Funda casera para el Kindle

Creo que no lo dije por aquí, pero después de mis dudas sobre si comprar un Kindle o un iPad, al final me decidí por el Kindle. Mi experiencia hasta ahora es muy agradable; quizás lo mejor que se puede decir de este dispositivo es que, mientras lo usas, te olvidas de él. Simplemente, lees. Y eso es de lo que se trataba.

El caso es que con su uso me di cuenta enseguida de un “fallo” de Amazon: venderlo sin una funda. Es un dispositivo que, por su naturaleza, anda todo el día de acá para allá. Lo coges, lees un rato, lo dejas encima del sofá, necesitas metérlo en una bolsa para llevártelo por ahí, terminas de leer y lo dejas por cualquier sitio… expuesto al polvo, a la suciedad, a las rayaduras. Realmente, creo que debería venderse de serie con una funda, por cutre que fuese. Por supuesto, luego hay decenas de modelos a la venta… otro sacacuartos.

Así que fui madurando la idea de hacer una funda con mis propias manos. No es que yo sea precisamente “manitas”, pero me parecía que no debía ser muy difícil. Estuve mirando algunas opciones, pero al final la que me llamó la atención fue ésta… así que me puse manos a la obra. Y aquí está el resultado: rápido de hacer, barato, y resultón (al menos eso creo, incluso siendo consciente de las mejoras que se le podrían introducir en un segundo intento), y permite usarlo de forma permanente (leer con la funda) o simplemente para guardarlo/transportarlo.

La idea es muy sencilla, y por supuesto es totalmente aplicable a cualquier lector de ebooks, o al propio iPad.

  • Buscar un libro viejo con tapas duras que tengamos en casa, y cuyas dimensiones (no sólo de alto/ancho de la cubierta, sino también el grosor) sean adecuadas para nuestro dispositivo.
  • Con un cutter, “deslomarlo”: es decir, quitarle las páginas para quedarnos únicamente con las tapas.
  • Forrarlo: esto es opcional (también nos podríamos quedar con las tapas tal cual), pero a efectos estéticos y prácticos merece la pena. Yo he usado una tela plastificada (que seguro que es resistente, y además fácil de limpiar si se necesita) con pegamento de contacto; pero igual se puede usar un papel que nos guste, añadir forro transparente autoadhesivo… en fin, cada uno lo que le apetezca.
  • Utilizar goma elástica (de la de las mercerías) para crear una sujección para cada una de las esquinas del dispositivo. Yo las pegué a la tapa directamente, pero luego pensé que hubiera sido mejor haberlas pegado a la la parte trasera de la goma EVA (ver siguiente punto), hacer unos agujeritos para que salieran a la superficie… y así se podía haber forrado el interior de una sola vez.
  • Utilizar goma EVA (tiendas de manualidades) para forrar el interior de las cubiertas. Con un triple objetivo: cubrir las “imperfecciones” (tanto los sobrantes del forro como los “pegotes” de la cinta elástica), servir como “relleno” para que el dispositivo vaya más ajustado dentro de las tapas, y además proporcionar una superficie suave para proteger al dispositivo.

Y ya está. Evidentemente, viendo el resultado de este primer intento se aprecian detalles mejorables, y seguro que podría tener mejor acabado (yo no soy especialmente paciente ni meticuloso)… pero oye, no creo que me haya costado 5 euros (algo más si se tiene en cuenta que tienes que comprar materiales que luego te sobran: tela, goma EVA, pegamento…), además de proporcionarme un rato de entretenimiento la mar de divertido.

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