¿Tienes un plan? A ver, enséñamelo

“Me encanta que los planes salgan bien”, que decía “Hannibal” Smith en El Equipo A

A todos nos encanta que los planes salgan bien. La cuestión es… ¿de verdad tenemos un plan?. Tomemos cualquier objetivo/intención que tengamos en mente. Encontrar trabajo, perder peso, aprender a tocar la guitarra, mejorar nuestra situación financiera, prepararse un maratón, establecernos por nuestra cuenta… lo que sea. Elige tú, mientras lees esto, cualquiera de tus objetivos. Y ahora, justo ahora, localiza el sitio donde tienes escrito tu plan: los objetivos, las acciones, los plazos, los indicadores que te sirven para controlar la evolución, los hitos, los informes de seguimiento periódico, las medidas correctoras que hayas ido tomando…

Apuesto a que una gran mayoría no tiene nada de eso. A mí, desde luego, me pasa. Cada X tiempo me da un punto reflexivo, pienso en distintas cosas que quiero conseguir, “venga, coño, que no se diga”. Puede que más o menos, en mi cabeza, formule algunas “vías de acción” nunca demasiado concretas. Incluso puede que durante algunos días, fruto del entusiasmo, vaya haciendo algo. Luego, llega el día a día y se te cruza en tu camino. Sí, en tu cabeza sigues teniendo esa sensación de “jo, yo quería hacer…”, pero se pasan los días, las semanas, los meses… y te das cuenta de que has avanzado poco o nada en tus propósitos. Entonces vuelves a empezar, “venga, ahora sí, que no se diga”. Un nuevo “subidón” que no tarda en desinflarse de nuevo.

Es curioso. Porque la “receta” para hacer las cosas mejor suele ser bastante sencilla. Hay una serie de métodos y herramientas, con base científica / estadística que te ayudarán; simplemente es cuestión de seguirlas. ¿Por qué, entonces, no lo hacemos? Yo no creo que sea “falta de motivación” (eso que dicen de “si de verdad quieres, puedes”). Probablemente sea una mezcla de exceso de confianza (nos fiamos demasiado de nuestra voluntad/motivación/intuición) y cierto “miedo a formalizar”. Parece que esas cosas de “planificar”, de “aplicar un método”, de “definir objetivos, acciones, indicadores”, establecer una rutina de “revisión, ajuste”… suena todo demasiado rígido, demasiado formal, demasiado… ajeno. Qué somos, ¿robots? Total, si no es tan difícil, para que me voy a andar liando, ya voy yo haciendo.

Pero la realidad es tozuda, y se empeña en demostrarnos que sin plan, nos perdemos. Cada vez que nos planteémos un propósito, si de verdad queremos verlo transformado en realidad, deberíamos acompañarlo con un plan que nos sirva de guía de actuación. No tiene por qué ser un complicadísimo diagrama de Gantt; cada proyecto, cada propósito, tiene sus características y debemos adaptar las herramientas de planificación a ellas. No tiene por qué ser complicado, no tiene por qué robarnos tiempo, no tiene por qué ser incómodo.

Cada día tengo más la certeza de que necesitamos planes, métodos, herramientas, rutinas. Ceñirnos a ellos, con todos sus elementos. Con todas sus servidumbres, llegado el caso, también. Porque nuestra naturaleza humana (desde luego la mía) es limitada y poco fiable, tiene tendencia a la dispersión, y a dejar que los buenos propósitos se queden en eso, en un mero propósito, en un “desideratum” que no llega nunca a concretarse.

Si queremos que “los planes salgan bien”, más nos vale tenerlos.

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Raúl Hernández González

Soy Raúl, el autor desde 2004 de este blog sobre desarrollo personal y profesional. ¿Te ha resultado interesante el artículo? Explora una selección con lo mejor que he publicado en estos años.

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5 comentarios en “¿Tienes un plan? A ver, enséñamelo

  1. Pilar Jericó pone por delante de cualquier plan o intención, el hábito para poder hacerlo.

    http://www.pilarjerico.com/los-habitos-nos-hacen

    Con el tiempo me he dado cuenta que el hábito es más importante por ser la llave que te permite llevar a cabo una actividad o plan.

    Sin dedicar sistemáticamente tiempo a algo, pienso que no se produce transformación y sin cambio no hay planes ni proyectos que puedan salir adelante.

    Tan fácil y tan difícil como eso.

    Haruki Murakami en su libro “De qué hablo cuando hablo de correr” lo refleja como nadie.

  2. En otro orden de lugar, creo que hay otro problema.

    ¿Cuantos planes a la vez puede gestionar una persona?.

    En TI sabemos -otra cosa es que lo reconozcamos- que un responsable de proyectos que tenga que gestionar más de cuatro a la vez, empieza a cometer fallos y malograr objetivos.
    ¿No pasa igual con los planes y las personas?.

    Rotamos siempre al menos entre un Plan Financiero, un Plan de Vida, un Plan de Carrera y el resto en actividades que no encajan en esos planes (¿mantenimiento?) pero que quitan tanto o más tiempo.

    ¿De verdad podemos llevar tantos planes sin cometer errores, desviarnos, perdernos y volvernos a encontrar otra vez?.

  3. He encontrado este blog buscando sin rumbo blogs por internet. Me gusta su frescura al hablar: tan poco recargada de formalismos excesivos…Le felicito. Y sí, es cierto. Uno puede tener muchas cosas en la cabeza, pero sin un plan no se va a ningún sitio. Quien no sabe lo que busca, no ve lo que encuentra.
    Un saludo.

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