¿Cómo se presentaba Leonardo?

¿Cómo se presentaría a sí mismo Leonardo da Vinci? (vaya, ya está Raúl con sus paranoias…). No, en serio. Pensadlo por un momento. Estamos hablando del prototipo de genio multidisciplinar, que ha quedado para la Historia como icono del hombre renacentista. Artista, científico, ingeniero, inventor, anatomista, escultor, arquitecto, urbanista, botánico, músico, poeta, filósofo y escritor… dice la wikipedia que eso es “polímata”. La cuestión es… si en aquella época hubiesen existido las tarjetas de visita… ¿qué pondría debajo de “Leonardo da Vinci”?. Si en aquella época hubiese existido twitter… ¿cuál sería su “bio”? ¿De qué manera cabría acotar en una etiqueta o breve frase todo lo que Leonardo era, todo lo que Leonardo podía aportar, sin dejar fuera aspectos enormemente relevantes?

Lo digo porque, hoy igual que ayer, yo sigo con uno de mis temas recurrentes: cómo definirme, cómo acotarme, cómo proyectarme al exterior. Porque, aunque lejos de considerarme un “Leonardo”, sí comparto con él una cierta tendencia a la multiplicidad de intereses. Algo que estoy convencido que, lejos de empobrecerme, me enriquece a nivel personal… y también a nivel profesional, porque creo que la multidisciplinariedad es un factor cada vez más importante en este mundo complejo y dinámico en el que vivimos, y te pone en disposición de aportar más valor a un proyecto (bien como empleado, bien como colaborador externo). Pero los mensajes que te llegan son que no, que si quieres llegar a “tu mercado” tienes que definir una “propuesta de valor” clara y especializada y ceñirte a ella, sin despistar con otras cuestiones…

Y yo me resisto, coñe. Lo que ya no sé es si me resisto por convicción, o por pura incapacidad. Estaría bonito poder hablar con Leonardo, a ver qué pensaba él de todas estas cosas.

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Raúl Hernández González

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11 comentarios en “¿Cómo se presentaba Leonardo?

  1. Siempre puedes definirte como:
    “El Leonardo del Siglo XXI”.

    No, ya en serio.

    A mi es un tema que me preocupa igual que a ti. O para ser más exacto debería decir que me “preocupaba”.
    Supongo que hoy en día decir que se es polifacético, multidisciplinar o enumerar la lista de intereses/conocimientos/etc. queda demasiado “prepotente”.
    En mi caso procuro simplemente enumerar 2,3 áreas que considero básicas de mi persona. Si son inconexas entre ellas o si “tengo más” … entiendo que es mi problema y ya se las explicaré a quien me quiera conocer.
    ¿Qué así no voy a construir una marca personal tan fuerte como las de otros? ¿Hasta qué punto construimos una marca personal para Internet?
    Porque ese suele ser el problema, que no nos cabe en el perfil de linkedin o de twitter.
    Quien te conoce, tus clientes, etc. no te conocen por la bio de twitter y seguramente valorarán todas las facetas de tu profesionalidad de forma conjunta.

  2. Pues ya somos dos. Hace tiempo que traté este tema en el blog (http://www.uncafelitoalasonce.com/no-te-especialices-huye-de-la-perfeccion-y-se-un-general) y también me resisto a especializarme. Sin embargo, creo que no hay que engañarse, la dispersión de intereses, salvo que tengas mucha suerte, no te dará de comer. No puedes presentarte como “el que lo sabe todo” porque eso no produce beneficios. Sería genial porder buscar la intersección entre todos esos factores, y poder encontrar el lugar concreto, pero es complicado. Solo veo salidas en el mundo de los contenidos o de la información/artes: blogs, libros, cine, música…

  3. Comprendo tu dilema y en él tienes la solución: Tienes (y debes) que ser tan polifacético como puedas.
    En la diversidad está tu factor diferenciador y tu propia personalidad presenta tu producto (tú) mejor o igual que tú mismo: obvio.
    También es cierto que es muy poco recomendable presentarse como un hombre orquesta, por lo que inicialmente debes seleccionar distintas audiencias a las que dirigirte y a medida que tus clientes vayan conociéndote, cada uno en una diferente rama, empezarán a valorar tu transversalidad, que paradójicamente, es una cualidad muy apreciada y buscada, excepto cuando la presentas. Así son las cosas de la consultoría.

