Aprendiendo a aprender

Introducción

Este es un post recopilatorio después de varias semanas trabajando sobre el concepto de “aprender a aprender”. En él he intentado resumir y dar homogeneidad a un conjunto de ideas procedentes de diferentes fuentes. Obviamente, el resultado es muy personal, y abierto a mejora y a crítica. Y desde luego, no pretende ser un tratado académico; apenas unos apuntes básicos. Sin embargo, para mí y en mi momento actual creo que recoge y documenta bien los aspectos esenciales relacionados con la idea.

Empecé a interesarme por este tema unas semanas atrás. “Quiero aprender algo, ¿pero qué?“, me preguntaba. Alguien sugirió entonces que una habilidad muy importante, precisamente por su impacto en futuros procesos, que es “aprender a aprender”. Efectivamente, esta habilidad se convierte en una especie de catalizador del aprendizaje, en la medida en que permite hacer más eficiente cualquier esfuerzo posterior aplicado a otras materias. Así pues, me pareció un buen punto de partida al que dedicar un primer proceso de “aprendizaje focalizado”.

“¿Aprender a aprender? ¿A tu edad?”. Alguno dirá que, con casi 40 años, ya era hora. Posiblemente. Pero lo cierto es que hasta hoy mis procesos de aprendizaje han sido bastante… desordenados, desestructurados. Orgánicos, podríamos decir. Soy mucho de picotear de aquí y de allá, de interesarme por un tema y por otro, de “chapotear en muchos charcos”, de actuar a impulsos, de leer, tuitear y no consolidar. Sin duda he aprendido cosas a lo largo del tiempo, y no me ha ido precisamente mal ni a nivel académico ni a nivel profesional. Algo habré aprendido. Pero si soy un poco crítico, creo que mi aprendizaje puede ser muchísimo más eficiente. Por eso decidí empezar a trabajar en bloques de aprendizaje focalizado, intentando dar sistemática y estructura a ese proceso. Decidir algo que quiero aprender, dedicarle unas semanas a profundizar en ello (sin dispersarme en otros asuntos) hasta llegar a un punto de conocimiento satisfactorio, recopilar dicho conocimiento y estructurar los mecanismos necesarios para mantenerlo fresco a lo largo del tiempo. Y teniendo en cuenta el carácter multiplicador de la habilidad de “aprender a aprender”, decidí que fuese ésta la protagonista del primer ciclo. Este artículo es el resultado, mi resumen particular.

Contenido

He estructurado el contenido en seis bloques principales, como refleja el mapa mental que he elaborado.

aprenderaaprender

Visión

Como decía Covey, “empezar con un fin en mente”. ¿Qué voy a aprender? ¿Por qué? ¿Para qué? Tener claras las respuestas a estas preguntas es importante. “It’s hard to learn if you’re not into it”, dice el doctor Terry Sejnowski. Sobre todo porque el proceso puede ser largo, dificultoso, frustrante en algunos puntos. Requiere esfuerzo y dedicación, y más en escenarios de autoaprendizaje donde tú eres el motor y no dependes de nadie que tire de ti. Habrá momentos en los que sea necesario recordarte a ti mismo “por qué” y “para qué” estás haciéndolo.

En este sentido, también es interesante el concepto de “Target Performance Level” que esboza Josh Kaufman: ¿cuál es el nivel de profundidad que queremos alcanzar en el desarrollo de un conocimiento o habilidad? ¿qué es lo que nos vemos haciendo una vez hallamos hayamos llegado a dicho nivel? No es lo mismo aprender inglés lo suficiente como para ayudar a los niños a hacer los deberes, como para defenderse en cuatro conversaciones sencillas en un viaje de dos días, como para ver series en versión original, como para desarrollar una actividad profesional bilingüe… Tener claro este “nivel deseado” permite dirigir mucho mejor los esfuerzos (qué debo aprender, y también qué debo ignorar), y nos da un criterio para valorar nuestros avances.

Materia

Una vez que sabemos qué queremos aprender, y con qué objetivo, tenemos que ser capaces de crear nuestro propio programa académico. Cualquier materia que queramos abordar va a ser más amplia y más profunda de lo que vamos a poder abarcar, por lo que es necesario reducirla a elementos más manejables. Deconstruirla, y seleccionar aquellos elementos que resulten prioritarios, las “piedras angulares” que sean más relevantes para alcanzar nuestro objetivo con la mayor rapidez posible. Y estructurarlos de forma que sigan una secuencia lógica, ya que el aprendizaje es más sólido si se va construyendo sobre elementos previamente aprendidos.

