Pasando de las alertas de cumpleaños
Nuevamente, un post que promete abundar en mi caracter “asocial”… pero así son las cosas.
Desde siempre me ha gustado felicitar a la gente por sus cumpleaños. Apuntar la fecha en una agenda es algo muy facilito (y más con la posibilidad de programarla para que se repita cada año). Y felicitar lo es aun más: no es necesario llamar (a mí de hecho no me gusta demasiado: siempre tengo la sensación de que para el “felicitado” es un poco coñazo mantener la misma conversación varias veces en el mismo día; para saber “cómo va todo” le llamo cualquier otro día), basta con un SMS, un mail, una notita en el Facebook, un mensajito en el twitter… los canales son miles, y apenas tardas unos segundos. Y al cumpleañero le pondrá contento (a mí por lo menos me pasa) saber que te acuerdas de él.
Sin embargo… de un tiempo a esta parte son más y más las “alertas de cumpleaños” que ignoro. “Hoy es el cumpleaños de Fulanito”, me dice mi agenda. Y pienso… “pofale”. ¿Motivos? Pues que me da rabia. Hay gente a la que felicitas, y no te contesta. No pasaría nada si es una persona con la que tienes un trato más o menos habitual… pero es que hay gente con la que no tienes más contacto a lo largo del año… ¿y ni siquiera se molestan en hacer notar que han recibido la felicitación? Gente que incluso no te devuelve llamadas y/o mensajes durante el resto del año. Por supuesto, pensar en que ellos se van a tomar la molestia de felicitarte a ti… ni de coña. Y al final piensas “si éste es el nivel de relación que esta persona quiere tener conmigo… ¿para qué coño me voy a molestar en felicitarle nada?”.
Durante mucho tiempo me pareció importante mantener de alguna manera viva, aunque fuese con estos pequeños gestos, algunas relaciones del pasado: amigos de los de antes, compañeros de clase o de trabajo… total, no cuesta nada, es agradable aunque sea una vez al año que alguien se interese por ti… pero cuando te das cuenta de de la otra parte no hay ningún interés, llegas a la conclusión de que no merece la pena ni siquiera hacer esos pequeños gestos.
PD.- Caso aparte son los “amigos de internet”. Me cuesta mucho felicitar a este grupo de personas con las que tienes un cierto grado de relación “virtual” (porque os leeis en los blogs, o en el twitter, o similar), porque siempre tengo la duda de si hay un grado suficiente de “relación personal” como para que mi felicitación no sea “fuera de sitio”…

Comentarios
Yo en estos casos siempre cuento el principio que yo intento seguir (y que no siempre consigo cumplir): a mí me gustaría que mis viejos amigos me felcitaran, que se acordaran de mí en mi cumpleaños. Por tanto, cuando llega su cumpleaños yo les felicito. Creo que eso es “lo bueno”. Es decir, intento regirme por el siguiente principio básico: “tratar a los demás como a ti te gustaría que te tratasen”. O como más rebajado “no tratar a los demás como a ti no te gustaría que te tratasen”. Llámalo regla de oro, llámalo imperativo categórico kantiano, llámalo Lola.
Si los demás no corresponden, eso no invalida el principio básico de esta ética de andar por cas. Si no haces “lo bueno” sino “lo malo” porque los demás te han hecho antes “lo malo”, eso es “lo malo” dos veces, no “lo malo” compensado.
Se trata de evitar el “ojo por ojo”. Aunque a veces dan ganas de dejar ciego a más de uno.
Yo si estoy de acuerdo en si la gente no te felicita ni te contesta a tus felicitaciones es porque el nivel de relación que quieren contigo no llega ni a ese punto; por lo que lo lógico es que tú tampoco lo hagas con esas personas. No deja de ser un acuerdo tácito.
¡Una cosa es lo que una bonita teoría y otra es una brutal pandilla de hechos! Yo en mi caso, suelo apostar por trata de la mejor manera posible, sin que eso suponga una molestia ni para mi, ni para ellos.
Y es curioso, pero aparte de mi círculo más íntimo, a los que más felicito y quienes más me responden son esa gente que has conocido por internet (foros, facebook, etc.) o que has conocido en viaje, empresas, etc. y que tu relación se reduce a internet… y son los que más agradecen esas felicitaciones (y a muchos incluso les sorprende!)
