De cuando aprendí a programar

Tenía 10 años como mucho; posiblemente 9. Me apuntaron a un curso de “Basic” en la asociación donde mi madre iba a clases de pintura/manualidades. Amstrads CPC con pantalla en fósforo verde. Y allí aprendí a poner aquello tan mítico de

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Y a familiarizarme con los conceptos de variables, de bucles, de condicionales… en breve llegó a casa mi primer ordenador (un Amstrad CPC 6128… ¡con diskette! ¡y con pantalla de color!). Y en fin, así nació mi relación con la programación, me encantaba hacer mis programitas. Más tarde en el colegio nos enseñaban algo de Basic con unos MSX muy viejunos (algo que yo ya tenía muy superado). Luego tuve algo de formación con bases de datos, y ya a partir de ahí algunos escarceos con el Visual Basic del Excel, o con el PHP… de forma siempre amateur: nunca he trabajado “de programador”, aunque creo que he sacado buen partido de mis conocimientos en el ámbito profesional, tanto haciendo algunas “pequeñas programaciones” que me hacen quedar estupendamente bien (una excel superformulada por aquí, una macro por allá, un apaño en wordpress por acullá) como (más importante, creo) aplicando las habilidades subyacentes (diría que pensamiento estructurado).

Recuerdo que en la Universidad teníamos una asignatura de informática. Se utilizaba un lenguaje propio. Cuando nos planteaban algún problema (del tipo “crear un programa que identifique los números primos” o “crear un programa que ordene una lista”), mi mente era capaz de conceptualizarlos de forma rápida, y de ejecutarlos en un pis pas. Claro, mis compañeros me miraban como a un friki… pero para mí era tan natural como el respirar.

Me vienen estos recuerdos a la mente porque ahora mi hijo mayor está en la misma edad en la que yo empecé. Y entramos en pleno debate sobre si “es bueno enseñar a programar a los niños” o si, como defienden otros, es una moda sin demasiada base (o, citando al amigo Alfonso, tiene mucho de “tontería” )

¿Qué opino yo? Es complejo. Yo aprendí a programar. Y tengo unas habilidades (a la hora de conceptualizar problemas y abordar su solución) que creo que son valiosas. La duda que tengo es… ¿desarrollé estas habilidades gracias a que aprendí a programar? ¿o se me dio bien la programación y tuve una “inercia positiva” para su aprendizaje debido a que mi cerebro estaba “configurado” de una determinada forma? ¿Hay una relación de causalidad entre un hecho y el otro? Y de ser así… ¿cuál es el sentido de esa relación?

Este dilema lo puedo extrapolar a cualquier proceso de aprendizaje. ¿Basta con decidir “aprender algo” para desarrollar las habilidades vinculadas a ese aprendizaje? ¿O estamos condicionados por nuestros sesgos? A estas alturas de la vida, tiendo a creer más en la segunda hipótesis. Cada uno de nosotros venimos con una determinada configuración de serie. Si nos sometemos a un proceso de aprendizaje compatible con esa configuración, entramos en un círculo virtuoso en el que las habilidades florecen y el aprendizaje se hace sencillo, cómodo y natural. Si por el contrario nos sometemos a un proceso menos compatible, nos cuesta un mundo, no lo disfrutamos, y acabamos con un desarrollo raquítico de nuestras habilidades.

Lo cual me lleva a un tema que empieza a ser recurrente en mi visión del mundo: la importancia que tiene explorar la individualidad y los talentos naturales. Lo fundamental que resulta exponer (y exponerse) a distintas situaciones para encontrar aquello con lo que mejor “sintonizamos”, aquello que más se ajusta a nuestra naturaleza, y dejar que cada uno siga por su camino. Porque es ahí donde la fricción para aprender es menor, y el rendimiento (en forma de desarrollo de habilidades y conocimientos, además de en satisfacción intrínseca) es mayor, tanto para el propio individuo como para la sociedad en general. Empeñarnos en hacer pasar a todo el mundo por el mismo embudo nos empobrece.

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Raúl Hernández González

Soy Raúl, el autor desde 2004 de este blog sobre desarrollo personal y profesional. ¿Te ha resultado interesante el artículo? Explora una selección con lo mejor que he publicado en estos años.

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1 comentario en “De cuando aprendí a programar

  1. Coincido con tus intuiciones y creo que la clave está en esto: “Lo fundamental que resulta exponer (y exponerse) a distintas situaciones para encontrar aquello con lo que mejor “sintonizamos”. A más cosas pruebe (pero de verdad, dándose algo de tiempo), mejor!!!
    Yo también he sido beneficiado por cosas que estudié para tener un “pensamiento estructurado”, que me parece sumamente importante para cualquier profesión. No sé si la programación es buena para eso, pero tengo claro que las matemáticas sí. Estudiar matematicas ayuda mucho a eso. También comprender cómo se construyen y funcionan las bases de datos. La “visión de bases de datos” es potente, pero insisto, hay que estudiar matemáticas…

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