Software para tienda online

Ya contaba el otro día que estoy liado con la puesta en marcha de una tienda online. Una de las cuestiones importantes que uno se plantea en esta situación es: ¿y con qué herramienta hago la tienda? Yo la verdad es que estaba bastante “virgen”, nunca había trabajado en este terreno y no estaba al día de las posibles opciones.

Mi primera idea era utilizar Wordpress (el mismo sistema con el que funciona este blog) con un plugin para ecommerce que me habían sugerido los amigos de Blogestudio para un proyecto para un cliente (que al final no salió adelante). En fin, llevo ya unos cuantos años habituado a Wordpress, y la posibilidad de utilizar este CMS si conseguía las funcionalidades de tienda me seducía. El caso es que estábamos empezando a trastear con esta solución cuando me topé con este post de Eneko Knörr que me venía al pelo: un interesante análisis preliminar de soluciones ecommerce que, en conjunción con los comentarios, me permitió hacerme con una visión general muy interesante de las opciones.

No sé por qué, Prestashop fue el primero en el que curioseé. Por un lado, daba la sensación de que osCommerce se había quedado un poco “añejo” (aunque con la ventaja de llevar muchos años rodándose y con mucha gente con experiencia). Y por otro, de Magento la gente decía que era una solución “demasiado” potente y compleja (aunque hay quien siempre preferirá el “burro grande, ande o no ande”). El caso es que, como digo, empecé a probar Prestashop. Y me gustó lo que vi, así que sin más análisis comparativo “teórico” (siempre habrá defensores y detractores de casi cualquier cosa) empecé a profundizar ya con una versión en local.

Lo cierto es que la apariencia inicial de Prestashop es bastante notable, te da la sensación de que cubre todas tus necesidades. Luego, a medida que vas rascando, te encuentras con que tiene algunas cuestiones derivadas de ser un producto joven que todavía está en desarrollo (por ejemplo poca documentación, versiones demasiado frecuentes), algunas exigencias técnicas con cierta complejidad, el proceso de instalación es mucho menos “out of the box” de lo que sería deseable…. Y también descubres que hay funcionalidades que faltan (algunas resultan bastante evidentes, como por ejemplo la necesidad de incluir un número de identificación fiscal de los clientes para poder facturar; o de imprimir etiquetas para los envíos) . Pero su diseño abierto y modular permite por un lado “hurgar” en sus tripas para intentar hacer ajustes (aunque como yo no soy técnico, me siento a veces como Indiana Jones en busca del código perdido… lo cual también es divertido, para qué engañaros) y por otro que la gente cree módulos instalables que proporcionen esas funcionalidades. Y aunque la comunidad de usuarios de Prestashop todavía no es muy amplia, y la documentación existente es bastante imcompleta, afortunadamente hay una incipiente comunidad de Prestashop en castellano bastante activa que ayuda en este proceso de ajuste.

Y en esas estamos, ya haciendo pruebas en la instalación final del servidor, haciendo algunos ajustes, y con la expectativa de ver cómo responde el sistema cuando la tienda esté sometida a un funcionamiento real.

Probablemente, si el proyecto no hubiese sido para mí, habría invertido bastante más tiempo (y dinero) en seleccionar la herramienta “más adecuada” para asegurar “cero riesgos” (aunque los “cero riesgos” creo que nunca existen). Siendo para mí, he considerado que merecía la pena tirar para adelante y someterme al aprendizaje derivado de la experimentación.

Contenido relacionado: