Próximo paso: proyectos propios

Hace ya más de un año que puse en marcha la idea de Digitalycia, después de haber pasado 2 años (de una forma u otra) colaborando con Weblogs SL, y después de haber pasado 7 años como consultor “serio”. En total, 10 años de consultor, en los que se han sucedido proyectos muy variados pero con una característica común: han sido proyectos de otros.

Ya he confesado alguna vez que hay una parte de la consultoría que me gusta mucho: la de conocer un nuevo negocio, entender sus circunstancias, profundizar en las raíces de su situación y proponerles vías para mejorarla. Lo que pasa es que, después de eso, viene la parte de “implementar” el proyecto, sea un blog corporativo, una evaluación global del desempeño, el establecimiento de un sistema retributivo o desplegar una estrategia 2.0. De hecho, los clientes por lo que pagan (ahí está el negocio de verdad de los consultores) en el fondo es por esto: lo del “análisis y diagnóstico” está muy bien, pero al final lo que quieren es “házmelo”. Y ahí viene el lío.

Porque en la inmensa mayoría de los casos no puedes aplicar tus propios criterios al desarrollo de los proyectos. No tienes control sobre los plazos, sobre las prioridades, sobre la forma de resolver los imprevistos. Si tienes suerte y se genera una gran sintonía, el cliente (que es al final el que marca el paso hacia un sitio u otro, o directamente no marca nada) te consulta y luego te hace caso. Pero lo normal es que te consulte pero luego decida por su cuenta y riesgo, cuando no que directamente ni te consulte ni decida. O que haya varias “voces autorizadas” dentro del cliente, cada una dando indicaciones variadas o directamente contradictorias. Y a eso siempre podemos sumar “el fuego amigo” procedente de tu propia empresa, con los jefes y sus “ideas felices”, sus compromisos “off the record”, su gestión de tus recursos, su agenda oculta o sus intereses al margen del proyecto. Te conviertes entonces en el mero ejecutor del proyecto de otros, en un triste tripulante de un barco capitaneado por personas que ni siquiera están de acuerdo entre sí, que ni va exactamente a donde tú crees que debe ir (o directamente en dirección contraria), ni al ritmo que crees que debe ir, o que directamente queda a la deriva sin que tú puedas coger el timón.

Por eso, tras 10 años, ha llegado el momento de un cambio. No radical, porque voy a continuar mi actividad “consultoril” para terceros. Pero, como línea estratégica, voy a empezar a desarrollar proyectos propios. Proyectos en los que yo sea el máximo responsable de las decisiones, de establecer prioridades, de marcar plazos, de gestionar recursos, de reaccionar ante los imprevistos. Y también el que se beneficie del resultado positivo o sufra el negativo. Siguiendo con el símil náutico, quiero ser el que define el rumbo, el que iza las velas, el que maneja el timón, el que decide cómo enfrentarse a las tormentas. Quiero poder aplicar mis criterios sin que haya un cliente que me diga “vale, me gusta lo que me cuentas pero vas a hacerlo de otra forma”, ni un jefe que me diga “muy bien todo, pero he hablado yo con el cliente y ahora vas a hacerlo como yo te diga”.

¿Llegaré a buen puerto, o me hundiré en el intento y tendré que seguir toda la vida sirviendo en barcos ajenos? El tiempo lo dirá. Pero ahora, en este momento, ha llegado la hora de ponerme al timón. El barco está a punto de zarpar.

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27 comentarios

  1. Ya contaras Raul, te deseo lo mejor.

    La cruda realidad es que esta todo bastante complicado, también o incluso mas en proyectos relacionados con internet, no se irán por ahí los tiros.Supongo que ya lo has tenido mas que en cuenta.

    Pero es un camino apasionante.Por que no has contado de que se trata? no empezaremos ahora con lo de la idea etc etc ;-)

  2. Vaya Raúl, ¡qué magnífica noticia! :)

    Me alegro mucho, sobre todo por ti, pero también por todos nosotros, que seguro que aprendemos mucho de tu experiencia como emprendedor. ¿Porque la vas a bloguear no? ;)

    Valor, y al toro… que ya se sabe que la suerte hay que buscarla ;)

  3. Martín, ése es un punto importante. Experiencia = aprendizaje. Dicen que el que ha sido cocinero antes que fraile sabe lo que se cuece en la cocina. Y yo tengo la sensación de haber sido mucho fraile y poco cocinero. Así que espero aprender (posiblemente dándome de bruces en más de una ocasión), y creo que ese aprendizaje revertirá en mi valor como consultor. Ahora alguien me puede preguntar… “¿pero tú qué proyecto has gestionado?”. Yo puedo responder una retahíla de proyectos en los que he estado… pero en mi fuero interno no tengo la sensación de haber estado 100% a los mandos de nada.

    Óscar, de que el entorno no es el más propicio ya me hago cargo. Pero algún día mejorará. O no. En cualquier caso, el propio proceso de aprendizaje tiene un valor, incluso si al final el resultado no es el mejor. Y, en el fondo, es una experiencia que quiero vivir; dicen que, racionalmente, nunca es buen momento para “emprender”… pues qué demonios, entonces hoy es un día tan bueno como cualquier otro.