Este proceso de configuración de la materia es difícilmente lineal, requiere sucesivas aproximaciones, borradores que se van asentando poco a poco. Necesitas investigar a lo ancho, para entender la amplitud de lo que estás abordando y tener el máximo contexto posible, y a la vez realizar catas que te permitan asomarte a la profundidad, al detalle. Contamos con ayuda, claro: bibliografía introductoria, cursos básicos, expertos que nos puedan dar su visión… Aun así, es fundamental el componente crítico; al fin y al cabo estamos elaborando nuestro propio programa, para nuestros propios fines. Solo nosotros sabemos lo que queremos y lo que no, dónde queremos profundizar y dónde no.

Técnicas

Llega el momento de incorporar toda ese conocimiento a nuestro bagaje. Seguramente en el proceso de investigación que nos ha llevado a definir nuestro “programa académico” hemos ido adquiriendo una visión más o menos difusa, pero hay que consolidarla, darle más solidez.

  • ¿Cómo codificamos el conocimiento para que permanezca con nosotros? Nuestro cerebro funciona de forma básicamente relacional; cualquier contenido tiene más probabilidades de ser incorporado si está relacionado con un conocimiento anterior. El uso de analogías (“esto es como aquello”) es por lo tanto muy poderoso. Del mismo modo, la utilización de recursos visuales ayuda al recuerdo y la relación. Las técnicas mnemotécnicas nos permiten aprender “de memoria” (una habilidad largamente denostada, pero que tiene sin duda su utilidad). La capacidad de comprimir el conocimiento (agrupando elementos relacionados entre sí para ser tratados como uno solo) nos permite, mediante el uso de esquemas, mapas mentales, etc… consolidar grandes cantidades de información relacionada en poco espacio.
  • La práctica/repetición es el elemento fundamental de incorporación de conocimientos. Debe prolongarse en el tiempo, con una cantidad de descanso adecuada entre sesiones. Entremezclar la práctica de distintas habilidades parece que refuerza el proceso (“a change is as good as a rest”, dicen los anglosajones).
  • Dentro de ese escenario, es importante el concepto de práctica deliberada. Es decir, no vale con dedicar horas de cualquier manera. La práctica deliberada hace énfasis en empezar despacio, asentando las bases, prestando atención a los detalles… antes de empezar a coger velocidad y refinamiento. También resalta la importancia de centrarse en practicar y repetir aquello que nos resulta difícil, que no nos sale.
  • Por último, entre las técnicas para reforzar el aprendizaje destaca frente a otras técnicas la realización de pruebas, exámenes. Cuestionarnos sobre lo aprendido nos permite, mediante el esfuerzo necesario para responder, consolidar lo que ya sabemos y descubrir aquellos puntos que debemos reforzar.

Teoría

Algunos conceptos teóricos subyacentes, y que me han resultado especialmente interesantes:

  • La sinapsis como mecanismo principal del funcionamiento cerebral. La creación de conexiones entre neuronas es la responsable de lo que aprendemos. El cerebro es plástico, ya que constantemente están formándose esas conexiones.
  • El “chunking“, o la agrupación de elementos, es la capacidad que tiene el cerebro para tratar un conjunto de elementos relacionados como si fuera uno solo, permitiéndonos ampliar nuestra capacidad de proceso. Por eso funcionan los resúmenes, como una agrupación máxima de elementos que posteriormente se van desplegando en varios niveles de detalle.
  • El modo de pensamiento focalizado en contraposición al difuso. El focalizado, relacionado con el trabajo consciente, es el que nos permite manejar un número limitado de elementos. El difuso, relacionado con el trabajo inconsciente (el que se produce cuando estamos pensando en otra cosa, incluso cuando estamos descansando) permite la relación de muchos más elementos, la creación de conexiones menos evidentes. Ambos son necesarios, y para ambos hay que dejar tiempo.
  • La memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo. La primera nos permite trabajar con lo que tenemos aquí y ahora; pero si queremos consolidar conocimientos debemos hacer un esfuerzo consciente en trasladarlos a la memoria a largo plazo. Las técnicas de trabajo están muy relacionadas con este objetivo.
  • Conocer la curva de aprendizaje (distinguiendo además entre aprendizaje percibido y real) nos permite fijar expectativas, conocer de antemano las distintas etapas que aparecen de forma recurrente. Al enfrentarnos a una nueva actividad nos sentiremos abrumados, pero enseguido empezaremos a hilar cosas y tendremos un progreso muy rápido. Tras esa etapa de euforia, sufriremos una cierta regresión que transcurre paralela a la conciencia de cuánto nos queda por saber. A partir de ahí, el conocimiento se va consolidando de una forma mucho más realista.
  • Teoría vs práctica: la teoría es relevante solo en la medida en que nos resulte útil para alcanzar el nivel que nos hemos prefijado.

