Hacer clones con photoshop

¿Te interesa la fotografía? Prueba a visitar mi blog de fotografía

Clones

Hoy vuelve a ser de fotografía (ya sé, ya sé, últimamente hablo mucho del tema… pero es de lo que me apetece hablar, qué le vamos a hacer), y de un efecto “clásico” gracias al photoshop: aparecer una persona n veces en una foto, o sea, los clones.

En principio la teoría es sencilla: sacarse varias fotos (importante: dejar la cámara inmovilizada en la misma posición, y con los ajustes iguales en todas las fotos – mejor disparar en manual para controlarlo todo) y luego, con el photoshop, superponerlas.

Para ello hay que coger los archivos de todas las fotos (en mi caso, seis) y abrirlos todos como capas de un único archivo de photoshop (no sé si hay una forma directa de hacerlo: yo lo hago abriendo cada archivo por separado, seleccionando la única capa de cada archivo y “duplicar capa” indicando que lo haga en el archivo de destino – así con cada una de ellas). De esta forma, tenemos un archivo en el que hay tantas capas como fotos vamos a mezclar. Lo ideal es ordenarlas “de atrás adelante”, de forma que las fotos en la que aparecemos en primer plano sea la que se sitúa encima de las demás.

A continuación lo que hay que hacer, con cierta paciencia, es ir creando (empezando por la capa que contiene el plano que se sitúa más al fondo) máscaras de capa para cada una de ellas, y usándolas para ir mostrando en cada una de ellas sólo la parte que se superpone a las anteriores, preservando el resto. Así, una por una (es útil ocultar todas las capas al principio e irlas visualizando a medida que vamos a trabajar con ellas) hasta llegar a la del primer plano.

Y ya está. Si hemos tenido la precaución de tomar las fotos con cierto cuidado (para no sacarnos dos fotos distintas ocupando un mismo espacio, que eso no hay forma humana de arreglarlo; para no tocar elementos del fondo que cambien mucho de una foto a otra y así no haya inconsistencias; para dejar la cámara bien fija, de forma que los elementos estáticos se superpongan a la perfección; y para utilizar todo el rato los mismos ajustes, para que no haya discrepancias), la cosa es sobre todo cuestión de paciencia.

Hay dos cosas que, aunque hayamos tomado todas las precauciones, pueden ponernos en problemas: una es la superposición de dos capas con elementos móviles (si se superpone con el fondo no hay problema, porque el fondo permanece igual a lo largo de todas las fotos). Por ejemplo, en esta foto, mi “yo” de primer plano se superpone con los “yo” (¿yos? ¿yoes?) sentados en el sofá. Aquí hay que hilar muy fino en la superposición para respetar a ambos y que no se note el “pegote”.

Y luego está el tema de las sombras: en cada una de las fotos arrojas una sombra, que no está allí en el resto de fotos. Si cae sobre el fondo no hay problema (porque puedes utilizar la versión “con sombra” y ya está – por ejemplo, el “yo” debajo de la ventana arroja su sombra contra el suelo y no hay problema), pero “canta” cuando debería caer sobre otro elemento: en esta foto, por ejemplo, el “yo” de primer plano debería arrojar su sombra sobre el “yo” del ordenador. Pero no lo hace. Y arreglar eso me parece que ya son palabras mayores…

En fin, que un entretenimiento divertido.

Contenido relacionado: