Malas traducciones

Me pasa casa x tiempo. Cae en mis manos un libro de un autor anglosajón en su versión traducida al castellano. Empiezo a leer… y cada dos por tres tengo que estar releyendo un párrafo para entenderlo bien. ¿Materias farragosas? No, no suele ser el caso: simplemente, malas traducciones.

Me he encontrado casos en los que la traducción parece hecha con un traductor automático. Errores sintácticos, gramaticales… por no hablar del uso de algunos términos, ejemplos del más puro “fromlosttotheriverismo” (es una gracieta: la traducción literal de “de perdidos al río” al inglés “from lost to the river” se considera como ejemplo paradigmático de traducción absurda por literal).

Otras veces, aunque la traducción esté hecha correctamente a nivel gramatical y sintáctico, se nota que ha sido realizada por una persona ajena a la materia que se está tratando. Suelen ser materias técnicas (no necesariamente tecnológicas, sino referidas a cualquier ámbito del conocimiento) que a lo largo del tiempo han ido generando equivalencias entre los términos en inglés y en castellano; pero el traductor ignora (por no pertenecer a ese mundillo) dichas equivalencias y hace las traducciones con la mejor fe del mundo, pero con resultados que chirrían.

Y hay veces en las que todo parece estar bien… pero de vez en cuando se cuela alguna frase, alguna expresión, que dices “no me imagino yo al autor de este libro expresándose así“. Jerga, dichos y refranes, perífrasis… cosas que no podrías decir “están mal” pero que, aun así, te saltan al ojo.

En definitiva, pocas veces (casi nunca) he leído un libro anglosajón en versión castellana y me he quedado agusto. Prefiero, ya que puedo, leer los libros en su versión original: es verdad que a veces se me escapa alguna cosa, pero lo prefiero a tener que leer con dificultades una versión ortopédica.

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Raúl Hernández González

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11 comentarios en “Malas traducciones

  1. Me sucede lo mismo; afortunadamente me defiendo muy bien con el inglés, y puedo leerlo con mucha soltura, aunque la verdad es que las traducciones son inevitables… De no ser solo habría conocido al valeroso soldado Schwejk de oídas, y la obra de Kapuscinsky me estaría vedada hasta el fin de los tiempos.

    Leer en versión original es lo ideal, pero las traducciones son, como mínimo, un mal necesario si no quieres que tu mundo se vea reducido a las 2 o 3 lenguas que puedes conocer razonablemente bien.

  2. Para mi el problema no es que no lo entienda, el inglés digo, si no que para entender lo máximo posible me lleva mucho tiempo, del que no suelo disponer, es decir, yo prefiero leer rápido.

    Pero entiendo tu problema, los traductores deberían ser especialistas en la materia que traducen. Yo que soy muy de fantasía, lees algunas cosas que mejor sería no leerlas, pero bueno, 800 páginas en un británico anticuado se hacen muy largas para alguien con un nivel que esté por debajo del de lengua materna. Y ren conceptos técnicos el problema es mayor si cabe puesto que la actualizaciónd e conceptos es constante y tienes que estar muy al día.

  3. Y no solo pasa en libros técnicos (que los errores son más habituales), sino en novelas, sobre todo cuando una “saga” es traducida por diferentes traductores y te encuentras con términos importantes traducidos de diferente forma.

    Por cierto: “Me pasa casa x tiempo”, jeje, se te fue la S (si puedes borra esta parte del comentario, gracias)

  4. Siempre que veo una película doblada desde el inglés, y alguien se dirige a un tercero “de usted”, pienso en como cambiaría la cosa si el traductor hubiese optado por el “tú” (por poner otro ejemplo más enrevesado).

  5. Yo encuentro que las traducciones de novelas son en general mucho mejores. No se si es porque se contrata a profesionales de la traducción que saben escribir, y para traducir libros técnicos se contrata a cualquiera que sepa manejar Word. O tal vez sea porque el traductor de ficción se siente más libre para adaptar giros, expresiones, metáforas… demasiadas veces el traductor técnico intenta ser tan fiel que acaba siendo ininteligible.

  6. Yo creo que hacer una buena traducción es, simplemente, muy caro. Tienes que tener a alguien que conozca muy bien los dos idiomas, conozca muy bien la materia, conozca muy bien al autor (para entender por qué escribe como escribe), conozca muy bien los antecedentes de la obra…

    Y entiendo que los editores no quieran pagar todo el dinero que vale una buena traducción porque luego no podrían trasladarla al precio final.

    Pero el resultado es el que es.

    Ahora, estoy de acuerdo con Jorge: es mejor una mala traducción que no poder acceder a determinados autores por desconocer el idioma.

    Lo de la rapidez que dice Adrián… pues supongo que depende. Si se trata simplemente de “pillar conceptos” pues bueno, se puede ir “al trote marranero” con una traducción regulera y ya vale. Pero hay obras (tanto de ficción como de no ficción) donde lo que se dice es tan importante como el “cómo” se dice. Creo que es la misma diferencia que habría entre “comer para alimentarse” y “disfrutar de la comida”…

    EstoyRepe, gracias por la corrección. Pero no borro tu parte del comentario, se queda ahí para que todo el mundo sepa quién ha sido el quisquilloso :D (mi mujer me lo ha dicho después también, de lo que doy fe para que todo el mundo sepa que ella también es quisquillosa :P )

  7. Jajajaj, es cierto Raúl. Se lee cada cosa…Y hoy he leído en una revista una entrevista a una modelo americana que tiene una traducción también malísima, poco acorde con la calidad de la publicación. Y no es la primera vez.

    Deben haber cambiado de traductor, si no no me explico que traduzcan “Good for them¡” (algo así como “Bien por ellos ¡” como “Es bueno para ellos ¡ “

  8. Hay muchas traducciones hechas mediocremente, y como bien dice “el consultor anónimo” es porque nadie quiere pagar lo que valen las buenas.

    Un amigo que estaba traduciendo un libro de inglés a euskera se encontró con una frase cuyo significado no acertaba a entender -por lo que traducirla… difícil-. Cogió la traducción que ya existía a español y… -¡sorpresa!- ¡el traductor había omitido esa parte, se la había saltado, CON TODA LA CARA! (si no sabes cómo traducir algo, pasas de ello y sigues, vamos). ¿Quién va a echar de menos una frase en un libro entero?

  9. “Me pasa casa x tiempo. Cae en mis manos … un café imbebible, un médico hosco, un mecánico incompentente, un informático inútil …. y así podríamos seguir.
    ¿Hay alguna profesión que se libre de la incompetencia?

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