Comunicar, comunicar, y cuando creas que hayas comunicado… comunicar

Contaba hace unas semanas que había llevado a cabo un proceso de “recopilación de feedback” de la gente con la que trabajo. Analizando las respuestas, especialmente en el ámbito de “qué puedo hacer mejor”, ha aparecido un patrón común: la comunicación. Comunicación tanto “entrante” (me piden que esté más abierto a las peculiaridades de las distintas áreas, que me relacione más con ellas, que analice más con ellas el impacto que pueden generar las cosas que hago), como “saliente” (tanto dentro del equipo, como hacia fuera: estatus de los proyectos, próximos pasos…)

Me ha llamado la atención porque, la verdad, yo no tenía en el radar este déficit de comunicación. Mi percepción (obviamente sesgada) es que te pasas el día hablando con gente, dando vueltas a los mismos temas… como que ya está todo “suficientemente comunicado”. Pero es evidente que no.

Algo me hace pensar que este es un problema común. Que tendemos a ver el mundo con nuestras gafas (los temas con los que estamos trabajando todos los días, de los que hablamos en cada reunión, los que rumiamos cuando vamos en el coche…) y, aunque sepamos racionalmente que los demás no están igual de metidos en el tema, nos creemos que con “dos pinceladas” aquí y allá ya están puestos al día. Y no es así.

Comunicar debe convertirse, entonces, en una especie de obsesión. Comunicar, comunicar, y recomunicar. Hasta el punto en que tengas la sensación de estar siendo pesado. Aunque te aburras a ti mismo. Porque es muy probable que, aunque a ti no te lo parezca, para los demás siga siendo insuficiente.

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1 comentario

  1. Pues fíjate que yo creo que, muchas veces, como diría Homer, el problema es la comunicación. Demasiada comunicación.

    Sobre todo porque comunicar mucho no quiere decir comunicar bien necesariamente, y que muchas veces el comunicar mucho quiere decir perderse y no mantener el foco de lo que es importante y de lo que no.

    Creo totalmente que la comunicación es capital, y que es muchas veces un problema. Pero igualmente que no siempre más comunicación es mejor y hay que mantener un balance y procurar que sea lo más efectiva posible. Que es muy complicado, por supuesto.

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