Juguetes para donar

Aprovechando los festivos, y la proximidad de las Navidades, hemos aprovechado para hacer algo que llevaba tiempo queriendo hacer: seleccionar juguetes para entregarlos (en este caso a Cruz Roja). Con el mayor a punto de cumplir 5 años, el número de juguetes acumulados en casa es ya notable. Y es que, por mucho que uno quiera “cortarse”, a día de hoy es imposible limitar el número de juguetes de todo tipo y condición que entran en casa. Cumpleaños, Reyes, Papá Noel, regalito de una visita, recuerdo de un viaje… y juguetes que se acumulan por doquier.

La razón tiene argumentos muy claros para hacer una “limpia” de vez en cuando. Todos sabemos que los niños no juegan con todos sus juguetes. Ante la avalancha de regalos es imposible que puedan dedicar tiempo y cariño a todos ellos. Con suerte, les hacen un poquito de caso alguna vez y se quedan con dos o tres favoritos, mientras que el resto quedan relegados a alguna estantería, cajón, baúl… acumulando polvo sin volver a ver la luz del sol. ¿Qué sentido tiene guardarlos, ocupando espacio? La respuesta racional es clara: ninguno. La regla de decisión es: ¿de verdad va a volver a jugar alguna vez con este juguete?

Sin embargo, cuando uno se pone a hacer la selección, no puede impedir que la emoción entre en juego. Ves los juguetes con las que alguna vez jugaron tus hijos cuando eran más pequeños, y que ya no usan por el sencillo hecho de que han crecido. Otros son regalos que alguien, o tú mismo, les hizo. Ver esos juguetes hace que recuerdes momentos, situaciones, personas… que ya no volverán. Y coger esos juguetes y meterlos en una bolsa para darlos implica, en cierta manera, enfrentarse a esta realidad. Y supongo que nuestra tendencia a guardarlos (“es que es muy bonito”, “igual todavía quieren seguir jugando”, “con lo que han jugado con éste”, “éste se lo trajimos de aquel viaje”… ) es intentar aferrarse a esos momentos.

Pero bueno, así es la vida. Al menos, en el caso de los juguetes, uno tiene la ilusión de que vivan una segunda juventud en manos de otros niños. Por nuestra parte, nosotros estamos haciendo fotos de algunos de esos juguetes. Así, aunque se vayan a otro lugar, podremos mantener los recuerdos.

Foto: Rafakoy

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Raúl Hernández González

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4 comentarios en “Juguetes para donar

  1. Esta misma limpieza de la que hablas la hemos hecho en casa hace unos diez días. En mi caso son tres críos y el mayor con 10 años.

    No es la primera limpieza ni mucho menos,pero la verdad es que esta ha sido sin piedad. Únicamente han quedado juguetes útiles (entendiendo como tales con los que juegan).
    Efecto 1) Ahora juegan mucho más con los juguetes que les quedan. Llevan 10 días con televisión y consolas autoracionadas (gran efecto), efecto 2) hemos ganado espacio y visibilidad en sus habitaciones (se agradece cuando entras allí).
    Efecto 3) les hemos enseñado que hay gente con muchos menos recursos que ellos que dependen de ellos para poder jugar. Lo han asumido y lo han entendido fantásticamente. Hasta el punto de que algunos juguetes que estaban más destrozados y que iban directos a la basura han dicho: “si se los damos a otros niños vale, pero si los vas a tirar no”
    Lo que nosotros hicimos mal, no hacer fotografías. A los dos días de llevarlos me las pedían porque les daba pena de aquellos juguetes que ya no volverán (aunque no jugasen nunca con ellos eh?). No lo pensamos y veo que ahora hay alguien con más raciocinio que lo ha hecho.

    En fin que todo este rollo para comentar que es algo necesario, algo bueno, algo que educa y que además lo has hecho bien con las fotos.

  2. Lo de las fotos es “culpa” de mi mujer. Ella es más sentimental (yo soy el que hace de “racional” y argumenta en favor del espacio que ganamos, el orden, etc…) y le cuesta mucho desprenderse de las cosas. Así, con las fotos, hacemos un “pacto”.

    La verdad es que yo recuerdo cosas de cuando era pequeño… y molaría poder ver una foto.

  3. Hace más de veinte años que no me enfrento a este problema que comentas. Cuando mis tres hijas eran pequeñas, todos los años por estas fechas regalábamos todos los juguetes que el año anterior habían llegado a casa en avalancha procedentes de 12 tíos y tías solteros que en lo último que pensaban era en la racionalidad de los regalos para sus “sobrinas únicas” .

    Una cosa me llama la atención de tu artículo:
    Nosotros los entregábamos en Cáritas y en los Hospitales para niños que hay en Madrid. Lo dejamos de hacer porque llegó un momento que nadie quería nuestros juguetes porque “estaban usados”, aunque no hubieran salido de su caja. “Ahora los niños quieren videoconsolas y dinero”.
    Les dimos salida vía Marruecos y en Guarderías y Jardines de Infancia.
    Parece que ahora vuelven a aceptarse. No sé si es un buen indicador.
    En todo caso es un ejercicio que vale mucho la pena hacer, sobre todo por tus hijos.

  4. Soy madre de dos niños de 6 y 4 años, tengo una habitación exclusiva solo para los juguetes. Me gusta inculcarles el compartir y ayudar a los demas, por eso hemos decidido hacer una limpieza y juntos hemos seleccionado algunos juguetes que queremos hacer llegar a niños de bajos recursos o entidades que los puedan repartir sin animo de lucro, el problema es que no se donde ni como, si alguien me puede orientar antes de que llegue navidad lo agradeceria y seguro que ellos tambien.

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