¿Qué quieres aprender? Y sobre todo, ¿por qué?

Con esto de mi cambio de ciclo, estoy sintiendo una efervescencia interior, así como “ganas de hacer cosas”, que durante una época habían estado un poco sepultadas. Tengo más tiempo, y sobre todo menos “preocupaciones” de esas que te roban la energía aunque no les dediques atención. Y una de las cosas que me apetecía hacer era “aprender algo nuevo”. Porque, aunque soy un firme defensor de que siempre hay que estar aprendiendo, la realidad es que yo llevaba ya mucho sin someterme a un proceso de aprendizaje “estructurado” (sí, incoherente, lo sé).

El caso es que te pones a pensar y… ¿qué me pongo a aprender? A día de hoy, con la cantidad de recursos disponibles, las posibilidades son infinitas. Nadie se puede refugiar en el “no tengo acceso al conocimiento” para no aprender. Y quizás por esa inmensidad de opciones, aplicando la paradoja de la elección, me siento un poco abrumado.

Lo que más me inquieta, en realidad, no es elegir algo “que me sirva” (que podría ser un proceso racional tras el cual podrías llegar a determinadas conclusiones), sino elegir algo “que me apetezca”. La motivación es esencial en el aprendizaje, como lo es en cualquier empresa a largo plazo. Es la motivación la que te hace ser un agente activo del proceso de aprendizaje (eres tú el que busca, el que estructura, el que aprovecha lo que aprende), y la que te hace superar los inevitables baches que se producirán en él (cuando estés cansado, cuando no te apetezca, cuando te tengas que quitar tiempo de otras cosas).

Y en esas estamos. Transformar ese etéreo deseo de aprender en un aprendizaje concreto me está resultando difícil. A cada cosa que me planteo aprender la someto a un tercer grado: ¿realmente quieres aprender esto? ¿por qué? ¿para qué?

Aunque quizás el enfoque deba ser otro. Coger una materia y empezar a trabajarla. Irse “enamorando” poco a poco de ella. Hacer un esfuerzo consciente en sacarle partido. Quizás esperar a una especie de iluminación sea la mejor forma de no empezar nunca.

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Raúl Hernández González

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4 comentarios en “¿Qué quieres aprender? Y sobre todo, ¿por qué?

  1. Creo que el reto del futuro es transmitir lo aprendido a los hijos. Así que hay que aprender técnicas para hacerles el camino más sencillo y práctico. No se trata de que cumplan lo que nosotros no hayamos conseguido sino animarles a tener habilidades: que aprendan rápido, que tomen decisiones, que hablen en público, que participen y que aunque siempre tengan la opción de ser funcionarios que no sea una de las más prioritarias.

    Y también enseñar a otros niños participando en talleres o actividades en los que les puedas explicar tus experiencias. Espacios de coworking y de colaboración con niños puede ser una opción.

    Aunque no sé si habías pedido opinión…

  2. La opinión siempre es bienvenida, claro :)

    Un punto de vista interesante. Realmente yo estaba pensando en “aprender para mí”, y lo que tú planteas es “enseñar a otros”. Enriquecerme yo vs enriquecer a otros (no se me escapa que en el proceso seguro que me enriquezco también).

    ¡Gracias!

  3. Sabes, Raúl, creo que a una decisión tan importante y compleja como la de qué quiero aprender, cuando el propósito último no es profesional, sino de satisfacción personal profunda, no se llega de forma analítica, a través de preguntas.

    Creo que la intuición es mucho mejor. Esperas a que surja el interés y el deseo.
    Y si no te llama la atención nada, pues nada.
    Si te llama algo la atención, pues sigue su camino para ver dónde te lleva, el “irse enamorando” al que aludes al final del artículo. Una estrategia emergente de descubrimiento de intereses.

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