¿Son sostenibles los proyectos paralelos?

El otro día comentaba con un conocido la situación de su empresa. Tras años de prestar servicios a clientes a modo de consultoría, había decidido enfocarse a desarrollar un “producto propio”. Había cambiado de arriba abajo la empresa para adecuarse a este nuevo enfoque. Y en ellas estaba. Confesaba que con cierta inquietud… porque pasar del modo “trabajo hecho para terceros, trabajo cobrado” al modo “trabajo hecho para uno mismo y ya se verá si fructifica” da miedo. Donde antes entraban ingresos de forma más o menos regular, ahora sólo hay gastos… y quién sabe por cuánto tiempo. Un salto de fe.

Le preguntaba yo si no se había planteado compatibilizar los dos modelos: que una parte de la empresa siguiera explotando el modelo consultoría, generando ingresos… y financiando así al “proyecto propio”. Y él me comentaba que en realidad era algo que habían intentado… y que no había funcionado. Porque por mucho que quisieras destinar tiempo y recursos al proyecto propio, cuando aparecía un cliente resultaba difícil decirle que no. Con lo cual tus esfuerzos, tu atención… se dedican a ese cliente, y a ese “dinero cierto”, y se desvían de tu incierto proyecto propio. Por lo que al final, la alternativa que había tomado era “quemar las naves” y apostar el 100% al proyecto propio.

En cierto sentido, me sentí identificado. Uno puede plantearse la idea de apostar por un proyecto propio, el que sea. De “tirarse a la piscina”. Pero resulta que, mientras está en ello, surgen oportunidades. Hacer un proyecto que no tiene que ver con lo que quieres desarrollar, pero que te pagan bien. Y oye, tú tienes un alquiler, unos niños… te vienen bien los euros… total, puedo dedicarle un poco de tiempo sin desviarme de lo mío… lo haces. Sin darte cuenta, surge otro… y lo haces. Un compromiso con un antiguo compañero… venga, va. Pasan las semanas, los meses… y de repente te preguntas qué está pasando con “tu proyecto”. No ha avanzado. ¿Cómo va a avanzar, si apenas le has dedicado tiempo? Y cuanto menos avanza, menos “tangible” lo ves, y más dudas te entran.

Lo mismo podría aplicarse a quienes quieren desarrollar un proyecto “a tiempo parcial” mientras mantienen su trabajo por cuenta ajena… “Yo le dedico las tardes, y los fines de semana, y lo que haga falta”. Pero es poco tiempo. Y sobre todo, por mucha ilusión que tengas, es poca energía la que te queda. ¿Durante cuánto tiempo se puede sostener esa situación?

En definitiva… ¿pueden ser sostenibles los proyectos “paralelos”? ¿O es necesario centrarse, ponerse los “guiaburros” para no hacer nada que no tenga que ver con el proyecto, superar el vértigo del “los cien pájaros volando vs. el que está en la mano”… y que sea lo que dios quiera? Imagino que es una cuestión de confianza, de tolerancia al riesgo… no es una papeleta fácil.

Foto: Mykl Roventine

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Raúl Hernández González

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7 comentarios en “¿Son sostenibles los proyectos paralelos?

  1. Pues espero que sean sostenibles los proyectos a tiempo parcial, porque el día que me ponga con uno lo voy a hacer así. Soy un acojonao, qué le vamos a hacer.

  2. Rotundamente ¡SÍ!

    Es más tienen la ventaja de hacerte ir al grano, a lo esencial, al ser listo al no disponer de tiempo/dinero. Es la mejor forma de lanzar proyectos. De lejos.

    De cara a la consultoría también es manejable:
    1. Nadie debería aceptar proyectos que le roben el 100% de su tiempo. Marca un tope, y aprende a decir que no.
    2. Vende servicios cortos (auditoria, estrategias, consultoria por horas). El problema de los consultores “unipersonales” es que no suelen ser cazadores (no saben captar nuevos clientes de otro forma que con el boca a boca de sus clientes actuales), así que sienten un miedo escénico en el momento de decir que no a uno de los clientes que tienen en cartera.

    Si tienes un negocio debes tener la capacidad de atraer a nuevos clientes cada mes. Si no es el caso, es que sencillamente no hay negocio, solo un proyecto de auto-empleo.

  3. Bueno, yo llevo casi dos años así. Trabajo para una empresa y tengo mi propio proyecto, al que le dedico lo que puedo. ¿Es sostenible?. Depende de las expectativas… A mi me va bien. Cierto es que la cosa no crece al ritmo que me gustaría, pero es que no tengo mucho tiempo más. ¿Podría crecer más rápido?. Puede, pero entonces el riesgo aumentaría. Yo si creo que son compatibles, pero hace falta disciplina para compatibilizarlos, y no abandonar, ni desviarse del camino.

  4. Por supuesto que si. y no creo que sea una cuestión de confianza o de tolerancia al riesgo.
    Si tienes familia a tu cargo como es mi caso no es cuestión de dejar lo que estás haciendo del día a la mañana. Es cuestión de gestar un proyecto primero en tu mente, luego ir construyéndolo y mejorándolo y cuando ya hayas empezado a generar un ingreso razonable y ves que tiene futuro, largas lo anterior. Hay que dar un salto en algún momento. pero me parece en mi caso irresponsable y cómo hacerlo al incio. Se puede. Pero claro, exige tiempo, energía y menos horas de sueño.

  5. Precisamente ayer hablaba del tema con un compañero de trabajo.

    Como bien han apuntado otros comentaristas, es importante distinguir hasta que punto el proyecto es sostenible y hasta donde eres tú mismo sostenible (hipoteca, hijos, familia, gastos adicionales, …). En fin, echar cuentas como todo hijo de vecino sin más :p . Pero es cierto que es dificil evaluar cada caso abstrayendose del contexto personal.

    Creo que fue en un libro de Guy Kawasaki donde se apostaba por avanzar desde servicios a productos y hacerlo gradualmente. Ahora bien, eso mantiene la duda de cómo de rápido “quemas” ese porcentaje de servicios para dedicarlo al producto ? No tengo claro que haya una respuesta universal.

    Quizá ayude a la hora de elaborar el plan de producto intentar ceñirse en lo posible a un cronograma con hitos temporales lo más concreto posibles, dentro de la poca certeza de un plan a meses vista.

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