Delegar es…

Delegar es…

  • dar autonomía al colaborador para que tome sus propias decisiones
  • aceptar las decisiones que tome el colaborador, aunque no sean las que uno mismo hubiera tomado
  • no desautorizar al colaborador en público; como mucho, en privado
  • no intervenir, ni dar tu opinión, salvo petición expresa del colaborador o riesgo de catástrofe (que es casi nunca)
  • no participar en reuniones relevantes acerca del proyecto sin la presencia del colaborador; de hecho, el que sobra eres tú
  • dar acceso al colaborador a toda la información, recursos y contactos necesarios para que efectúe su labor
  • dar una orientación al colaborador al principio de todo, y luego dejar que actúe según su propio criterio
  • realizar un seguimiento periódico del encargo; no se trata de “aprobar” ni de “enmendar” la marcha del proyecto, sino simplemente de estar informado
  • dar feedback al finalizar, siempre de forma constructiva
  • atribuir los resultados del proyecto al colaborador

Y si no, lo siento mucho, no estás delegando, aunque digas que sí. Estarás microgestionando (sin llegar a todo, porque no hay tiempo suficiente como para atender a todo con el nivel de detalle necesario), castrando la iniciativa de los colaboradores y construyendo un equipo que no dará un paso sin que se lo ordenen/autoricen. Luego no te quejes de que “lo tengo que hacer yo todo”.

También en

Raúl Hernández González

Soy Raúl, el autor desde 2004 de este blog sobre desarrollo personal y profesional. ¿Te ha resultado interesante el artículo? Explora una selección con lo mejor que he publicado en estos años.

¡Y si te suscribes podrás seguir recibiendo más reflexiones y herramientas útiles para ti!

También en

Latest posts by Raúl Hernández González (see all)

6 comentarios en “Delegar es…

  1. Estoy completamente de acuerdo contigo. EL 90% de la gente en posiciones de dirección ( a cualquier nivel ) no delega, sino microgestiona. Lo que también es cierto es que tampoco se puede delegar todo. Hay que conocer bien a tu gente para ver qué tareas puedes delegar. Es como todo, delegar algo en alguien que todavía no lo peude abordar, termina en desastre, tanto para el “delegado” , que puede perder confiana en su trabajo y valía como para el “delegante”, que se autoafirma en que esto de delegar es una falacia. Es toda una suerte dar con un responsable que sabe delegar

  2. Me encantaría poder delegar y no microgestionar pero se hace dificilisimo tener colaboradores que tengan capacidad de organización, gestión, y responsabilidad frente a los proyectos. Suprimir el uso de creo y me parece, del vocabulario empresarial, nos ayudaría a crear un entorno de confianza y delegación efectiva con nuestros colaboradores. ¿Es culpable el que microgestiona porque no sabe delegar o el que ha sido delegado que no hace sino dejarse microgestionar? ¿Qué te parece?

  3. Sin duda, para que el proceso de delegación funcione bien es necesario que las dos partes estén en sintonía. Y ser “delegado” implica asumir una serie de responsabilidades, que hay gente que no quiere asumir (o no sabe, o no lo ha hecho nunca). Pero también es una cuestión de perfil. Si el colaborador no tiene ese perfil… habrá que desarrollárselo. Y si es incapaz de desarrollarlo, a lo mejor es que no es el colaborador que se necesita.

  4. Estoy totalmente de acuerdo contigo Raúl. Soy Asistente Virtual y mi trabajo consiste en que otros deleguen ciertas tareas en nosotros. La delegación es algo esencial para el éxito de cualquier empresa o negocio pero el problema es que hay muchas personas que no saben delegar, que piensan que ellos pueden con todo y que nadie como él para hacer las cosas. Espero que este artículo ayude a muchas personas a tener claro el proceso de delegación y que entiendan que hay personas muy capacitadas aunque sea fuera de su empresa que pueden ser perfectos “delegados”.

  5. Interesante… aunque no estoy muy de acuerdo en que eso que describe sea “microgestionar”. Una cosa es ser capaz “de vez en cuando” de ir al detalle (bien de forma reactiva, cuando se intuyen problemas; bien de forma activa, a modo de “cata” periódica) y otra la microgestión (que implica estar encima siempre de todo… algo imposible, por pura falta de tiempo)

Deja un comentario