Hábitos

  • Descansar: los ciclos de esfuerzo y descanso son necesarios para facilitar el funcionamiento cerebral. Mientras descansamos, además de recuperar energía para el trabajo focalizado, permitimos que el cerebro entre en el modo difuso.
  • Sueño: el sueño forma parte de los ciclos de descanso (en el sentido en que permiten a nuestro cerebro trabajar en modo difuso, inconsciente) pero además parece que tiene un efecto fisiológico de limpieza de toxinas en el cerebro, una especie de lavado y puesta a punto que permite que los procesos cognitivos continúen funcionando correctamente.
  • Ejercicio: parece que la ciencia corrobora el viejo dicho de “mens sana in corpore sano”. De hecho, la actividad física parece que es capaz incluso de promover la regeneración neuronal.
  • Eliminar barreras: disponer de todos los materiales que vayamos a necesitar durante nuestras sesiones de aprendizaje, eliminar distracciones, tener un entorno adecuado… va a facilitar que nos sumerjamos en el estudio. Se trata de ponérnoslo fácil.
  • Compromisos: la asunción de compromisos (monetarios, con otras personas, público) parece que refuerza los procesos de aprendizaje (en realidad, cualquier proceso de adquisición de hábitos)
  • Persistencia: el proceso puede alargarse, ser frustrante… por eso es importante crear hábitos que transformen el aprendizaje en rutina, utilizar mecanismos (como la técnica pomodoro) que nos ayuden a vencer a la procrastinación, incluso asumir un compromiso inicial (como el de las 20 horas de Kaufman) que nos evite abandonar cuando las cosas se pongan feas.

Filosofía

Aquí recojo algunas notas que me han resultado interesantes a la hora de abordar cualquier proceso de aprendizaje

  • Mentalidad de crecimiento: frente a la visión de mentalidad fija, la mentalidad de crecimiento defiende que independientemente de nuestros condicionantes de partida todos somos susceptibles de mejorar. Que es más importante centrarse en el proceso (que es algo que está a nuestro alcance manejar) que en el resultado.
  • Mentalidad de principiante: tenemos que luchar contra la ilusión de conocimiento (esa sensación que tenemos a veces de “yo ya lo sé”, y que nos impide sumergirnos en el aprendizaje), y también asumir que el proceso de aprendizaje estará lleno de errores. De nada vale quedarnos en la seguridad de lo que ya hacemos bien, sino que debemos buscar deliberadamente aquello que hacemos mal para mejorarlo. Debemos invertir en la pérdida, saber que es fallando cuando aprendemos.
  • Interiorización: el proceso de aprendizaje, si está correctamente desarrollado, acaba resultando en una asimilación tan completa de lo aprendido que dejamos de percibirlo conscientemente. Hacemos entonces las cosas de forma automática, inconsciente; pero sólo después de haberlas repetido una y otra vez de forma consciente. La intuición, dicen, es todo aquello que hemos olvidado que un día aprendimos; o también que es el puente entre nuestro consciente y nuestro inconsciente. Una vez que hemos interiorizado algo, somos capaces de ver más allá, de prestar atención a un montón de detalles y matices adicionales que, cuando estamos en un nivel de desarrollo inferior, nos pasan completamente por alto porque nuestra atención consciente está preocupada de lo básico que todavía no dominamos.
  • Personalización: en última instancia, sea lo que sea lo que aprendamos, debemos permitir que se fusione con nuestra esencia, nuestro yo más profundo. No debemos autoimponernos una visión de la práctica que no vaya con nosotros, que se aleje de nuestra forma de ser y de ver el mundo.

Fuentes

Algunas fuentes que he utilizado para documentarme:
Curso “Learning how to learn” de la Universidad de California – San Diego
The 4-hour chef, de Tim Ferriss
The Art of Learning, de Josh Waitzkin
The first 20 hours, de Josh Kaufman
Conferencia de Anxo Pérez en Mentes Creativas

Y por supuesto, artículos, webs, etc… que he ido enlazando dentro del texto.

Seguro que en el futuro habrá más lecturas, que quizás me lleven a modificar este esquema. Pero de momento, para mis objetivos, este resumen me vale.

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5 comentarios

  1. Ese ‘hallamos’ ¿No debería ser ‘hayamos’? Borra el comment una vez resuelto. :-) El post está muy bien y no conocía el libro de Kaufman (sí tengo el del MBA que recomiendo mucho). Gracias.

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