Quedarse enmedio de la pista

No soy un jugador intensivo de tenis. Tengo raqueta, pero juego muy de higos a brevas. De chaval fui un par de años a unas clases (a las que me apuntaron mis padres con la nada disimulada intención de que no me pasara el día pegado al ordenador… viendo los resultados me temo que el plan no funcionó :D) en las que descubrí que no tenía talento ninguno. Pero al margen del frío que llegué a pasar (las clases eran en las afueras de Salamanca, a primera hora de los sábados… el paseo mañanero en invierno era terrible), también recuerdo algunos conceptos.

Uno al que le vengo dando vueltas últimamente tiene que ver con el estilo de juego. Nos decía el entrenador que podíamos jugar en el fondo. O podíamos subir a la red. Las dos estrategias podían darnos resultados. Pero lo que no podíamos hacer nunca era quedarnos en el medio de la pista, ni delante ni detrás, porque en ese caso nos pasarían con suma facilidad y estaríamos a merced del rival siempre.

¿Cuántas veces tenemos una idea, definimos una estrategia, nos ponemos en marcha… pero luego por inseguridad, falta de dedicación, indecisiones… no ponemos toda la carne en el asador para ejecutarla? Es el equivalente de, jugando al tenis, decidir que vamos a subir a la red y, cuando estamos a medio camino, empezamos a pensar que “no debería haber subido, igual todavía puedo volver atrás, ¿qué hago?”. Y allí, dubitativos en el medio de la pista, es imposible que ganemos el punto.

Hay que decidir. ¿Quieres jugar en el fondo? Pues venga, a pegarle a la pelota ¿Quieres subir a la red? Sube, con decisión, con todas las consecuencias. De una forma o de otra puede que ganes o puede que no, pero al menos tendrás tus oportunidades. Lo que es seguro es que, si te quedas enmedio de la pista, estás perdido.

Foto: DaveMont

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