Mucho tiempo libre

Hace nada me espetaban en un comentario “me parece que tu tienes mucho tiempo libre ¿no?”. Esto… pues todo el que puedo permitirme, ¿tú no?

Tiempo libre es algo de lo que nunca tienes demasiado. Tiempo libre considero que es aquel sobre el que puedes decidir cómo emplearlo, a qué dedicarlo. Ójala todo mi tiempo fuese libre, jamás se me ocurriría pensar en ello como algo negativo o algo de lo que avergonzarme. Lamentablemente no puede ser así, porque todos tenemos unas necesidades básicas que hay que cubrir (aunque lo “básico” es distinto para unos que para otros, y en muchos casos cometemos el error de considerar “básico” algo que no lo es ni de lejos) y que nos obligan a dedicar parte de nuestro tiempo a satisfacerlas directamente o a conseguir dinero para hacerlo indirectamente.

El objetivo debería ser maximizar nuestra satisfacción. Hay quien relaciona la satisfacción con gastar y acumular (una gran casa, un gran coche, grandes viajes, clubs sociales de prestigio, ropa cara, etc.). Como todo eso cuesta dinero, y salvo que lo tengas asegurado por cuestiones familiares o del azar, tendrás que emplear un porcentaje mayor de tu tiempo haciendo algo que no harías si pudieras sólo para poder financiarlo, y se produce la paradoja de que se reduce el tiempo disponible para disfrutarlo.

Otra alternativa es buscar satisfacción en las cosas sencillas de la vida, habitualmente mucho menos gravosas. Como no necesitas sufragarlas, puedes aumentar el porcentaje de tiempo que le dedicas a ellas.

¿Qué compensa más? Obviamente, es una cuestión muy personal de cada uno decidir en qué encuentra satisfacción y qué sacrifica a cambio, aunque mucho me temo que muchos ni siquiera se han parado a pensarlo nunca. Yo por mi parte cada día lo tengo más claro: tumbarme en mi barca y fumar en pipa. ¿Mucho tiempo libre? Todo el que puedo.

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