Los ebooks no son para libros de consulta

Aviso: durante el mes de junio de 2012, participo en el Curso de Identidad Digital para Profesionales en Madrid

Tengo un ebook, un Kindle DX para ser más exactos, desde hace casi dos años (je, recuerdo la reflexión que hice en su día sobre Kindle vs. iPad… y al final he acabado teniendo los dos, aunque en realidad sólo el Kindle es realmente mío, porque el iPad es comunal… ). En este tiempo, creo que le he dado buen uso… hasta donde he podido.

Me explico. Los ebooks son fantásticos, desde mi punto de vista, para la lectura lineal. Novelas, ensayos… cualquier libro que se lea “ordenadamente” tiene en estos aparatos un lugar natural. Yo, desde luego, no echo de menos (como alguna gente) eso del “olor a libro”, ni tampoco el “pasar páginas”. Es decir, la experiencia para mí es tan buena o incluso mejor que la que puedas tener con un libro en papel, y encima con las ventajas derivadas de la digitalización.

Sin embargo, hay otro tipo de libros para el que creo que los ebooks no están tan bien capacitados: los libros de consulta, libros técnicos, etc. En estos libros, para mí, es fundamental la capacidad de “hojear” (¿u “ojear”). De hacer una visión global del libro pasando sus páginas rápidamente para entender su estructura, de moverse alante y atrás buscando una información concreta (a veces sin más pistas que cierto recuerdo visual), de realizar anotaciones y utilizar ayudas visuales para desentrañar el contenido, etc… en definitiva, no son libros que no están pensados para leer “empezando por el principio y acabando por el final”.

Tony Buzan, en su libro “Use your head”, explica muy bien cuál es la aproximación correcta para trabajar con este tipo de libros de cara a un aprendizaje eficiente. Y los ebooks están, para mí, mucho peor adaptados a esa forma de abordar un libro que los volúmenes tradicionales en papel. Porque sí, hay herramientas que permiten hacer anotaciones, y si están bien editados los libros (con índices, etc… que desde luego dista de ser la norma) puede ser más fácil moverse entre sus páginas… pero sigo pensando que todavía no está bien resuelto.

Con lo cual, uno se encuentra en una disyuntiva. Porque el ebook es muy cómodo de llevar, y además el acceso a las versiones digitales de los libros es mucho más fácil (y, según y cómo, “económica”)… pero de cara a sacar partido a este tipo de libros, supone un handicap. Y me pregunto si la tecnología será capaz, en algún momento, de superarlo; yo, desde luego, todavía veo que queda bastante camino por recorrer.

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