Superdotados

Anoche estuve viendo, durante un rato, el documental “Superdotados, al este de la campana de Gauss” que echaron en DocumentosTV. Muy interesante, en la medida en que se centraba en cómo el sistema educativo no está preparado para detectar y gestionar a este tipo de personas (que se estima en el 2% de la población), resultando en un desperdicio de potencial talento y en generar a esos niños unas situaciones difíciles, obligados a permanecer en un sistema que se les queda pequeño.

En realidad, al final la conclusión que sacabas es que el sistema sólo está preparado para gestionar “la normalidad” y que todo lo que se salga de ahí (tanto por arriba como por abajo) no tiene una atención específica y, por lo tanto, se ven obligados a transitar a un ritmo que no es el suyo. Claro, la educación personalizada es una utopía, pero aun así debería haber “caminos alternativos”.

El caso es que uno acaba agradeciendo haber sido “normal”. A mí siempre, desde muy pequeñito, me funcionó bien la cabeza. Lo suficientemente bien como para haber obtenido muy buenos resultados sin demasiado esfuerzo. Pero no tan bien como para haberme sentido un bicho raro, para odiar el colegio por aburrido, para sentirme ajeno a mis coetáneos por verles “demasiado simples”, para desear ir a cursos de mayores o para enfrascarme en una vorágine de actividades extraescolares que saciasen mi apetito intelectual (experiencias todas ellas relatadas por los protagonistas del documental).

Es curioso, porque uno piensa siempre que cuanto más (hablamos aquí de inteligencia, pero podríamos poner cualquier otra cosa) mejor. Pero luego resulta que para casi todo hay un punto para el que, una vez superado, empiezan a surgir problemas crecientes que pueden llegar a diluir casi por completo los beneficios.

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Raúl Hernández González

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7 comentarios en “Superdotados

  1. Un tema muy intersante, yo no creo que la educación personalizada sea una utopía como apuntas, sino lo que ya se podría realizar si se quisiera (no sé si algún colegio ya lo aplicará), gracias a los recursos multimedia disponibles actualmente, me refiero sobre todo al ordenador (100€/año?¿). Cada alumno dedicaría solo el tiempo necesario para asimilar el temario, en unas asignaturas más tiempo que la media y en otras menos según la facilidad que se tenga con las diferentes áreas. Además podría personlizar el interface con el aspecto más agradable para él así como elegir la voz, el aspecto físico, los ejemplos que le sean de mas facil comprensión,… El profesor se encargaría de guiar al alumno, una vez por semana, potenciando aquellas áreas que se vea (mediante el ordenador) con más facilidad o interés por el alumno. No sé perdería el tiempo con interferencias de compañeros problemáticos u otras situaciones, eso si, también habría que contar con actividades en grupo para desarrollar la capacidad de diálogo, empatía, capacidad de expresión, liderazgo, asertividad, trabajo en grupo,…

    Un saludo

  2. El tema me toca muy de cerca porque uno de mis hijos está considerado “de altas capacidades” (es la terminología precisa, de superdotación no se habla hasta que sean más mayores porque a su edad los test con que se hacen las estimaciones no son del todo fiables y porque además puede tratarse de una simple cuestión de “aceleración”.
    El documental es bastante descorazonador pero mi experiencia personal, con el niño en un colegio público, es que el psicólogo, a sus 5 años ya le ha hecho la evaluación y han determinado las medidas a tomar: una adaptación curricular (que viendo el documental no se dice que también se hacen para los que van por arriba), algunas horas de apoyo fuera del aula utilizando material audiovisual y unas guías de orientación tanto para los padres como para los profesores sobre cómo tratar el “problema”, porque el objetivo, a estas edades es conseguir que no suponga un problema más que aprovechar las posibles ventajas, eso llegará con el tiempo.
    La experiencia, antes de que tomaran estas medidas, es que tener a un niño que sabe leer y escribir 3 horas diciendo/leyendo “hoy es jueves 3 de octubre” había llevado a que se aburriese e incluso empezase a trastear en clase cuando siempre había sido un niño de comportamiento ejemplar. Desde que comenzamos con la adaptación curricular ha aumentado su interés por el cole y por seguir aprendiendo.
    Vamos, que al menos en mi caso, la situación no es tan mala como la que pintaban en el documental

  3. Juan, la verdad es que visto así… aunque según parece, por lo que cuenta Dondado (¡gracias por la experiencia de primera mano!) la realidad es que ya se está avanzando por ese camino. Yo creo que aplicar una cierta modularidad en la educación, adaptada a capacidades e intereses individuales, daría como resultado un mejor aprovechamiento del talento. Mira, para eso sí podían aumentar el gasto público, y no para arreglar aceras que no lo necesitaban.

  4. En el documental también se habló del tratamiento a la inteligencia en España en general, no sólo a los niños. Un investigador (que trabajaba en el extrajero) dijo algo así como que en España se valora más al listillo que al inteligente. Interesante reflexión. Da la sensación de que aquí es más importante “vender motos” que saber diseñarlas…

  5. Es una pena realmente la educación. Cuando estuve en la EGB, me hicieron un test y dí de “alta capacidad” pero por motivos económicos mi madre no pudo pagarme un colegio especial. ¿El resultado? Solo tengo la ESO, aprobaba solo escuchaba al profesor y me sabia la lección. Posteriormente, me aburria de las clases y la adolescencia me hicieron no ir a clase.

    Una pena, un cerebro desperdiciado, cuando como yo, hay mucha mas gente que se aburre en clase.

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