Amar lo que haces, hacer lo que amas… ¿cuál es la buena?

Imagino que todo el mundo habrá escuchado/leído alguna versión de este “juego de palabras”, la dicotomía entre “amar lo que haces” y “hacer lo que amas”. Yo sí, y siempre me ha parecido que encierra un gran conocimiento… pero me pasa con ella como con el clásico “una de cal y una de arena”. ¿Cuál es la buena? ¿La cal o la arena? ¿Qué es lo que debemos buscar? ¿Amar lo que hacemos, o hacer lo que amamos? Porque así a priori puedo encontrar argumentos válidos para las dos… pero al final, con el tiempo, he ido haciendo mía una interpretación que, en realidad, elimina en cierta medida la incompatibilidad entre ambas.

Hacer lo que amas. Sí, vale, de acuerdo, ¿cómo no va a resultar un buen consejo? Puestos a poder elegir, mejor hacer algo que te gusta que algo que no te gusta. Ahora bien, es un consejo que tiene no uno, sino varios trucos. En primer lugar, porque no es fácil identificar “lo que amas”. A veces nos pueden venir ramalazos y pensar “podría pasarme la vida haciendo…”, pero son pocas personas las que sienten en su interior una pasión tan intensa y sostenida en el tiempo; la mayoría mezclamos intereses que en distintas épocas se van sucediendo con distinta intensidad, y que no somos capaces de identificar con claridad.

Además, la mayoría del tiempo perseguimos algo que no existe, una versión idealizada de nuestra pasión que, si un día por casualidad logramos vivir, puede llegar a ser muy decepcionante. Porque desde fuera es fácil imaginar que tu vocación se desarrolla a la perfección, al dictado de tu imaginación. El que sueña con ser arquitecto se imagina diseñando grandes edificios significativos, no visando planos de aburridos pisos de extrarradio. El que sueña con ser periodista se imagina realizando investigaciones dignas de premios Pulitzer, y no cubriendo la enésima rueda de prensa del político de turno. El que sueña con ser fotógrafo se imagina recorriendo el mundo cámara en ristre, y no haciendo fotos de carnet por 5 euros o dedicando sus fines de semana a hacer bodas. El que sueña con ser pintor se imagina creando grandes obras de arte, y no pintando mil veces el mismo lienzo de venta en tiendas de decoración. El que sueña con ser programador se imagina creando un software alucinante, y no el enésimo parche de un software de contabilidad. Etc.

Y eso, asumiendo que existe una versión de “lo que amas” (incluso aunque resulte aburrida, decepcionante y alejada de nuestras ensoñaciones) que nos permita mantenernos económicamente. Porque no olvidemos que, al final, hay que ganarse la vida, que nadie nos debe nada. Que podemos desear con todas nuestras fuerzas vivir de la petanca, pero a lo mejor simplemente no es posible.

Así que sí, “haz lo que amas”… pero con cuidado, porque a lo mejor no es tan buen consejo y más nos vale tener un plan B. Que es, en realidad, “ama lo que haces”.

¿En qué consiste lo de “amar lo que haces”? Yo lo interpreto desde una perspectiva que puede sonar un poco “zen”… Dado que en un momento determinado tienes que hacer lo que tienes que hacer, procura hacerlo lo mejor posible. Procura enfocarlo de la manera más positiva posible, procura aprovechar para aportar algo, procura extraer de esa experiencia el mayor aprendizaje que puedas. Concéntrate en lo bueno que tiene lo que haces, siempre hay algo. Pon curiosidad, pon interés, pon afán de superación. Tengo un amigo, al que respeto muchísimo, que siempre dice “Mira, Raúl, yo siempre procuro dar el máximo; y si me dicen que vaya a hacer un café, voy a procurar que sea el mejor café del mundo”.

Por supuesto, no se trata de conformismo puro y duro, de darte igual lo que te pase. No dejamos de ser responsables de nuestra vida, y por lo tanto de dirigirla hacia donde queramos en la medida en que podamos. Pero ese “en la medida en que podamos” no es baladí. Porque a veces esa medida es pequeña, y es tontería estar permanentemente hundido en la frustración de no poder hacer lo que presuntamente amamos (que además en el 99% de los casos dista de ser ElDorado que imaginamos), en vez de aprovechar y disfrutar lo que tenemos… en definitiva, de amar lo que hacemos.

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Raúl Hernández González

Soy Raúl, el autor desde 2004 de este blog sobre desarrollo personal y profesional. ¿Te ha resultado interesante el artículo? Explora una selección con lo mejor que he publicado en estos años.

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1 comentario en “Amar lo que haces, hacer lo que amas… ¿cuál es la buena?

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