Cuánto cuesta una cosa, cuánto vale y cuál es su precio

Tendemos a usarlos como sinónimos: ¿cuál es el precio? ¿cuánto vale? ¿cuánto cuesta? Pero no son lo mismo…

Recientemente han coincidido dos posts interesantes al respecto. Uno, éste de Andrés que se llama “el precio justo“. Otro, el video de LaComuna.tv donde desglosan su “presupuesto” por hacer un video.

Las cosas “cuestan”, tienen un coste: si sumas el precio que tienes que pagar por todos los materiales, los servicios contratados, la mano de obra, la imputación de gastos indirectos e incluso la estimación del beneficio esperado obtienes el “coste”, que se transforma en el “precio mínimo al que vas a vender”. Por que si vendes por debajo de eso, estarás perdiendo dinero.

Por otro lado tenemos el valor, que es algo tremendamente subjetivo que depende del comprador o, más concretamente, de la “utilidad marginal” que recibe a cambio de lo que compra (y en lo que intervienen muchos factores). Es una medida de “lo máximo a lo que estoy dispuesto a renunciar por comprar el bien”, y determinaría el “precio máximo al que voy a comprar”. Porque si compras por encima de eso, estás renunciando a algo que valoras más que lo que vas a obtener a cambio (estarás perdiendo “utilidad”).

Finalmente, el precio es la cifra a la que se realiza el intercambio. Lo normal es que se sitúe entre el coste y el valor. Mientras eso suceda, las dos partes quedarán satisfechas: el vendedor cubre su coste y algo más (incluso mucho más), y el comprador se desprende de una utilidad menor de la que recibe a cambio.

El problema viene, claro, cuando el valor percibido por el potencial comprador no llega a cubrir el coste. ¿Y entonces? Pues entonces… no hay trato, no tiene sentido, es antieconómico. Pero es un problema relativo, no se hace la transacción y ya está.

Pero el problema es mayor cuando el valor percibido en un momento luego se descubre como falso y te das cuenta de que has hecho una transacción pagando un precio desorbitado por algo que no valía lo que costaba.

O cuando los costes (y por lo tanto los precios mínimos) están inflados por que se le ha dado valor a cosas que no lo tenían, y ahora hay que buscar a otro “tonto” y convencerle de que pague un valor inexistente.

¿Que a qué viene todo esto? Pues a nada en concreto, a reflexión “económica” sobre proyectos que ves, sobre la “economía de lo gratis”, sobre si es sostenible plantear un negocio en el que nadie esté dispuesto a pagar lo que cuestan las cosas, sobre si nos estamos malacostumbrando a que sea así, sobre cuánto va a durar esa ficción, sobre quién paga lo que no queremos pagar los demás, sobre qué negocios tienen sentido y cuáles no, sobre hasta qué punto vivimos en una economía de mentira construida sobre valoraciones incorrectas…

En fin, paranoias :)

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