mayor (6 años) ya lo hago a modo de juego. Por ejemplo, desarrollamos el hábito de pensar antes de hacer: “¿Qué tendría que pasar para tener la cena preparada?, ¿cómo lo sabrías?, ¿qué cosas podrías hacer ya?… Pero siempre en modo juego.

    El ámbito de la educación de los niños tiene aún un potencial enorme, tanto para ellos como para nosotros, los padres.

    Seguiremos compartiendo experiencias.

  8. Hola!, como me sentí plenamente identificada con el post se me ha hecho imposible no comentar…también pasé hace unos años por la etapa de intentar enseñarles el sistema o al menos algunos principios y me di por vencida a poco andar. Sin embargo con el tiempo,-3 o 4 años-, la adolescencia, el incremento de deberes y responsabilidades, etc. -, ellos mismos han comenzado a preguntar e interesarse o incluso a buscar por si solos. Ahora sonrio al escuchar cosas como “cómo era eso de GTD?” o “mamá, me compras una bandeja de entrada?.

    Creo básicamente, como muchos habitos, la mejor forma de enseñar es con el ejemplo, así, uno no se da cuenta cómo van integrando y asimilando las cosas, casi sin esfuerzo. Si me hubiera dado cuenta de eso me habría ahorrado un par de frustraciones y dolores de cabeza.

    Excelente artículo!!

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