Aprendiz de mucho, ¿maestro de nada?

Dice la sabiduría popular que “Aprendiz de mucho, maestro de nada“. Viene a poner de manifiesto la necesidad, si uno quiere adquirir un verdadero nivel de experto en una materia, de centrarse en ella y no andar distraído con otras. Y, mal que me pese (porque yo tiendo a ser disperso en mis intereses y me cuesta “centrarme” sólo en una cosa), creo que es verdad. En los últimos tiempos, Malcolm Gladwell ha hecho fortuna con su “regla de las 10.000 horas” que, en el fondo, viene a decir lo mismo.

Y sin embargo…

Hace unos siglos (cuando existían los gremios y eran habituales los conceptos de “aprendiz” y “maestro”), este consejo tenía mucho valor. Convertirse en “maestro” en una disciplina implicaba alcanzar un status, lograr una forma de ganarse la vida y alimentar a tu familia; aunque fuese un camino duro, al final acababas obteniendo tus dividendos. Porque además el camino a la maestría era un camino incremental: lo que empezabas aprendiendo al inicio de tu carrera servía como base para futuros conocimientos, siempre podías ir a más, pero lo que llevaras aprendido siempre te serviría. Por lo tanto, se puede decir que poner todos tus esfuerzos en el camino que te llevaba a ser “maestro” era una apuesta segura.

Pero ahora las cosas, tengo la sensación, son distintas. Sea cual sea la disciplina en la que desées ser “maestro”, a lo largo de tu vida ésta se va a ver sometida a tantos cambios que el camino a la “maestría” se torna mucho más difícil. Mientras que antes el número de innovaciones significativas que un campo podía experimentar a lo largo de una vida era muy limitado, si es que había alguna, ahora el ritmo de cambio es muy acelerado, y muy importante. Ahora, “ser maestro” en cualquier área implica un esfuerzo mucho mayor, más sostenido en el tiempo. Tienes que estar dando pedales constantemente no sólo para avanzar, si no simplemente para mantenerte. Y aun encima, ni siquiera puedes estar seguro de que tu campo de especialización llegue un momento en el que, simplemente, desaparezca. Y con él, todo el valor de tu maestría. Lo que antes era una apuesta razonablemente segura, ahora exige todavía más esfuerzo y tiene un retorno mucho más incierto.

Por eso, creo que el viejo adagio que despreciaba al “aprendiz de mucho” ha perdido fuerza. Sí, sigue siendo importante aprender, focalizarse en algún área, destacar… pero cada día es más importante complementarlo con una visión lateral que te permita ir “sembrando” en otros campos, a veces complementarios y a veces radicalmente distintos, como una especie de “seguro” para el futuro.

¿Fácil? No. Pero nadie dijo que lo fuera.

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6 comentarios

  1. Me identifique completamente con este post, yo soy uno de esos aprendiz de todo y que he intentado y no he podido focalizarme en un solo topico y tratar de ser maestro en eso, me gusta andar metido en todo, pero eso me ha servido en muchas ocasiones, me permite ser mas flexible y poder adaptarme mas rapidamente al tener nociones de diferentes areas.

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