Mmmm… sí… pero no… Evidentemente hay un número de personas, un “núcleo duro”, a quienes no les tienes en cuenta prácticamente nada, y seguirás interesándote por ellos a lo largo del tiempo.
Pero me atrevería a decir que para el resto (e incluso para el “núcleo duro”, aunque a menor ritmo) por cada “fallo” que tienen esos “viejos amigos”, van perdiendo su categoría de “viejos amigos” y van pasando a una de “conocidos del pasado”. Si se comportan así (“pasando” de ti), te lleva a pensar que igual donde tú veías “amigo con el que me gustaría mantener los lazos” él veía “conocido con relación más o menos cordial que en realidad me la suda”. Y cuando llegas a esa conclusión es cuando piensas “pues entonces está claro que mi felicitación le resbala, así que para qué voy a molestarme”.
Pienso que el título (después de leer el artículo) se corresponde más con “Paso de los que no atienden a mis felicitaciones de cumpleaños” que con el actual (¿qué culpa tiene la agenda de que la gente no sea agradecida?).
Soy muy partidario de lo que dice Ricardo Martínez Sanz. Volvemos al tema de seguir – no ser seguido en Twitter, etc. En realidad estas cosas hieren algo que tenemos ahí dentro.
Cuando abres el perfil de un nuevo seguidor en Twitter [no sé xq' el diccionario no reconoce esta palabra] (perdón por lo de: “Aquí cada uno ha venido a hablar de lo que quiere”) lo primero que miras es a cuántos sigue y cuántos le siguen y si resulta que sigue a mucha gente y le siguen pocos… NO ES INTERESANTE, no es popular… “no hace falta ni que mire si sus aportaciones son válidas o interesantes”. Si yo comento en tu blog (no me refiero a ti, Raúl, hablo en general) y tú no comentas en el mío…. ¿qué estoy haciendo? ¿soy tonto? Si yo te RTo y tú no me erreteas… Si yo te menciono y tú no…
Es un tema difícil éste y hace que la RED no sea tan impersonal como pudiera parecer. A mí me duele que no me sigan en Twitter y si alguien que realmente me interesa y no me sigue públicamente… le sigo en una lista privada. Cada uno tenemos nuestra historia y nuestra metodología.
¿¿Resumiendo?? (que me extiendo): Te animo a que no borres las alertas (ya sé q no has dicho esto, pero por si acaso) y a que no pases de ellas, al menos totalmente, para que no paguen justos por pecadores…. sino a que las utilices como otro factor más que te ayude a evaluar tus contactos [supongo que en el fondo,... es lo que ha venido a decir tu entrada, por lo que pido perdón si soy redundante (tal vez esté comentando aquí porque falta poco para mi cumple... ejem)]. Creo que la mayoría usamos varios grados en la felicitación (según el felicitado): pequeña felicitación, felicitación efusiva, aprovechar para extendernos un poco, mensaje privado, llamada telefónica, regalo, etc…. siempre de acuerdo al interés o afecto que queramos profesar. Una felicitación no es sólo una correspondencia, puede ser también una estrategia para retomar o mejorar el contacto.
Por favor, Raúl… no dejes de felicitarme. Un abrazo.
….
Evidentemente, hay que saber leer muy bien tu post… a sabiendas de que no te falta ninguna razón contra quien “pasa olímpicamente de ti” (y esto de los cumples es algun muy personal y sentido). Cosa aparte son otras cuestiones (gente con infinitas felicitaciones (aunque yo tengo contactos así que responden del primero al último -aquí te incluyo a ti, Raúl…. y ese ha sido el primcipal motivo x el que he venido aquí a dar la tabarra) y gente -por otro lado- que no controla estas cuestiones de Internet (donde tu felicitación cae en medio de un tumulto de correos ilegibles…etc, etc.).
Supongo, Manolo, que en el fondo es eso: evaluación de contactos. Quizás lo triste, lo que vengo a decir en el post, es que gente con la que un día tuviste una relación más o menos cercana, más o menos cordial… vaya “degradándose” poco a poco, hasta el punto de caerse incluso de la lista de “gente a la que al menos felicito el cumpleaños”. Pero creo sinceramente que hay gente que, nos guste o no, se lo gana a pulso.