  4. Hola Raúl.

    Bueno, como al parecer no somos pocos quienes estamos inmersos en esta paradoja (dilema/orgullo), ya hay quienes justamente tomando como referencia a Leonardo, han empezado a hablar de neo-renacentistas.

    Saludos!

  5. Interesante el artículo. Supongo que es más “incierto” vivir en esa sensación de esquizofrenia, que saber que tú eres “x”, siempre serás “x” y no puedes ser otra cosa.

    Gildo, precisamente por ahí es por donde voy viendo el futuro. “Marketearse” uno ante distintos colectivos de distinta forma (incluso… ¿con distintas marcas?), pero luego una vez establecidos los contactos personales no tener miedo a mostrar esas otras caras. “Disfrazarse de especialista” para entrar, pero luego quitarse el disfraz.

    Aitor, yo creo que sí da de comer. Es un valor importante. Si acaso, estoy de acuerdo contigo en que “dificulta la entrada”, el primer contacto con algunas personas… pero luego creo que cambia el panorama.

    Julio, estoy de acuerdo. Quien te va conociendo, lo valora. Quizás ahí esté el punto: en diferenciar estrategias ante quien te conoce y ante quien no.

  6. En un libro sobre Leonardo había una carta en la que se presentaba al monarca de turno, y lo que contaba de si mismo… es que sabía construir armas, muchos aparatos para la guerra. Mi conclusión es que hay que saber resaltar las características de cada uno, necesarias para el momento. El problema viene en no saber lo más adecuado para ese momento.

  7. Si yo fuera Leonardo, tengo claro qué pondría en mi tarjeta de visita: simplemente “Artista”. Creo que eso lo define todo.

    Pero tu caso es diferente. Tú no eres Leonardo, y tus especialidades, probablemente muchas sean inconexas. Quizás lo más aproximado sea “Consultor”, tal como te definías al principio, pero es cierto que esa es una palabra que no dice mucho. Demasiados consultores en el mundo. Hay que buscar algo más original.

    Me gusta un personaje que aparece en la película Pulp Fiction, llamado Lobo, que se presenta así: “Hola, soy Lobo. Soluciono problemas”. Sería un tanto frívolo, pero en el fondo, entiendo que es lo que haces. Así sería tu tarjeta:

    Raúl Hernández González
    Solucionador de problemas

    ¿Qué te parece? ;-)

  8. A lo mejor Leonardo te contestaría: “Soy Leonardo y mi trabajo habla por sí mismo. ¿Qué puedo hacer por tí, me preguntas? Hago reales las ideas más peregrinas. Soy consultor”.

    Bueno, fuera bromas, a mí me preguntan a qué me dedico y a veces respondo, ¿qué necesitas?

    Me siento un poco como tú, sin saber bien qué decir en general, aunque depende de con quién hable digo A o B.

  9. Y yo me pregunto, ¿Por qué definirse?

    A ver, asumámoslo, vivimos en un mundo en el que la inmensa mayoría de la gente sólo va a entender si le dices “soy abogado penal” o “neurocirujano”. Pues yo diría, según a quién tengas delante, te muestras ante él como experto de lo que busca. Además aderezas con alguna otra cosa que de alguna forma pueda añadirle valor y andando.

    Así llamas la atención. Luego, cuando ya estén interesados, los hipnotizas con tus múltiples talentos hasta que piensen: joder, cómo hemos podido sobrevivir sin él.

    O algo así.

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