Blog. Año VII

Ayer, 15 de diciembre, se cumplieron 6 años desde que este blog vio la luz por primera vez. Por lo tanto, este post entra ya en el año séptimo…

Lo cierto es que casi se me pasa el aniversario. Supongo que sucede lo mismo que con los cumpleaños propios, que a medida que se van acumulando van perdiendo ese aura que los hacía tan especiales y deseados en la infancia para transformarse en algo mucho más sereno.

Pero me acordé. Y lo celebré, mira tú, con un tuit. Significativo también. No en vano el blog (que en su nacimiento era mi único “canal”) ha ido cediendo cada vez más espacio a otras vías (mucho twitter, y también un poco de Facebook) de expresión y de relación. No diría que ha quedado “relegado”, no diría que es una “opción secundaria”, pero sí es verdad que mucha de la actividad que antes se volcaba aquí ahora va por otros sitios. Herramientas complementarias, al fin y al cabo, pero que suponen un notable cambio respecto a los inicios.

Este sexto año ha sido el de la transformación del blog. O, mejor dicho, el de la adecuación externa del blog a la transformación que se había ido produciendo paulatinamente en él. Lo que nació como un espacio “temático” sobre la consultoría, escrito por un “consultor anónimo”, fue adquiriendo un tono cada vez más personal, hasta que “se le saltaron las costuras”. Y en abril cambió el nombre y cambió el diseño, pero por lo demás todo siguió (al menos desde mi perspectiva) su curso.

Este blog no es igual a como era en 2004. Es normal; tampoco el mundo es igual. Ni yo. Cambian los tiempos, cambian las circunstancias personales. Y, por lógica, si aceptamos que el blog acaba siendo un reflejo de todo ello, cambia él también. Evoluciona. Y así seguimos, haciendo camino. Año VII.

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