Pero Manuel, es que una relación de amistad no tiene nada que ver con una relación de following/follower en Twitter. Puedes tener amigos como following/followers en Twitter, puede que algunos de tus following/followers se conviertan en amigos, pero una cosa no lleva a la otra inequívocamente.
Yo de un follower espero poco, de un following menos, pero de un amigo… de un amigo espero que se acuerde de mi cumple (y no porque se lo diga Facebook [en mi caso no hay ayuda porque no tengo Facebook :P]). Yo soy un poco como Raúl, me gusta acordarme de los cumples de mis amigos y felicitarles (también me gusta que se acuerden del mío), por lo que si no responden duele un poquitín. Suelo seguir la regla de Ricardo Martínez, pero cuando ya van 2 o 3 años en los que sólo una de las 2 personas tira del carro (yo), creo que es momento de pasar página. Este año ya van un par de alarmas en el móvil que miro y digo “bleh”.
salu2
p.s. yo cuando abro el perfil de un nuevo follower no miro su ratio, miro sus tweets. Una de las grandes cosas de twitter es que no es necesaria la reciprocidad para poder mantener conversaciones (candaditos aparte), yo puedo leer lo que me diga en un momento dado sin tener que leer todos sus tweets, que quizás no me interesan. Por supuesto también funciona del otro lado, yo no tengo ningún problema porque no me sigan todos mis followings.
A Lady Madonna.
Creo que más o menos andamos todos por el mismo camino en el tema de las felicitaciones, yo sólo quería que el título “paso de las alertas…” no significara el cierre del apartado “cumples” de la agenda; pero creo que ese tema está descartado: seguiremos con ese campo abierto, pero haciendo uso de él con sentido común y práctico.
En el fondo lo de Twitter es muy parecido al tema que nos atañe. Es necesario que observemos si somos siempre los primeros en mencionar y si somos correspondidos a nuestras menciones. Hay veces que se te queda la cara de tonto mirando el timeline en espera de una contestación que esperas como segura… y que no llega. Tal vez en otros sitios no, pero en Twitter (a excepción de los candados, como ya mencionas) las listas vienen a solucionar esos cabreos (dejémoslo así) por la falta de correspondencia: con las listas tú puedes seguir a una persona o entidad sin problemas; incluso sin que nadie lo sepa, como es mi caso, que tengo todas mis listas bajo llave. Es agradable comentar y ser contestado o RTeado por la gente a la que sigues. Es agradable twittear y saber que hay alguien detrás escuchándote; porque Twitter no es sólo leer (q reconozco que no sería poco).
Yo también miro los tweets (vaya que si lo hago) antes de pulsar en “follow” o en “incluir en una lista”, pero -incluso después de haber estado un tiempo siguiendo a alguien…- como no haya correspondencia…. ése sale de mi timeline con toda seguridad. Si yo te mando un mensaje, una mención, otra, una tercera o las que sean necesarias hasta colmar mi paciencia… y no respondes… ¿qué estamos haciendo? ¿Hay mejores maneras de perder el tiempo? No es necesario estar en el timeline para poder mencionar, pero sí para tener la seguridad de que esa persona tiene un interés en ti.
Por eso me gusta mirar los following, porque si yo (con 95 seguidos) lleno el stream de TweetDeck en segundos… el que siga a 2000 te ofrece las mismas oportunidades que la bonoloto a la hora de leer tu entradita. ¿Para quién estoy escribiendo? Ya sé que no leemos todos todo de todos (perdón), pero tenemos “momentos twitter” y esos son cuando escribimos.
Y en Twitter también hay amigos, conocidos y extraños (aplíquense pues los diferentes raseros que todos habéis comentado sobre los cumpleaños).
Pero bueno,… creo que todos somos iguales en esto y es el sentido común el que impera en estas posturas. Espero no quedar como un radical… pues hay muchos matices -es de lo que trata este post- y hay que saber comprenderlos, evaluarlos y actuar en consecuencia.
Manuel, no pretendía hacer de esto un debate sobre twitter, pero creo que tenemos conceptos diferentes. Para ti su condición asimétrica es un problema, para mí ahí está la ventaja.
salu2