    Juanan, Joserra, BI Fácil, gracias por vuestros buenos deseos!!!

    Ah, si no he contado todavía nada concreto es porque creo que las cosas tienen sus ritmos. No está en mi mente eso de “bloguear en directo el nacimiento de la empresa”, no es ése el objetivo. Sí irán saliendo aquí, como siempre, las reflexiones que puedan ir surgiendo. Pero (igual que sucede en los embarazos) es cuestión de prudencia no lanzar las campanas al vuelo antes de tiempo.

  4. Estoy seguro de que te a ir “de lujo”. No digo que vaya a ser fácil, que no creo que lo sea, pero una vez de adaptes a las diferencias con la situación actual verás como cada vez quieres ir más hacia ese modelo.
    Mucha suerte, aunque no la necesites.

  5. MUchas felicidades Raúl. Te envio todos los ánimos del mundo para tirar adelante con el proyecto. Tienes razón con los timings. Todo tiene su momento y hay que saber dosificar los mensajes y las fuerzas.
    Un abrazo y ánimos.
    Cesar.

  6. Raúl que buena noticia porque representa hacer lo que a uno le apetece. Hace unos meses tomé la decisión de dejar la zona de confort de una gran empresa como la caixa para dedicarme a la consultoría como socio de unn despacho y lo cierto es que lo mejor es que hago lo que me gusta y eso no tiene precio. te deseo lo mejor en este camino

  7. Venga pues, con ganas y fuerza y en cuanto al momento ya lo hablamos, creo que puede ser ahora el mejor momento. Si necesitas algo dentro de mis posibilidades y conocimiento, pizza y hablamos.

  8. Hacer lo que apetece intentando que cuadre en tu vida personal/profesional es una de las cosas mas dificiles de conseguir… Mucho animo y mejor suerte

  9. Raúl, tu bagage es dilatado y tu sensatez legendaria en este mundo 2.0. (creo que lo sabes, pero, por si acaso, te lo cuento yo, que oigo hablar de ti)
    Estoy seguro de que lo que emprendas, “ir, irá” porque sabes muy bien el terreno que pisas. Alguna vez has compartido con nosotros tus impresiones sobre “resistencia al cambio” y sobre “riesgo”, e incluso cómo “no vienes de una familia de emprendedores”, pero me da que lo de currar por cuenta ajena pasará a ser historia en tu vida, y me alegraré porque es una meta que se trasluce en tu blog desde muchísimo tiempo atrás.
    Ánimo, y buena suerte, que la cabeza y la pasta ya la pones tú
    Saludos charros

  10. Hola

    Suerte en tu nuevo rumbo. No obstante voy hacer un pequeño comentario en relación a tu segundo párrafo que es algo que detecto frecuentemente.

    Lo “fácil” es hacer un análisi y diagnostico de una situación y dar la “receta mágica de como solucionar el asunto” unos cuantos entregables y todo perfecto. Lo “díficil” es implementarlo, hacerlo. Por lo tanto para mi cuando una “consultoría” viene y me hace el super documento esta muy bien pero ahora todo lo que dices que se debe hacer lo haces en mi entorno que es donde hay que lidiar día a día. Cuando escribes la ppt muchas veces se olvida el contexto, la solución tiene que esta alineado con la empresa.
    Quizá estoy un poco sensible con estos temas y hasta puede que haya interpretado mal tu comentario. Pero me encuentro en un proyecto en el que soy el gestor que esta realizando una implementación de unos consultores que contaron que es lo que se debería hacer. Vamos como se nota que solo teorizaron porque el día a día de este empresa es otro mundo.

  11. Gracias a todos por vuestros apoyos… casi que me abruma, a ver si ahora voy a crear expectativas y cuando os cuente mis proyectos os da por reir :)

    Respecto a este último comentario… sí, está claro, “implementar” es lo que marca la diferencia entre un proyecto de verdad y un proyecto de mentira. Pero mi punto es que un consultor, en condiciones normales, no puede implementar nada. El que implementa, el que tiene que “mancharse las manos” en el día a día, tiene que ser el propio cliente. No se puede esperar decirle al consultor “hala, me lo haces” y desentenderse. Porque si el cliente se desentiende, si no pone toda la carne en el asador, si no moviliza los recursos, si no elimina las barreras… apañados vamos. Un consultor no puede gestionar prioridades (de verdad, no de boquilla), no puede tomar decisiones respecto a recursos, no puede resolver conflictos internos.

    Haciendo una analogía, es como si vamos al médico porque queremos adelgazar, nos da unas instrucciones, y luego cuando en vez de ir a correr nos tumbamos en el sofá, en vez de comer verduras comemos fritos, o nos inflamos a cervezas y a tapas… vamos y decimos que “vaya mierda de médico”. El médico no puede correr por nosotros, no puede elegir la comida por nosotros, no puede no tomarse cañas. Eso o lo decidimos nosotros, o no se hace.

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