Enseñar vs. aprender – reflexiones de un profesor mejorable

Ayer estuve viendo este episodio de Redes (ya viejuno… se habla de Wikipedia como un “proyecto novedoso”…). El caso es que durante el debate surgía una cuestión interesante. “Que un profesor enseñe no implica automáticamente que un alumno aprenda“. Esa contraposición entre la enseñanza y el aprendizaje me hizo pensar.

Yo he tenido la suerte de estar en los dos lados de la ecuación. En el de “aprendiente”, y en el de “enseñante”. E incluso con esa doble experiencia, he de decir que resulta muy difícil cambiar el paradigma del “profesor”. Cuando te toca “impartir” una materia (si es que el propio verbo suena unidireccional), es complicado evadirse de la tendencia a “contar tu rollo”. Antes de empezar, preparas “lo que vas a dar en clase”. Organizas los contenidos del curso de acuerdo a tus esquemas mentales. Tienes un “temario”, te preocupa no tener tiempo para que “entre todo”. En definitiva, tiendes a organizar todo el proceso desde la perspectiva de la enseñanza, centrada en ti mismo… en vez de desde la perspectiva del aprendizaje, centrada en el alumno.

Y es que el problema del aprendizaje es que hay uno por cada alumno. Cada uno tiene sus intereses, sus expectativas, sus conocimientos previos, su ritmo, su forma de aprender, sus circunstancias personales, sus capacidades innatas. Tratar de proporcionar una experiencia de aprendizaje individualizado dentro de una clase colectiva es complicado, y desde luego exige mucho más esfuerzo y es mucho más incómodo para el profesor.

La cuestión es que, si no se hace, nos quedamos en “enseñanza” pero no generamos “aprendizaje”. Y entonces hemos hecho un pan con unas tortas, y para ese viaje no hacen falta alforjas. Es algo que tendré que mejorar de cara a futuro.

Contenido relacionado: